LGBTQ

Así es ser profe trans en España

"No podía entrar en el mundo de la educación con el nombre que ponía en mi DNI de entonces".
Alba Carreres
tal y como se lo contó a Alba Carreres
02 Julio 2019, 4:00am
profesor trans españa
Fotografía cortesía de Ethan

Hace tres años me presenté a las oposiciones para ser profesor y aprobé. Decidí ser profesor porque para mí la educación es la clave para combatir las desigualdades y formar a las futuras generaciones. Entonces tenía otro nombre, uno con el que no me sentía identificado. Llevaba apenas dos meses hormonándome para poder cambiar mi DNI y poder decir que legalmente era quien soy.

En España para poder modificar tu género y nombre en la documentación oficial, se exigía un mínimo de dos años tomando tratamiento hormonal con estrógenos, progestina o testosterona. En mi opinión es una tontería, no por hormonarte más o menos eres más o menos hombre, mujer o lo que quieras ser.

Falsifiqué un certificado médico para que mis alumnos ya me conocieran por Ethan. Un médico de confianza me firmó un documento conforme llevaba ya dos años con tratamiento cuando en verdad solo llevaba unos meses. Por suerte para mí los cambios físicos no tardaron mucho en hacerse visibles, así que cuando empecé a trabajar en la escuela en la que trabajo y gracias a la ayuda de la directora no hizo falta dar muchas explicaciones.


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Para mí mi nombre antiguo suponía algo que yo ya no era. No podía entrar en el mundo de la educación llamándome como ponía en mi DNI entonces, vistiendo como ya no vestía con todo lo que supondría. Hubiese sido un paso atrás. No recibí el cambio de nombre oficial hasta al cabo de unos meses de trabajar en la escuela. Los trámites judiciales son lentos y la burocracia y papeleo aún más.

Al principio me costó mucho acostumbrarme a mi nuevo nombre. Fue todo tan rápido que a veces cuando mis alumnos y alumnas me llamaban tardaba en contestar. A mis padres también les costó el cambio. Ellos habían mamado aún más esa estigmatización a las personas trans. Tenían miedo por mí y sentían una inseguridad brutal. Poco a poco vieron que no pasaba nada, que nada me impedía ser quien siempre había sido.

Los otros profesores se enteraron que había transitado el género después de comprar unos billetes para irnos de vacaciones de fin de curso. Hicieron la reserva con mi nombre actual, por lo que no me habrían dejado embarcar al ver que no se correspondía con el que ponía en mi DNI. Fue entonces cuando decidí explicarles mi situación, pero hasta entonces no había sido necesario.

"Ahora son los propios alumnos los que dicen '¿qué pasa si eres un chique trans? No pasa nada' y eso es algo que antaño no ocurría"

Fue más tarde cuando los alumnos se enteraron. Algunos de los niños y niñas de sexto de primaria me empezaron a seguir por redes sociales. Su reacción me sorprendió positivamente. Muchos me abrazaron y me dijeron que había sido el mejor profe que habían tenido, que les había enseñado cosas que no se explican en los libros.

Hoy en día los niños y niñas ya no se ríen cuando alguien dice que es gay, lesbiana, bisexual, transgénero o intersexual. Y por suerte existen organizaciones como Apoyo Positivo que luchan para promover la diversidad y cada vez se está inculcando más esta idea en nuestra sociedad. Sí que es cierto que aún hay muchos estigmas y no todos reciben una educación igual en casa sobre el tema. Los estereotipos de género siguen ahí, hay una separación muy grande entre personas con distinto género.

Cuando llegué a la escuela, hace tres años, me había encontrado en que en clase se hacían grupitos solo de chicos y otros solo de chicas, o que en las asignaturas de ciencias se enseñaba que los niños tenían pene y las niñas vulva y es ahí donde hay que cambiar las cosas. Por eso creo que debería existir una unidad didáctica dentro de alguna asignatura que tratara estos temas.

En la mayoría de escuelas públicas se siguen separando los baños según el género binario, creo que incluso los mismos niños y niñas están creciendo en un entorno en el que esto se pone en duda y ya no importa si un niño lleva una camiseta rosa o si a una niña le encanta jugar al fútbol y debemos ayudarles a normalizar aún más esta situación.

Nos encontramos en colegios con niñes que están empezando a verbalizar lo que sienten y hay profesionales de la educación que aún no saben cómo reaccionar. Ahora son los propios alumnos los que dicen “¿qué pasa si eres un chique trans? No pasa nada” y eso es algo que antaño no ocurría y me siento orgulloso de que al menos en mi centro sea así. Estudiar las distintas identidades y orientaciones es importante para que los niños y niñas tengan conocimientos no solo de vocabulario, también para ayudarles a forjarse como persona.

"Negar la identidad a alguien es algo muy grave y estas cuestiones deben de verse no como algo político sino como algo necesario"

Por eso, yo cuando doy clases intento no solo darles la materia y ya. Los valores también se transmiten. Crear ambientes libres de prejuicios es la clave para trabajar la diversidad. Trabajar la empatía mediante documentales como Diversxs, o bien fomentar la autoestima y el respeto.

Con mis alumnos y alumnas de segundo intento trabajar con dinámicas, con cuentos inclusivos como el de Daniela, visionando películas en las que haya todo tipo de familias todas las materias que ahora mismo doy que son inglés y arte, para eliminar los estereotipos de género. Hace falta mucha formación y dar información también a los otros maestros, utilizar un lenguaje inclusivo y hasta incluso espacios respetuosos.

Jamás he tenido ningún problema por ser profesor y ser trangénero. Ni con los padres ni con los alumnos. Trabajo en un centro de enseñanza pública en Móstoles, quizás si en vez de allí trabajase en uno de privado de Pozuelo las cosas serían distintas. Desde que empecé a trabajar que he visto grandes cambios en cuestiones de género, pero aún queda mucho por hacer. La sociedad avanza y debemos avanzar con ella. Negar la identidad a alguien es algo muy grave y estas cuestiones deben de verse no como algo político sino como algo necesario.

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