Silverio en Argentina
Foto de Melissa Restrepo Berrio

Silverio Vs La censura argentina

Su Majestad Imperial tuvo dos presentaciones en la Argentina que obligan a recordar su anterior paso por el país, que devino en conciertos censurados y un beso negro.

Son casi las tres de la madrugada, y aunque ya está caracterizado como Silverio, Julián Lede es pura amabilidad. Viste un traje negro tornasolado y una camisa roja, además de su característica peluca. "Hay un escenario y hay que brillar. Lo que menos quería era subirme con una camiseta y unos jeans. Toda la resaca de los noventa y principio de los dos mil tenía una falta de carisma y carácter arriba del escenario, quería atacar ese punto”, explica sobre su vestuario mientras da breves tragos de ron en el camarín de Palermo Club, donde también se encuentran las bandas que telonearon, el quinteto de punk Paltax y las Kumbia Queers, quienes tienen ya un largo vínculo con Su Majestad Imperial de Chilpancingo.

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Otro de los vínculos de Silverio con la Argentina fue su amistad con Dick el Demasiado, a quien conoció en México y le editó el álbum Al perdido ganado en 2005. Silverio admite que muchos de los artistas que fichó con su sello Nuevos Ricos se debieron a que encontraba en ellos poca pretensión de tocar bien, lo que se refleja en su música. Sus primitivos beats son suficiente para sulfurar a la audiencia, sumado a su agite: desde llamarlos el peor público del mundo hasta a anunciar a la hora y media de concierto que la fiesta esta recién comenzando, lo que se traduce en un pogo extremo y una lluvia de vasos, algunos incluso con orina (esto último lo obliga a tener sus samplers e instrumentos envueltos en fílmico para evitar cortocircuitos).

Silverio en Argentina

Foto de Melissa Restrepo Berrio

Además de Buenos Aires, Silverio se presentó en Córdoba, donde la prensa local se negó a promocionarlo, ni siquiera sortearon entradas. En 2017 Silverio generó una gran controversia en la provincia del Fernet y todavía se la tienen jurada. En una nota de prensa que dio al suplemento de cultura de La Voz del Interior contaba sobre su personaje y sus conciertos, lo que generó un malestar entre los lectores. Maxi Fernandez Amito organizó las fechas con su productora Parasónica (con la que también trajo a Damo Suzuki y Acid Mothers Temple, entre otros artistas) y explica lo sucedido: “Él (Silverio) es bastante suelto de palabras, con una búsqueda de provocación, es muy hábil. Cuando dio la nota hizo un par de referencias en un lenguaje explícito a que los argentinos tienen poca gracia y cualidades no tan favorables. Esto llegó a enervar a oyentes de Radio Mitre, que comenzaron a arengar sobre cómo un personaje tan decadente pudiese tocar en Córdoba ante un público sin que nadie le diga nada. Son oyentes de una casta social que no nos agrada para nada, son personas con influencias porque sus comentarios fueron replicados en Radio Mitre y escalaron a personas de alto rango de la Municipalidad de Córdoba, que obviamente vienen de un partido tradicional, demasiado religiosos, atados a la moral y las buenas costumbres. Mandaron a censurar el show de Silverio en Club Paraguay que estaba cerrado. Al enterarnos por ciertas cuestiones de que esto pudiese pasar, lo cambiamos de lugar, lo hicimos clandestinamente. Clausuraron el club por tres semanas, y como lo encontraron cerrado la ligó también el boliche de al lado”.

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Silverio en Argentina

Foto de Melissa Restrepo Berrio

La presencia de Silverio en Córdoba derivó en la censura, que intentó funcionar como golpe aleccionador, ya que no hubo un motivo concreto para la clausura del Club Paraguay, como puede ser la falta de matafuegos o la superación del límite permitido de personas. No, fue simplemente una cúpula negada a que se ultrajara supuestos valores morales. “No es la primera vez que pasa algo así con lo que hago. La censura me ha acompañado, no solo en Argentina, sino también en México. Desde no poder tocar más de dos canciones, a ser censurado en la tele y en la radio”, admite Silverio, quien dentro de un rato hará subir a todo el público al escenario para luego bajar él, ya en su icónica sunga roja, y confrontarlo; dar vuelta los monitores hacia el público y exprimirse una naranja en el cuerpo.

Hernán Muleiro teloneó aquella fecha clandestina en Córdoba con su proyecto Black Pope Francis y recuerda el artículo del periódico como un texto sin ánimos de generar controversia: “Fue una nota donde él hablaba normalmente, no es que estaba intentando provocar a los lectores necesariamente o que estuviese muy en personaje. Simplemente hizo una descripción de lo que hace y parece que alcanzó para que se pudra”.

Silverio en Argentina

Foto de Melissa Restrepo Berrio

Pero las polémicas de Silverio no se reducen a la censura sufrida (y eludida) en Córdoba. En su show en Buenos Aires, en el club Moroco, Silverio agitó al público con su usual carisma hasta que la relación escaló a niveles carnales que no olvidaría de mencionar posteriormente en más de una entrevista televisiva: su unión con la audiencia se condensó en un estrepitoso beso negro.
“No fue necesariamente una lamida, fue literalmente una chupada. Silverio entró muy motivado, pisando poco más de las tres de la mañana, arranca escandalosamente arriba. El público había estado bailando con música house. Él ya se estaba bajando su buena botella de ron, se toma aproximadamente un litro de ron durante su performance. Terminó en sunga en tiempo record, a los quince o veinte minutos. Mantuvo una relación casi de cancha con el público, con escupitajos espesos e insultos; estaban todos a los gritos, bailando. En un momento escuché como un grito general de asombro, seguido de risas, me di vuelta y vi a Silverio de espaldas y un chabón enterrado en su culo. Mucha gente dio un pasito para atrás”, recuerda Amito.

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El anecdotario de Silverio se debe a su interacción con el público, algo que en muchos artistas es una carencia absoluta. Él se entrega y dialoga, los envalentona a que sean partícipes del espectáculo, a conformar entre ambas partes una unidad. Las situaciones que se dan son siempre desde un contrato tácito de agite pero que no incentiva la violencia física o el odio sino la celebración de modos tangenciales a los que pueden esperarse en un soso festival financiado por un infinito listado de marcas.

Silverio en Argentina

Foto de Melissa Restrepo Berrio

Silverio en Argentina

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Su Majestad Silverio en Buenos Aires

Foto de Melissa Restrepo Berrio

Su Majestad Silverio en Buenos Aires

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