Medio Ambiente

Los incendios forestales ahora son tan malos que los están utilizando para estudiar la guerra nuclear

Una columna de humo de los incendios forestales de 2017, en el noroeste del Pacífico, reflejó simulaciones del invierno nuclear y mostró que las consecuencias de una guerra de este tipo pueden ser peores de lo previsto.
16.8.19
Imagen: Wikimedia ​Commons/Lawrence Livermore National Laboratory/Shawn Cahill
Imagen: Wikimedia Commons/Lawrence Livermore National Laboratory/Shawn Cahill

Artículo publicado originalmente por Motherboard Estados Unidos.

Hace dos años, Columbia Británica sufrió uno de los peores incendios forestales en la historia de la provincia canadiense, que consumió 1,2 millones de hectáreas y desplazó a 65.000 personas. El incendio de 2017 fue tan intenso que los científicos lo están utilizando para modelar las condiciones climáticas que podrían crearse en consecuencia de la guerra nuclear, según un estudio publicado el jueves en Science.

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El estudio sugiere que las secuelas humeantes de una explosión nuclear moderna probablemente persistirán por más tiempo de lo que predicen los modelos actuales.

Un equipo dirigido por Pengfei Yu en el Institute for Environment and Climate Research de la Universidad de Jinan en Guangzhou, China, examinó el incendio forestal utilizando datos de estaciones terrestres, globos y satélites.

En particular, se centraron en la formación de una enorme columna de humo vertical, hecha de nubes pyrocumulonibus, que se elevó más de 22 kilómetros en la estratósfera y permaneció activa durante ocho meses.



La columna ofreció un ejemplo del mundo real de los efectos climáticos esperados de un gran conflicto nuclear, dijo el equipo. En ese escenario, conocido como invierno nuclear, las tormentas de fuego conducen a un oscurecimiento a largo plazo de los cielos y al enfriamiento global debido a la acumulación de aerosoles en la atmósfera.

"Una de las predicciones importantes de numerosos modelos de invierno nuclear es que el humo inyectado en la troposfera superior desde los incendios urbanos se elevará a la estratosfera", escribieron los autores en el estudio. "Los incendios de 2017 estudiados aquí representan la primera evidencia observacional de que tal aumento realmente ocurre".

Gracias a que los datos de la columna fueron recopilados por varias plataformas diferentes de observación, en el espacio, en el aire y en el suelo, Yu y sus colegas pudieron sondear la dinámica detrás de la columna con detalles precisos.

Se descubrió que el carbón negro, u hollín, era el principal impulsor de su ascenso estratosférico. Este espeso contaminante del aire solo representaba alrededor del 2% de los 0,3 teragramos de humo del incendio forestal, pero tuvo un efecto descomunal en la columna porque absorbe mucha radiación solar. Como resultado, el carbono negro se calentó, lo que a su vez impulsó el humo a la atmósfera.

En el caso de una guerra nuclear, las ciudades probablemente arderían junto a los bosques, y eso podría alimentar columnas aún más grandes ricas en aerosoles. Los investigadores estimaron que alrededor de 0,05 teragramos de carbono negro podrían liberarse de un área urbana devastada por un arma nuclear, lo que generaría columnas de hollín y concentraciones más bajas de humo orgánico transparente.

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"Si hubiera muchos compuestos orgánicos, el invierno nuclear duraría menos", dijo el coautor del estudio Brian Toon, físico de la Universidad de Colorado Boulder, en un correo electrónico. “Sin embargo, el humo de las ciudades no contiene tanta materia orgánica como el humo de un bosque. Quemar plástico produce humo que es casi todo carbono negro, por ejemplo".

En otras palabras, las simulaciones nucleares de invierno pueden ser demasiado optimistas sobre la velocidad a la que se disipara el humo de los incendios forestales. El hecho de que la columna de 2017 persistiera durante dos tercios de un año reveló que los efectos secundarios de una guerra nuclear probablemente durarían más de lo previsto originalmente en los modelos.

"Actualmente estamos trabajando en algunas nuevas simulaciones de conflictos nucleares, y consideraremos los impactos de los orgánicos en este nuevo trabajo", dijo Toon.

La guerra nuclear podría conducir a resultados aún peores para la humanidad de lo esperado originalmente, y de todos modos no es como si se viera muy positivo antes de esta investigación. Los incendios forestales exacerbados por el cambio climático provocado por el hombre son lo suficientemente malos sin que nuestra especie los intensifique con armas de destrucción masiva.

Actualización: Este artículo fue actualizado para incluir comentarios del coautor Brian Toon.