Furia travesti

La relación entre María y Felipe de Protagonistas nos dejó tres preguntas

¿Por qué continúan los juicios y prejuicios en contra de la participante trans dentro del reality?
11.10.17
VICE Colombia

En el capítulo del 2 de octubre del reality de RCN, Protagonistas de Nuestra Tele, María del Mar Arboleda, una participante trans dentro del programa, afirmó que había tenido una relación con Felipe Hoyos, otro concursante. Le contó a otros tres competidores, quienes al principio dudaban de su historia, que habían "tenido cuento" dos años atrás. Más tarde, María y Felipe salen tirados en una cama donde hacen las paces por "cualquier cosita mala". María le dice: "como en los viejos tiempos" y él le responde que sí, mientras se cogen de la mano. Felipe es amenazado por talento y el presentador del programa le muestra un vídeo donde sale su familia desde Medellín, incluida su novia y su hija. Al final del capítulo, es eliminado y abandona la 'casa estudio'.

Publicidad

Al otro día, el tema estaba por todas partes: una participante trans "confesó" que se había metido con un man que tenía novia e hija. En las redes sociales, a María le hicieron varias preguntas inquisidoras: ¿si es mujer del todo? Y suponiendo que María estuviera diciendo la verdad, ¿estuvo mal hecho que no le guardara el secretico a Felipe?

Hacia Felipe se leían insultos homofóbicos, insinuando que haber tenido sexo con una mujer trans lo hacía gay, y que eso era malo. Hubo burlas, gente que buscaba generar vergüenza en la posible atracción sexual o romántica que éste pudo haber sentido hacia María, chistes sobre sus posibles prácticas sexuales, bromas sobre su culo, cuestionamientos sobre su hombría y otras sentencias condenatorias promulgadas desde altísimas superioridades morales. Según todos, la posibilidad de que Felipe se hubiera metido con María, lo hacía menos hombre y menos heterosexual.

Los juicios apresurados por los prejuicios demostraron que aún confundimos todo con todo cuando nos hablan de personas trans. Pero dejemos las cosas claras: María si es mujer del todo, y si un man se mete con una mujer trans sigue siendo hombre y heterosexual, independientemente de que lo penetren o no lo penetren.

¿María es mujer del todo (biológicamente)?

Sí, porque en el mundo no hay únicamente dos sexos y porque los genitales no siempre determinan el sexo.

Se tiende a argumentar que en el mundo sólo existen dos sexos, y se acompaña de comentarios tipo "eso es biológicamente comprobable". Pero eso es bastante impreciso. Varios estudios científicos [MGG1] [NG2] han cambiado esa noción y ahora se considera que el sexo funciona como un espectro con múltiples posibilidades y no sólo dos. Entre ellos, el libro "Exuberancia Biológica" de Bruce Bagemihl. De acuerdo a su investigación, en el mundo animal hay varios géneros y sexualidades: "hembras que se convierten en machos, animales sin machos en absoluto, animales que son macho y hembra simultáneamente, animales donde los machos se asemejan a las hembras, animales donde las hembras cortejan a otras hembras y machos que cortejan otros machos". Esto quiere decir que, ni siquiera cuando nos metemos en argumentos biológicos, resulta cierto que el mundo esté dividido en dos sexos. Y no es que sea un descubrimiento nuevo (el libro de Bruce se publicó por primera vez en 1999), lo que pasa es que la cultura es terca y los prejuicios que están demasiado arraigados son muy difíciles de cambiar.

Publicidad

También es frecuente escuchar como excusa para discriminar a las mujeres trans que "es que ellas no nacieron mujeres, sino que nacieron hombres". Para argumentar su punto, dicen que eso es evidente cuando un bebé nace porque uno ahí mismo ve si nace con pene o vulva: si alguien nace con pene es hombre y si nace con vulva es mujer. Mejor dicho, que los genitales determinan el sexo de las personas y que eso es una verdad indiscutible. Hay otros que hacen la comparación con el mundo animal y dicen que uno nunca ve a una vaca o a un toro trans, y que esa es la prueba irrefutable de que ser trans no es natural. Por eso dicen, con tanta seguridad, que las mujeres trans son "hombres que se visten de mujer", que "se creen una cosa que no son" o que "son hombres que se vuelven mujeres". Sin embargo, eso tampoco es cierto.

Los animales trans existen. El año pasado se conoció el caso de 5 leones en Botswana que habían nacido con vulva y que tenían melena, rugían como machos y montaban a otras hembras. Algunos medios titularon la noticia como el caso de las leonas trans de Botswana. En el artículo de Diane Tourjee "Sí, los animales trans existen" publicado en Vice México, la autora pone diferentes ejemplos en diferentes especies de animales, como las hienas y los peces payaso, los mismos de la película "Buscando a Nemo". Cuando el pez hembra de esta especie muere, el macho pasa a ocupar su lugar. Así que si la película hubiera sido realista, hubiéramos visto la conmovedora historia de una madre trans viuda en busca de su hijo, ¡Tremenda Telenovela!

Publicidad

Por eso ya no se dice que alguien nació mujer o nació hombre, sino que a las personas "se les asigna" un sexo (masculino o femenino) al momento de nacer. Nacer con algo implica que no hay ningún tipo de intervención social, mientras que el verbo asignar supone que la etiqueta se la ponen a uno desde afuera. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos tomó nota de esta idea en su Informe sobre Violencia contra las Personas LGBTI en América: "la asignación del sexo no es un hecho biológico innato; más bien, a las personas se les asigna socialmente un sexo al nacer con base en la percepción que otras personas tienen sobre sus genitales".

Es decir que cuando clasificamos a un bebé con sexo masculino o femenino con base en sus genitales, no estamos usando un criterio biológico porque los avances científicos han demostrado que tener pene no siempre implica ser hombre, y tener vulva no siempre significa ser mujer. Más bien, lo que informa esa decisión son nuestros estereotipos de género porque creer que se requiere de ciertos genitales para ser mujer no es una realidad biológica sino una construcción social. Por lo tanto, afirmar que María no es tan mujer porque nació con pene es un argumento prejuicioso que ignora toda la evidencia científica.

Hay que leer, mis amores.

Suponiendo que María estuviera diciendo la verdad, ¿estuvo mal hecho que no le guardara el secretico a Felipe?

Hay dos posibles secretos en este cuento: a Felipe le pueden gustar las personas trans y María pudo haber sido amante de un man que tiene novia y que es papá. Muchas personas sintieron empatía por Felipe porque decían que su vida privada había sido expuesta por María y que, al revelar la historia en un programa con tanto rating en Colombia, estaba generándole un perjuicio: "que desconsiderada esa travesti, no tiene en cuenta que él es todo un hombre de familia". Lo que se lee como incorrecto es que ella revele algo que se suponía que era secreto. Estos argumentos ponen en el centro del debate el bienestar de Felipe.

Publicidad

Plantear de esa forma el problema podría privilegiar una visión mojigata y machista sobre las actitudes que los hombres asumen cuando entablan relaciones con las mujeres. Si Felipe le hubiera puesto los cachos a su novia con María, ¿ella por qué debería guardarle el secretico? Mucho más si el man hizo un contrato con su novia, lo incumplió y no había ningún contrato de confidencialidad con María. El problema no es que ella cuente o no cuente, el problema es que a los manes no se les responsabiliza sobre las consecuencias de sus actos. ¡Tan chévere para él! Sin embargo, en una sociedad que odia a las mujeres por vivir sus sexualidades de forma libre, es mucho más fácil culpar de todo a "la moza" de la película. Claro, "es que mucha perra".

Ahora bien, ¿está mal que una mujer trans diga con que manes se ha metido? ¿irrespeta el derecho a la privacidad de las personas que se sienten atraídas por personas trans? Estas preguntas también están hechas desde las perspectivas de las personas que no son trans y parecen incompletas porque sólo analizan un lado de la balanza.

Pero también es importante incluir dentro de los cuestionamientos cómo se ven las mujeres trans afectadas cuando el amor y el deseo hacia ellas debe mantenerse en silencio. Para ellas, vivir el amor a escondidas de forma obligada es una condena muy injusta. El mensaje que se envía es que es aceptable que a una mujer trans la escondan, como si fuera un monstruo feo y asqueroso ¿Puede el amor convivir con la vergüenza? Nuestro mensaje como sociedad debería ser que no, que el amor se mide en acciones y que esconder a alguien haciéndolo sentir inferior o de segunda categoría debería ser, necesariamente, contradictorio con la idea del amor. Algo que genera un golpe tan bajo en el autoestima de una población históricamente discriminada no puede, bajo ninguna circunstancia, considerarse bueno o aceptable. Eso nos tiene que dejar de parecer normal.

Publicidad

Seguir buscando culpables de estos escenarios implica reconocer que aún nos siguen pareciendo tabú. Qué mierda que nos pongan a nosotras y a nuestras parejas en un paredón público por tener sexo o por amarnos. Este tipo de preguntas no se las hacen a las parejas conformadas por un hombre y una mujer que no son trans. ¿Por qué entonces en este caso buscamos insaciablemente a un culpable?

Si Felipe, que es heterosexual, se metió con María ¿eso lo vuelve gay?

No. Se tiene el prejuicio de que si un man se mete con una vieja trans es menos hombre o menos hetero porque se tiene la creencia de que una mujer trans no es una mujer del todo. Ese argumento ya lo desvirtué.

Otro argumento, igual de prejuicioso, es que un man que se meta con una trans tiene que ser gay porque ella tiene pipí y si a un tipo le gusta alguien con pipí tiene que ser maricón. Esta idea hace referencia a una confusión bastante común que relaciona las prácticas sexuales, lo que a uno le gusta hacer en la cama, con la orientación sexual (la capacidad de sentir atracción sexual, afectiva o romántica por alguien de tu mismo género, diferente género o varios géneros). Sin embargo, lo que a uno le guste hacer no tiene nada que ver con el género de las personas que le atraen. A un man le puede gustar una vieja que no es trans, y pedirle que le meta un dedito o que se ponga un strap-on y lo penetre. Es más, los sex shops han aumentado sus ventas en productos para penetración anal de hombres heterosexuales.

Como lo dije en una columna anterior, "el hecho de que a un man le den por el culo no quiere decir nada ni de su masculinidad ni de su orientación sexual porque las prácticas sexuales no tienen nada que ver con la orientación sexual… En todo caso, ser poco masculino o ser gay no debería ser material de insulto porque no hay nada de malo en ninguna de las dos cosas". Entonces, si la historia fuera cierta, sería irrelevante para determinar la orientación sexual de Felipe si ella se lo metía a él o viceversa. Felipe no deja de ser heterosexual si se sintió o en algún momento se siente atraído por una mujer trans.

Entre más se hable del tema, menos raro nos va a parecer todo. Aprovecho para invitarles a unirse a la campaña que hice de la mano con Sentiido #MeGustanTrans, donde -por medio de vídeos, artículos y publicaciones en redes sociales- nos han compartido historias sobre la atracción que sienten, han sentido o podrían sentir hacia personas trans. Hay de todo para demostrar que son más de los que se imaginan: manes a los que les gustan las mujeres, y que dentro de ese universo de mujeres, les gustan las mujeres trans; historias de amor con hombres trans, experiencias de fascinación por personas trans por el hecho de ser trans; personas que dicen que no se fijan en el sexo de las personas para excitarse o enamorarse; otros con curiosidad y muchos otros que dicen que están abiertos a las posibilidades.

Mati es la travesti peligrosa de la que tanto te advirtieron, síguela en su Twitter: @matigonzalezgil