Una charla de punk y ska con Miguel Tajobase

Charlamos a profundidad con esta institución del ska mexa.
Migue Tajobase - Cantando con Revuelta Propia
Todas las fotos cortesía de Miguel

Es 2001-2002. Curso segundo o tercer grado de secundaria. Con 14, 15 años mis referencias musicales son: 1) Green Day, gracias a lo pop punk que los convirtió MTV. 2) Mano Negra, porque unos tíos ponen mucho In the hell of Patchinko para hacer el quehacer. 3) Sekta Core, por Morbos club , su crónica urbana del D.F. donde crecí. Por todo eso suelo intentar vestirme como Billie Joe Armstrong (guitarra y voz de Green Day). Mi finalidad ––sin saberlo–– es tener una identidad, tener algo con lo que me pueda expresar; como muchos adolescentes lo han hecho a través del tiempo.

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Con mi apariencia de punk rocker, un sábado, alrededor del mediodía, camino por el tianguis del Chopo. Lo único que busco es dar con otras bandas similares a mis referencias musicales. Y sin desearlo doy con un puesto situado a medio tianguis: me detengo ahí porque otras chicas y chicos también intentan lucir como Billie Joe Armstrong, y se reproducen canciones que suenan a punk rock (melódico) y ska. El sujeto encargado del puesto usa lentes, bermudas y botas militares, es algo gordito y es mayor ––en edad–– que todos los que lo rodean. Quita y pone casetes o discos de una grabadora. Canta las desconocidas canciones que se escuchan. Y hasta bromea con algunos de los presentes.

Me percato que es muy atento con los otros adolescentes que, estoy seguro, buscan música similar a sus referencias. Tomo valor, me acerco más al puesto y llega mi turno: pregunto si tiene el disco Extrañando casa, de División Minúscula. El sujeto lo tiene, es un CD original y no únicamente yo lo compro (otros adolescentes también piden una copia, es la grabación de nuestra generación, la que para muchos comenzó a abrirnos las puertas a otros ritmos ligados al punk rock). Entonces, para mi sorpresa, entre la alfombra de casetes que hay en el puesto del sujeto, encuentro una cinta en vivo y directo de Sekta Core, grabado en el Ska Wars de Monterrey, en 1998 (también lo compro, es la banda que me marcó de pequeño, y en la lista de canciones dice que interpretan “Magic dice” y “Noche de acción”, de Mano Negra).

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Esos son mis recuerdos con Miguel Tajobase, de quien años después, y tras acudir regularmente a conseguir música nueva con él ––como muchos otros que hoy tocan en bandas de ska, punk rock o hardcore de la Ciudad de México y otros lugares del país; o que incluso ya están en otro mundo, alejados del rock––, vine a saber que había estado involucrado en la escena punk mexicana de finales de los 80 y gran parte de los 90. También que apoyo a un sinfín de bandas nacionales y del extranjero. Qué formó a Revuelta Propia (grupo ligado al ska mexicano, el cual sí quedó en el underground de ese estilo). Y que, hasta la fecha, aun cuando las responsabilidades ––principalmente la meta de juntar dinero para ir a visitar a su hija a Madrid, España––, y teniendo en cuenta que el tiempo es un animal que nos sigue devorando, su paso por las subculturas y los movimientos sociales en la Ciudad de México, lo hacen un referente.

Aquí una charla con Miguel Tajobase, sujeto que, gracias a su amor a la música, introdujo a muchos al mundo del pogo y lo subnormal.

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Miguel Tajobase en Montevideo

Noisey: Eres un emblema del underground mexicano de la década de los 90 y parte de los 2000. ¿En qué época comenzaste a nutrirte de música?
Miguel Tajobase: Me vinculé con el rock en 1986. Ese año salí a mis primeros shows. Yo vendía periódicos y revistas. Era un negocio familiar. Ser voceador fue mi primera profesión. Por medio de eso conocí las revistas de rock que circulaban en México desde los 70. Pero en esa época, la revista Conecte era nuestra referencia más importante. Y cuando salió el primer número de La banda rockera descubrí que existía otra cosa más allá de lo que se consideraba “rock”.

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Descubriste el rock subterráneo.
Sí, descubrí otro rock. No solo el que conocíamos a través de la radio. Pero, a pesar de que el rock, me parece, no era tan popular en México, [las estaciones] Rock 101 y Radio 590 sí nos ayudaban a descubrir cosas nuevas.

¿Cuándo te vinculas con la escena punk de la Ciudad de México?
Me vinculé con los punks porque, después de asistir a shows de El Tri o Maldita Vecindad, una tocada que se realizó en el Cosmos [mítico lugar para el punk de los años 80, ubicado muy cerca del Metro Oceanía] me voló la cabeza. Eso fue en 1987.

Hay mucha gente vieja a la que no le gusta esto que yo digo, pero entre 1988-1990 se acercaron muchos niños ricos al punk.

A partir de ese show, me imagino, viste a Massacre 68 y demás bandas de hardcore chilango.
Sí. Me tocó ver a todas esas bandas en su esplendor. Sin embargo, a partir de los 90, cuando comencé a vincularme cada vez más con los punks, considero que 1990 y 1991 fueron muy buenos años para el punk en la Ciudad de México. Me tocó presenciar cómo salió de su catacumba, que fue donde estuvo metido durante 1985, 1986, 1987. Ya para 1988 el punk, considero, comenzó a trascender.

¿Qué sucedió a partir de ese año?
Hay mucha gente vieja a la que no le gusta esto que yo digo, pero entre 1988-1990 se acercaron muchos niños ricos al punk. Hay que decirlo como tal. Y muchos de los punks viejos, hasta la fecha, se siguen sintiendo “artistas”, se siguen sintiendo las únicas y primeras figuras del punk en la ciudad. Toda una tontería. No obstante, presencié a Massacre 68 antes de que sacaran su primera grabación. O también a Xenofobia y Atoxxxico cuando lanzaron sus EPs.

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Dentro del ambiente musical que se vivía, también se realizaban fanzines, entre otras cosas de autogestión. ¿Qué hacías tú en el punk de la Ciudad de México?
Esto lo he contado en muchas ocasiones. Mi relación con el punk se da porque, cuando cursaba tercer grado de secundaria y tenía 14 años [1984], tuve un maestro de Ciencias Sociales que perteneció al Partido Comunista Mexicano o al Partido Socialista Unificado de México. Él me enseñó a leer de verdad. Como te decía, yo vendía periódico y este maestro, desde un principio, daba puntos [en su clase] a quien le dijera las noticas del día anterior. Solo que, en aquel entonces, a lo que aspirábamos todos los chavos de mi edad era a llegar a casa, ver la televisión y salirte a jugar a la calle. Más si uno creció en lugares como la Agrícola Oriental, de donde yo soy.

Finalmente un día, como tenía a la mano todos los periódicos, me acordé que los sandinistas, que ni sabía quiénes eran, pero me acordaba de la portada en La Jornada, habían “intentado su ofensiva final”. Así me gané un punto. Y desde ese día, en lugar de llegar al puesto de periódicos a leer cómics, me preocupé por lo que pasaba en la sociedad. Creo que me interesé en eso, ya que, en una ocasión, el maestro me dijo: “Vendes periódico pero no los lees”. Entonces, cuando me metí en el punk ya traía la semilla de lo social que, de hecho, fue lo que me atrapó del movimiento.

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Me juntaba con la banda del Cambio Radical Fuerza Positiva, con “la segunda generación”. Este fue el primer colectivo importante de punks que surgió en la Ciudad de México.

¿Te juntabas con alguien en específico dentro de la escena punk?
Me juntaba con la banda del Cambio Radical Fuerza Positiva, con “la segunda generación”. Este fue el primer colectivo importante de punks que surgió en la Ciudad de México. Se reunía todos los miércoles en el Museo del Chopo. El colectivo surgió en 1987, después de las Jornadas Por El Movimiento Punk que hubo en la Glorieta de Los Insurgentes [1985-1986], cuando vino a tocar Solución Mortal, de Tijuana. Y obviamente, la primera generación del Cambio Radical, la conformó gente como El Thrasher, Aknez y todos los históricos que la gente identifica.

Ya que mencionas “la segunda generación” del colectivo, ¿qué cambió hubo?
Lo que pasaba es que muchos, no quiero decir que todos, se reunían a echar desmadre. Eran pocos los que sí hacían cosas. Y para 1989 empezaron a llegar nuevos personajes. Ya en 1990, y con quienes empecé a hacer cosas y estaban al frente del colectivo, eran Ricardo [editaba el fanzine Brigada Subversiva], junto con Toby [Biblioteca Social Reconstruir] y El Toluco [ha escrito en libros y fanzines sobre el punk mexicano].

Cuando llegó con ellos ya estaban moviendo Brigada Subversiva. También estaba otra gente; entre ellos El Ruso [importante tatuador que dio la escena de punk mexicano]. Entonces a los pocos meses de andar con estas personas hice mi primer fanzine [Tajobase]. Igualmente organizamos unas jornadas por una cultura alternativa e hicimos tocadas por causas sociales. Hasta que por 1992 se dio la idea de confluir, de juntarnos distintos editores de fanzines y hacer más cosas.

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A diferencia de la primera generación, que sí era más desmadrosa, nosotros sí veníamos con cierta afiliación política.

Esta generación que mencionas, creo que estaba más involucrada en el anarcopunk, ya no era tan autodestructiva.
A eso iba. Nuestra generación, el mérito que tiene, es que los primeros años de los 90, desde mi punto de vista, fuimos una generación que sí marcó una ruptura dentro del movimiento punk. No estoy diciendo que fuimos los primeros. Antes de nosotros hubo otros locos que reivindicaron el punk desde el anarquismo. Sin embargo, a diferencia de la primera generación, que sí era más desmadrosa, nosotros sí veníamos con cierta afiliación política. Hicimos más agitación. Los anarcos comenzaron a apropiarse de la escena. Para nosotros [el anarquismo] era el brazo musical que necesitaba la escena. Y lo vemos hasta el día de hoy con muchos involucrados que eligieron un camino de vida muy influenciado por lo que hacíamos y decíamos en aquel entonces. Hoy tenemos amigos y amigas que son historiadores, profesores, investigadores, académicos regados por varias partes del mundo que vienen de la movida anarcopunk que nosotros potenciamos. Creo que hicimos del punk algo reivindicativo. Incluso, algo que marcó mucho a nuestra generación fue cuando se editó, en formato de periódico, Brigada Subversiva. Participaban varios editores de fanzines como Víctor, integrante de Desobediencia Civil; también El Patas y yo, que ya tocábamos en KK Core.

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Miguel cantando con Revuelta Propia en 1998

¿Cómo se da el cambio de KK Core a Revuelta Propia? Justo con Revuelta Propia empezaste a involucrarte con el ska y el rap.
Como te decía, entré al punk por lo político y social, pero desde 1987 me asumí como rude boy, por culpa de Maldita Vecindad, mi influencia cuando era un chavito. Yo a ellos tengo que agradecerles que me salvaron la vida, ya que aparecieron en el momento que más necesitado de una identidad me sentía. Imagínate: ver de pronto a una banda de loquitos haciendo música inclasificable, con un güey todo mugroso como lo era Roco, otro todo pulcro como lo era Pacho… Su desmadre, su sonido, sus letras con mensaje social me hicieron decir: “Yo quiero hacer esto”. Pero en 1988 era imposible encontrarte con rude boys en la Ciudad de México. Solo recuerdo a dos personas con las que compartía casetes ligados a la subcultura [rude boy] en esos años: Toño Delgado [organizador del Festival Camaleón] y Pepe Lobo [pieza fundamental de la explosión del ska mexicano]. Nos conocimos en los shows de Maldita y comenzamos a intercambiarnos cintas [de ska].

Y posterior a estar tocando con KK Core la batería, en dos años uno aprende y crece mucho. Ya estaba muy influenciado por Public Enemy, y también salió el proyecto post Kortatu: Negu Gorriak con su primer disco. Fue cuando dije: “Yo quiero una banda de rap con rock”.

Revuelta Propia tenía esa mezcla que mencionas de rap con rock, más el toque de ska, la rabia del punk y la lírica política-social.
Podría decir que Revuelta Propia fue la única banda punk dentro del ska mexicano. Cuando nosotros comenzamos a tocar, existían cinco, seis bandas de ska. A partir de que debutamos, después de medio año de estar experimentando con punk, ska, rap y letras sociales y políticas, creo que fuimos una banda dentro del ska mexicano que no terminó dentro del juego en el que terminaron todas las demás.

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Me quedé pensando en lo que mencionaste del intercambio de casetes. ¿A la par de que llegas a la escena punk comienzas a hacer esto, o ya lo realizabas desde antes?
Desde que llegué al mundo del rock ya solía hacerlo. Cuando tenía como 12 años me mandaba cartas con gente de otros lados. Intercambiaba llaveros, revistas, casetes, discos, lo que fuese. Siempre me llamó la atención conocer otras culturas. Y algo que me encantó del punk y, en general del rock, fue la grabación de cintas. O cómo podías tomar un fanzine y escribirle a todos los contactos que venían en él, y que cinco de esas personas sí te contestaban. También llegar a tu casa y encontrarte con un paquete que venía de Perú, Chile, Argentina, Alemania. Era mágico.

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En la última época de Revuelta Propia

En relación a lo del intercambio musical, algo que veo dentro de la autogestión es que una cosa te lleva a otra. Iniciaste como baterista con KK Core, después te convertiste en vocalista de Revuelta Propia; pero también fungiste como promotor musical-cultural con tu puesto de casetes y discos en el Chopo, creaste Tajobase Zoot Suit Records con el que publicaste a distintas bandas, y hasta estuviste como locutor en el Grupo Radio Fórmula y Radio UNAM.
En toda mi vida he sido así. Siempre he estado haciendo cosas, sin proponérmelo. Y cuando empecé a hacer un montón de contactos vía correo, decidí ser muy abierto.

¿Crees que tenga que ver con tu pasado de voceador? Muchos te recordamos en tu puesto del Chopo siendo muy afable. Uno llegaba a conseguir el casete o el CD de alguna banda, y sin mostrar celos o dártelas de conocedor, recomendabas grupos similares.
No sé. Tal vez la forma en la que vendía en el Chopo sí tenía que ver con mi primera profesión. Pero , sobre todo, tuvo que ver la discusión que hubo del Internet y las descargas ilegales. Yo fui el primero que lo celebró, aun cuando eso mismo terminó con mi negocio. Tú ya lo dijiste: me dedicaba a vender discos y casetes; primero copias y después originales. Sin embargo, la gente dejó de comprar.

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Hasta recuerdo que mucha gente me decía: “Debes de estar en contra de las descargas”. Y la verdad es que no. La cultura debe de estar al alcance de todos. Por eso mismo, cuando conseguía alguna banda nueva, los sábados [en el Chopo] que veía a Pepe Lobo, le pasaba la cinta. Y más allá de buscar vender más, buscaba que la gente conociera lo mejor posible. Por eso soy muy feliz con toda la masificación del Internet, con los servicios de streaming, porque te permiten conocer un montón de cosas.

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Supongo que así se dio el vínculo con las bandas emergentes de aquel momento; hayan sido de hardcore, punk rock, ska, etcétera.
Sí. así fue. Comencé a vincular a una y otra banda de diferentes partes del país y el extranjero.

También, con Tajobase Zoot Suit Records editaste uno de los discos de punk rock chilango más emblemáticos, el … be good to yourself, de Bigspin. ¿Qué otras producciones realizaste?
Produje Extrañado casa, el primer disco de División Minúscula. Al final no salió y terminó siendo la maqueta.

Incluso viene tu nombre en los créditos del CD.
Sí, en la primera edición. Después me negaron, como Judas a Cristo [risas]. Pero no importa. Yo sé lo que he hecho por una banda o por otra. Y no voy por la vida buscando que me lo agradezcan. Cuando uno hace un favor debe de hacerlo de manera desinteresada.

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Miguel con Boom Boom Kid.

¿Qué bandas del extranjero ayudaste para que se introdujeran en el país? Por ejemplo, no sé si Fun People o Boom Boom Kid.
Sí. Ayudé a Fun People y Boom Boom Kid. Igualmente a 2 Minutos y a Fidel Nadal [como solista, ya no con Todos Tus Muertos]. Fueron muchas a las que traje o les abrí el mercado. Te podría mencionar a Los Miserables, de Chile. O 6 Voltios, de Perú.

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¿Con Manu Chao tuviste algo que ver para que regresara ya como solista?
No. Pero por el Chopo conocí a Carlitos, un súper fan de Mano Negra. Como siempre he amado losbooklets de los shows no oficiales, un día él [Carlitos] llegó al puesto. Se enteró de que yo estaba vendiendo un casete en vivo de Mano Negra, un show en Madrid como de 80 minutos. Entonces, dos o tres semanas después, Carlitos regresó al Chopo con parte de su colección: vinilos extraños, postales firmadas por Manu. Así fue como comencé a grabarle cosas que dos amigos [de Madrid] con los que me escribía, me hacían el favor de enviarme.

Un día, Olivia Luna, me invitó a un programa de radio que tenía, en el Grupo ACIR, para entrevistar a Manu. Le comenté a Olivia que podíamos invitar a Carlitos, pero ya lo conocía y también estuvo en la entrevista. Esa época fue cuando lanzó Clandestino; un disco que, me parece, fue muy poco entendido. Ya después, por cosas del destino, conocí a otro cuate que me vendía booklets de Manu, los cuales comencé a vender y distribuir en el Chopo. Entonces, creo, me hice como un “especialista en Manu”. Llegabas a mi puesto y podías encontrar 20-30 grabaciones en vivo [de Manu Chao], casi todas en excelentes condiciones.

Con el paso del tiempo la gente comenzó a gustarle cada vez más la música de Manu y el país explotó con sus canciones. Hoy sigue siendo uno de los referentes para los mexicanos. De hecho, creo que ahora es el mejor momento para que regrese a México. Hay un gobierno “distinto”. Tampoco voy a decir que es un “gobierno completamente de izquierda”. Pero pienso que Manu no tendría ningún motivo de persecución o de censura.

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Hoy, para las nuevas generaciones, creo que no hay artistas referentes que transmitan inconformidad a la sociedad; como pasó en los 90 con el EZLN y todo el revuelo de bandas y movimientos sociales que se gestaron.
Creo que son varias cosas las que tienen que ver con que pase esto. Yo por eso ahora tengo un tanto de desencanto por el anarquismo. Pero… “el aterrizaje forzoso” que tengo de la situación y el poco interés que tienen las nuevas generaciones por los problemas sociales, es que la última expresión real que tuvo el anarquismo de ponerse en práctica fue en la Guerra Civil Española [1936-1939]. Hoy es más que imposible. Por más que los utópicos o cualquiera que me diga que sí es posible, creo que la gente se acostumbró a encerrarse en sus casas. La inseguridad está tan cabrona que todos nos refugiamos en nuestros celulares, en el Netflix. Uno se sube al transporte público y es un fastidio. Y precisamente, ese tipo de “cositas”, considero que son las que hacen que la gente ya no se interese en alguna reivindicación social. Sales del trabajo y después de un trayecto de una hora u hora y media, lo único que quieres es descansar. Te vale verga todo lo demás. Uno se preocupa dependiendo la sensibilidad que tiene. La gente hoy lo que quiere es vivir mejor. Nos guste o no. Y eso se ve en la industria del entretenimiento, en el sistema. Supieron como canalizar la furia de la gente. ¿Y Cómo la canalizan? Dándoles facilidades para que se endroguen con un carro, con una casa, con una tarjeta de crédito.

¿Consideras que por todo esto ahora no existen bandas haciendo cosas diferentes, cosas con una buena causa social dentro de la industria del entretenimiento?
Hoy en día, dentro de la industria del entretenimiento, todo el mundo habla de amor. Digo, está bien. Me gusta sentirme querido. Me gusta expresarlo. Sin embargo, eso no va a hacer que tal vez cambien las cosas en el país. Yo sé que esa utopía que teníamos los punks en los 90 de tener que cambiar nosotros para que cambie la gente hoy sigue vigente. Es la única manera que existe. Si la sociedad ve que no eres culero, en cambio, que eres solidario, algunos lo van a notar e intentaran hacer lo mismo. Ojalá y en este sexenio se puedan sentar las bases de un cambio para un gobierno futuro. Es lo menos que podemos desear. Porque lo queramos o no, es el gobierno que vamos a tener por un buen tiempo. Hoy es imposible vivir fuera del sistema. Está muy cabrón.

Y regresando un poco a los 90. Me enteré que estabas o estás realizando un libro sobre la movida de ska mexicano que se gestó en aquel tiempo, y en la cual mucho tuviste que ver.
Sí. Tengo un par de proyectos detenidos. Uno es este que mencionas, que abarca los primeros años del ska en la Ciudad de México [1996, 1997 y 1998], para dar a conocer cómo se gestó y desarrolló. El otro es un tema con el que esperaba titularme de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM: ¿Cuál es la perspectiva del éxito para una banda de rock en la ciudad y qué posibilidades tiene? También estoy colaborando en otro proyecto, con mi amigo Jorge. Estamos haciendo un Ska for dummies. Será un libro ilustrado de 100-120 páginas, editado de forma independiente. A mí me toca la parte escrita y a mi amigo todo lo visual. Espero que para marzo-mayo esté listo.

Por último, ¿tienes planes con Revuelta Propia? ¿La banda sigue vigente? ¿Existen otros proyectos de Miguel Tajobase para el futuro?
Sí. Tengo un par de invitaciones para unos festivales. Revuelta Propia dejo de tocar. Yo me salí en agosto del año pasado y ellos declararon que la banda estaba muerta. Pero quiero retomar el proyecto para ciertos shows. Para abril comenzaremos los ensayos de la nueva Revuelta Propia. Y a finales de mes comienzo a ensayar con un par de amigos, con quienes estamos montando un proyecto onda texmex acústico. Ya veremos qué pasa.

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