El número del poder y el privilegio

Técnicas de protesta para el siglo XXI

Tácticas de protesta para la juventud del futuro.

por Emma Garland; ilustración de Kitron Neuschatz, y Lia Kantrowitz
30 Noviembre 2018, 4:00am

Este artículo aparece en "El número del poder y el privilegio" de nuestra revista.

El futuro de los movimientos políticos de los jóvenes del siglo XXI tiene forma de barril y bate de béisbol. En 1988, el parlamento serbio aprobó la Ley de Universidades, una ley que reducía la autonomía de las universidades sustituyendo rectores por aliados del presidente de Yugoslavia, Slobodan Miloševic. El movimiento formaba parte de un objetivo más importante: aplastar a la disidencia y recortar la libertad de expresión en Serbia. Varios estudiantes de la Universidad de Belgrado reaccionaron creando el grupo de protesta cívica llamado Otpor [que se traduciría por ‘¡Resistencia!’ en castellano] que tenía dos objetivos: realizar una oposición desde la base y burlarse del sistema.

Una de sus travesuras más infames fue rehacer la campaña del gobierno “Dinares para la siembra” que distribuía urnas en espacios públicos con el fin de recaudar fondos para los granjeros. Así que crearon su propia urna bajo el lema “Dinares para la jubilación” con la cara impresa de Miloševic en un barril de petróleo y la colocaron en la zona comercial más importante de Belgrado. Un cartel anunciaba a los viandantes que, a cambio de una moneda, podrían golpear el barril con un bate de béisbol, situado estratégicamente al lado del barril.


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Los estudiantes se sentaron en una terraza cercana para observar cómo los viandantes daban rienda suelta a sus sentimientos hacia el presidente, dejando a las autoridades en una situación difícil: no hacer nada sería una muestra de debilidad pero intervenir y retirar el barril resultaría ridículo. Al día siguiente, el canal de televisión opositor al gobierno emitió imágenes de la policía “arrestando” al barril y metiéndolo en un furgón policial así que los de Otpor se hicieron muy conocidos.

Lo que empezó como una pequeña protesta cívica acabó haciéndose una enorme bola de nieve que unió a 70.000 personas bajo un fuerte movimiento popular en apenas dos años. El uso estratégico del grupo de la no violencia o pacifismo, el humor y la cultura pop provocaron la caída de Miloševic, quien perdió las elecciones adelantadas del año 2000, a la vez que se ganó un billete de ida al Tribunal de La Haya.

"Lo que empezó como una pequeña protesta cívica acabó haciéndose una enorme bola de nieve que unió a 70.000 personas bajo un fuerte movimiento popular en apenas dos años"

Se inspiraron en Gandhi, Luther King, Gene Sharp (creador de la no-violencia estratégica) y los movimientos de liberación de 1989 así que Otpor rehizo la imagen del activismo político para dirigirse a la Generación X, formada por jóvenes descontentos. Alejándose de la violencia, buscaban la revolución de las mentes. En vez de usar armas, lucharon con logotipos, consignas y teatro callejero.

Utilizaron la risa para que la resistencia fuera divertida y estrategias de marketing empresarial (un logotipo en blanco y negro, una consigna fácil de recordar) para que resultara atractivo y se aprovecharon de la tecnología para difundir información y organizarse. En resumen: hicieron que fuera divertido. Se saltaron el status quo y se enfrentaron a un régimen desesperado por mantener el poder a través de la fuerza. Y lo mejor es que ganaron.

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Otpor produjo un efecto dominó, no sólo en los países vecinos de la antigua Unión Soviética de la época sino en muchos otros países, siempre siguiendo el espíritu del activismo antiautoritario. Sentaron las bases del movimiento juvenil, para que se iniciaran o adaptaran, que es lo que habían estado haciendo los veinte años anteriores, con distintos grados de éxito.

Tras formarse en el Centro para la Acción y la Estrategia No Violenta Aplicadas (CANVAS, por sus siglas en inglés), entidad sin ánimo de lucro fundada por los miembros de Optor Srdja Popovic y Slobodan Dinovic con el objetivo de transmitir sus conocimientos a otros activistas prodemocracia, los miembros del grupo de resistencia Kmara [que se traduciría por "Ya basta" en castellano] fue clave para lograr un cambio de poder pacífico en la Georgia de 2003, mientras que el grupo Pora, [que se traduciría por ‘Ya es hora’ en castellano] coordinado por los jóvenes opositores al régimen dictatorial de Ucrania entre los años 2004 y 2005.

La formación y metodología impartida por CANVAS también fueron clave para forjar el comienzo del cambio en Líbano en 2005 y en las Maldivas en 2008. Su manual Lucha pacífica: los 50 puntos cruciales se descargó 17.000 veces en Irán durante las protestas Tras las elecciones presidenciales en Irán de junio de 2009. Año y medio antes de que comenzara la Primavera Árabe, un grupo de jóvenes blogueros y activistas de Egipto convocaron al Movimiento Juvenil del 6 de abril (germen de la revolución egipcia) a una formación de CANVAS en Belgrado, algo que sería importantísimo para las protestas contra Mubarak de 2011.

En homenaje, el logotipo de Otpor (muy reconocido y fácilmente reproducible, un puño cerrado que reproduce el símbolo de los partisanos yugoslavos resistentes a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en el logotipo utilizado y reutilizado para la resistencia bien fuera en el parque Zucotti donde se reunían los indignados de Nueva York en 2011 y donde se fundó el movimiento Occupy Wall Street o en la plaza Tahrir de El Cairo, foco de las protestas contra Mubarak.

Según Popovic, la mayoría de las personas que asisten a la formación de CANVAS son jóvenes. “Son varias las razones por las que los jóvenes a menudo lideran los cambios sociales. Cuando tienes 20 años, consideras que tienes derecho a un futuro mejor. Los jóvenes tienen mucho que invertir en el cambio social porque sólo tienen que estudiar, no sufren las limitaciones económicas o de tiempo que suponen mantener una familia, tener hijos o desarrollar una carrera profesional. También, a esa edad son más valientes porque no tienen mucho que perder. Es muy sencillo chantajear a alguien cuya familia depende de su sueldo pero es muy difícil chantajear a alguien diciéndole ‘O te echarán de tu colegio o facultad’ porque entonces el potencial chantajeado diría “y a mí qué coño me importa, voy a seguir hasta el final, no me vas a chantajear”.

Aunque sus objetivos pueden ser distintos, los orígenes y medios de los movimientos juveniles suelen ser similares. En su libro publicado en 2007 en Estados Unidos, The Time of the Rebels [La era de los rebeldes, inédito en castellano] Matthew Collin define las revoluciones democráticas de finales de los 90 y principios del 2000 como “una pequeña facción de estudiantes que trazó una red subversiva que cubre todo el país”. A pesar de sus comienzos modestos, el éxito de toda revolución reside en las cifras. Tal y como asegura el periodista, activista y editor de la web Waging Nonviolence [Haciendo la no-violencia], Bryan Farrell, “Para que sea un movimiento de éxito, entonces, necesitas a los jóvenes. Necesitas su energía para que sea una experiencia divertida, que se pueda disfrutar. En realidad, necesitas que tu campaña se ponga de moda.” Lo que Otpor hizo, y lo que hacen otros grupos desde entonces, es innovar para involucrar a los jóvenes,

“Para que sea un movimiento de éxito, entonces, necesitas a los jóvenes. Necesitas su energía para que sea una experiencia divertida, que se pueda disfrutar. En realidad, necesitas que tu campaña se ponga de moda"

Como al principio no les daban los números, Otpor se alejaron de las formas de oposición más tradicionales como manifestaciones y mítines y se dedicaron a atraer a la gente a la revolución haciendo que el movimiento fuera guay. Tal y como decía el miembro fundador, Ivan Marovic en la revista estadounidense Foreign Policy en 2011, “Nuestro producto es una forma de vida. En el fondo, el movimiento no trata sobre los problemas sino sobre mi identidad. Intentamos conseguir que la política sea más atractiva".

Así que para Optor, los logotipos y consignas ingeniosas así como las acciones eran algo más que formas de protesta, también estaban realizando estrategias de marca que buscan juntar a muchas personas en un movimiento para que acciones más tradicionales como huelgas y boicots sean más efectivos. Según la escritora Janjira Sombatpoonsiri, “un movimiento no violento, especialmente ahora, necesita seguir una estrategia para hacerse famoso. Ya no se trata del contenido de las campañas sino de su forma de explicarlas ante el público”.

Para su tesis doctoral sobre los movimientos de resistencia pacífica, Sombatpoonsiri investigó por qué el movimiento activista de Otpor resulta tan atractivo para los jóvenes. Según sus conclusiones, “se unieron al movimiento porque no tenían trabajo y pensaban que Miloševic era el culpable de todos sus problemas. Y aunque tenían muy claro el tipo de cambio que querían conseguir, también se unieron al movimiento porque era divertido”.

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Las redes sociales han reinventado la forma en la que los jóvenes protestan, incluyendo hashtags que facilitan el acceso al movimiento que, a su vez, es imposible ignorar. El Movimiento del 6 de abril empezó siendo un grupo de Facebook que animaba a apoyar a los trabajadores de una huelga. Los seguidores del Movimiento de la Revolución de los Paraguas (que tuvo lugar en Hong Kong en 2014) pudieron saltarse la censura de la web publicando fotos en lugar de palabras. Y plataformas como Twitter permiten que los manifestantes puedan tomar el control de su discurso y difundirlo internacionalmente incluso si los medios de comunicación del país están corrompidos o controlados. Las redes sociales permiten que un movimiento crezca de forma rápida y significativa pero también necesita una dirección concreta. Esto podría explicar, en parte, el aumento reciente de las ocupaciones.

En la última década, las estrategias de Otpor pasaron de ser teatro en la calle y distintos niveles de travesuras (acciones repentinas e inesperadas, en su mayoría) a alterar la hegemonía social y reactivar a la gente, han dado forma a los movimientos sociales de la actualidad para quienes ocupar el espacio público es clave en la resistencia pacífica. Bien sea el movimiento Occupy Wall Street en una zona de Nueva York que representa la injusticia, la plaza Tahrir convirtiéndose en el epicentro de la Primavera Árabe o la ocupación de distritos y colegios que dejó la ciudad de Hong Kong en vilo durante 79 días, los movimientos juveniles cada vez consideran más prioritario tener y retener el espacio. Se trata del relevo natural de la estrategia de Otpor llevando las cuestiones morales al público realizando una pregunta sencilla, imposible de ignorar: “Y tú, ¿de qué lado estás?

"Las redes sociales permiten que un movimiento crezca de forma rápida y significativa pero también necesita una dirección concreta"

Desde siempre, los estudios han puesto de relieve que las campañas de resistencia pacífica son el doble de efectivas que las de resistencia violenta. En su libro publicado en 2012 en Estados Unidos Why Civil Resistance Works [Por qué la resistencia civil funciona, inédito en castellano] Erica Chenoweth y María J. Stephan estudiaron las campañas promovidas entre los 1900 y 2006 y llegaron a la conclusión de que la no violencia conlleva mayores niveles de participación “porque las barreras que decidir la participación, o no, son más pequeñas”. Esto conduce hacia una mayor resiliencia y mayores oportunidades de conseguir una democracia a largo plazo. Llegaron también a la conclusión de que ninguna campaña falló una vez que acapararon el compromiso activo y constante del 3,5% de la población. Sin embargo, aquellos que obtuvieron un respaldo superior al umbral 3,5% eran pacíficas.

Según Chenoweth, “seguir el modelo de Otpor para obtener apoyos es garantía de éxito. Si los que organizan los movimientos son capaces de prepararse, entrenarse y mantenerse resilientes, tendrán éxito aunque el gobierno use la violencia contra ellos”.

Muchas acciones de resistencia pacífica realizadas en los últimos años han fracasado porque las reivindicaciones no eran relevantes (por ejemplo, las protestas del pantalón vaquero tras las elecciones en Bielorrusia de 2006) o su cúpula se derrumbó (como sucedió en la Primavera Árabe). El Movimiento juvenil del 6 de abril se escindió en dos facciones: ambas fueron prohibidas en Egipto en 2014 tras ser acusadas de espionaje y difamación. El gobierno atajó rápidamente la Revolución de los paraguas en Hong Kong y las protestas on afectaron a la economía tal y como se esperaba y los estudiantes que promovieron las protestas fueron encarcelados hasta que activistas por la democracia ganaron un juicio de forma que sus sentencias fueron anuladas en febrero de 2018.

Las protestas estudiantiles de la Plaza de la Independencia de Kiev (Ucrania) en 2013 contra la corrupción del gobierno de Viktor Yanukovych se iniciaron bajo el espíritu de victoria de la revolución de 2004-2005 (con música, altavoces y actuaciones artísticas. Sin embargo, tras haber comenzado como la mayor protesta pacífica desde los esfuerzos de Pora un año antes, la Revolución de Euromaidan (tal y como se conocen las protestas de la plaza de la Independencia o plaza Maidan) se volvieron muy violentas. Francotiradores del gobierno, oficiales de policía y agentes mercenarios asesinaron a más de cien manifestantes, hiriendo a miles de ellos.

De hecho, después hubo una reforma parlamentaria cuando Yanukovych huyó del país pero algunos puestos de poder pasaron automáticamente a partidos de derecha, esto es, no era ese precisamente el objetivo de los manifestantes. Las estrategias pacíficas pueden aplicarse en movimientos reaccionarios, también. En Moscú, el colectivo juvenil pro-Klemin Nashi (en castellano, “nuestros chicos”) se fundó para hacer frente a la influencia de Pora en Ucrania, aunque este grupo realizaba trabajo comunitario a cambio de una prometedora carrera en el mundo del liderazgo. Sin duda, el movimiento definitivo de nuestra generación es el “alt-right” que con su poder de alterar las cosas, sus conocimientos de las tecnologías y marca (piensa: Pepe, la bandera de Kekistan como llaman a todos los que no piensan como ellos) no tiene tantas diferencias en su fundación con los colectivos de izquierda. Aunque comparten algunas estrategias, la organización de los alt-right promueve la intimidación y las muestras físicas de violencia.

Según Popovic, “consideran que el modelo pacífico es un libro abierto que puedes utilizar para cualquier objetivo que no sea demasiado extremo. Si tu objetivo es extremo, entonces el modelo pacífico de movilizar a mucha gente hacia la corriente dominante, pues no funciona. Pero si tu idea puede venderse en medio del campo de batalla, entonces incluso la gente con la que no tienes nada en común puede usar este modelo".

Pero esto es un asunto que afecta principalmente a las sociedades demócratas como ya hemos visto en toda Europa y Estados Unidos en la última década. Según palabras de Popovic, “en democracia, cuentas con opciones y referendums. En las autocracias, es el gobierno el que ejerce el control y se aprovecha de los pilares del Estado para permanecer en el poder: suprimir rivales, controlar los medios de comunicación, impedir que la oposición se presente a las elecciones… Se trata de otras reglas de juego.


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Los grupos juveniles, pero su influencia dura para siempre. El ejemplo más reciente de un cambio potencial sostenible en el tiempo lo encabezó un político. El 13 de abril, la gente tomó las calles de Yerevan, capital de Armenia para protestar por la proclamación de Serzh Sargsyan como primer ministro tras haber sido presidente durante dos legislaturas y es que la estructura del gobierno se había modificado para darle más poder al presidente. Así que el transporte público se paraba todas las noches a las 11:15 en acto de protesta.

Según Popovic, un gobierno no político está utilizando mal el dinero de los contribuyentes, la mayoría de la gente y la gente se toma como algo más personal algo como algo menos intangible que la democracia a los derechos humanos. Aun así, fue coordinado como un movimiento pacífico con un único objetivo. El movimiento capturó el espíritu de la nación y logró lo que varias repúblicas ex soviéticas habían conseguido: que los líderes se retiraran después de mucho tiempo al mando. En el día 11 de las protestas, Sargsyan dimitió. Lo que el movimiento no ha conseguido, en cambio, es traer el cambio real del sistema. Como en el caso de Egipto y Siria durante los primeros días de la Primavera Árabe, puede que le hayan cortado la cabeza a Hydra pero la bestia todavía no ha muerto, tiene seis cabezas más..

En 2018, en un momento en el que las divisiones políticas nunca habían sido tan grandes o más flagrantes, para los jóvenes, conseguir el cambio es más difícil de nunca. Bien sean estudiantes de secundaria de Florida organizando un movimiento de Nunca Más exigiendo un mayor control de armas tras el tiroteo en la escuela de secundaria de Parkland o bien sean los jóvenes indígenas que protestan contra el oleoducto Dakota Access Pipeline, la resistencia pacífica (al menos en Estados Unidos) resulta muy personal y juvenil ahora mismo. Sin embargo, según Popovic, es importante comprender que las nuevas generaciones no están solas.

“Cuando se creó Otpor, la primera rama que salió de la rama estudiantil, se autodenominaba la resistencia de las madres. Son las madres de los activistas, quienes les apoyan en los eventos colocándose ante la policía y horneando bizcochos, ese tipo de cosas. Los estudiantes que se manifiestan nunca han conseguido el cambio solos, ni siquiera en mayo de 1968. Para que el movimiento tenga éxito, se necesita diversidad. Necesitas edificar a través de las circunscripciones. Tus metas, objetivos y estrategias deben llevar tu movimiento de una minoría a una mayoría, del extremo minoritario a la corriente principal de pensamiento".

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