Salud

La dueña de una clínica ilegal de inyecciones para el trasero fue acusada de homicidio

Luego de la muerte de una de sus clientas, Whalesca Castillo, de 44 años de edad, fue arrestada por supuestamente administrar ilegalmente inyecciones de silicona.
DS
traducido por Daniela Silva
Auto de la policía de Nueva York
Foto de Spencer Platt vía Getty

Artículo publicado originalmente por Broadly Estados Unidos.

La policía de la ciudad de Nueva York arrestó y acusó a una residente del Bronx de 44 años por su papel en un supuesto procedimiento de levantamiento de glúteos que salió mal. Whalesca Castillo fue arrestada el miércoles por la mañana, informa el Independent, luego de realizar supuestamente una inyección de implante de trasero en Lesbia Ayala, de 48 años, el 17 de junio.

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Las autoridades que investigan el caso creen que Ayala murió de una embolia después de que Castillo le inyectara silicona en las nalgas y los muslos. Ella había viajado desde su casa de Filadelfia a la residencia de Castillo en el Bronx para el procedimiento, que era ilegal según las leyes estatales.

Antes de la muerte de Ayala, Castillo había sido arrestada dos veces antes por proporcionar inyecciones ilegales de silicona. En septiembre de 2011, se declaró culpable de operar una clínica de cirugía plástica sin una licencia médica y pasó un año en prisión. En ese momento, se informó que una excliente se contactó con Castillo para decirle que sus nalgas y muslos estaban goteando sangre. Castillo sugirió que comprara Crazy Glue y lo aplicara para detener el sangrado. Mientras estaba en libertad condicional después de su estadía en la cárcel en 2011, Castillo fue atrapado realizando inyecciones de silicona nuevamente en marzo de 2014 y regresó a la prisión por nueve meses.

El abogado de Castillo, Robert Osuna, le dijo a The Independent que no podía comentar sobre los cargos contra su cliente, ya que no había visto la denuncia penal. "Tendremos que ver lo que alegan los cargos", le dijo a la publicación.

Las inyecciones ilegales de glúteos se han convertido en un problema para las autoridades de la ciudad de Nueva York en los últimos años, con un aumento en las clínicas ilegales que atienden a mujeres que no tienen recursos para visitar médicos con licencia. Si se realiza incorrectamente, el procedimiento puede ser fatal: el silicio inyectado directamente en el tejido de la pierna puede viajar al corazón y los pulmones, causando embolias. En 2017, Latesha Bynum, de 44 años de edad, murió luego de recibir inyecciones ilegales en un departamento de Gramercy Park, que solo aceptaba efectivo. Incluso la superestrella del rap, Cardi B, habló sobre su experiencia con inyecciones ilegales en el trasero: en una entrevista de abril de 2018 con GQ, dijo que se había sometido al procedimiento en un departamento en el sótano de Queens. "Fue el dolor más fuerte que he tenido", dijo. "Sentí que me iba a desmayar… gotea durante cinco días".

"No es común que las personas mueran inmediatamente después de estos procedimientos, sino cuando alguien que no tiene experiencia médica hace algo como esto al cuerpo que está plagado de complicaciones," el cirujano plástico Dr. Raffy Karamanoukian le dijo a Broadly en 2016. Él dijo que tales procedimientos son como una apuesta peligrosa para la vida. "En algún momento de sus vidas, probablemente van a desarrollar una reacción".

Por supuesto, cuando es realizada por profesionales médicos con licencia, la cirugía de trasero es mayormente segura. En 2018, Broadly siguió a tres mujeres en varios puntos de sus viajes para aumentar el tamaño de sus glúteos: desde una influencer de Instagram de 22 años, hasta la cantante de R&B K. MIchelle. Todas tenían historias y razones muy diferentes para querer cambiar sus figuras, pero todas querían un trasero más grande.