Estados Unidos

Clinton y Sanders se disputan el voto latino de cara a las decisivas primarias de Florida

El último debate demócrata en Miami centró la discusión en la migración y las preocupaciones del electorado latino, a pocos días de las fundamentales primarias de Florida el proximo martes, en un estado que aloja al 23 por ciento de los latinos de EEUU.
11.3.16
Imagen por Wilfredo Lee/AP
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Bernie Sanders y Hilary Clinton se enzarzaron el miércoles en una batalla dialéctica por la reforma de la política migratoria en Estados Unidos. Ambos tuvieron que hacer todo lo posible por demostrar que no buscan hacerse con el voto latino de manera demagógica, durante el debate retransmitido por el canal de televisión Univisión, desde Miami.

Los candidatos demócratas se vieron obligados a demostrar qué han hecho por la migración hasta la fecha, durante la cumbre celebrada en la universidad de Miam. El encuentro, moderado por sendos presentadores de origen latino, se celebró durante varios momentos en español. Los candidatos invocaron durante muchos instantes de la noche a las cuestiones primordiales de la migración, como la votación a la reforma de 2007 sobre la presencia de trabajadores temporales y la seguridad en las fronteras.

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En poco menos de una semana, el electorado de Florida, donde reside la comunidad latina más grande de Estados Unidos [alrededor de un 23 por ciento de la población latina de todo el país], deberá decidirse por uno u otro candidato. Será el próximo 15 de marzo, en las determinantes primarias del llamado Sunshine State [El estado soleado].

Clinton supo hacer frente las duras preguntas de los moderadores y de su rival, básicamente centradas en cuestiones como la confianza y las denuncias que ha recibido por sus desmanes a la hora de organizar sus correos electrónicos cuando trabajó como secretaria de Estado de la Casa Blanca — una denuncia interpuesta por VICE News ante la Ley de Libertad de Información de Estados Unidos.

Durante los albores del debate, la moderadora hispana de Univisión María Elena Salinas, subrayó las contradicciones en que habría incurrido Hilary Clinton en sus declaraciones referidas a la migración. Salinas le recordó a la candidata algunas de sus anteriores afirmaciones, en las que habría hablado de impedir el acceso al trabajo de los migrantes ilegales, para luego subrayar de manera muy conveniente que pretende facilitar el camino a la ciudadanía de los migrantes sin papeles. Salinas expuso las contradictorias declaraciones y le preguntó a Clinton si lo que estaba haciendo era ser condescendiente con los latinos.

Clinton respondió con un alegato a favor de la ley DREAM, un proyecto con el que se mostró entusiasmada y cuyo objetivo no es otro que facilitar el camino hacia la residencia permanente de los migrantes, así como para la protección de aquellos que no hayan cumplido la mayoría de edad. Hilary también añadió que pretende abordar una reforma exhaustiva de la ley sobre la migración de 2007, a la que Sanders se ha opuesto debido a sus reservas por el trato que se depara en la misma a los trabajadores temporales.

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Sanders, de hecho, se vio obligado a defender la votación de 2007. El candidato demócrata ya había comparado las provisiones dedicadas a los trabajadores temporales con una forma de esclavitud moderna. Sanders subrayó que tanto la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC en sus siglas inglesas) como el Southern Poverty Law Center [organización no gubernamental de defensa de los derechos civiles] ya mostraron en su día su disconformidad con la legislación, y que los miembros de esta ONG ya defendieron la reforma de la ley de migración en 2013.

Sanders interpeló a Clinton y cuestionó su respuesta ante el gran flujo de niños que huyeron de la extrema violencia de Honduras rumbo a Estados Unidos en 2014. "Entonces yo dije que daba la bienvenida a esos niños. La secretaria Clinton, sin embargo, ordenó mandarles de vuelta a casa".

Clinton dijo que tal denuncia no era más que una distorsión de sus palabras. "Eso reproduce de manera injusta lo que dije realmente", respondió Clinton. "Lo que yo afirmé es que se necesita sopesar adecuadamente el problema de la migración infantil en nuestro país — niños que, a menudo, viajan solos — puesto que, de otro modo, muchos de esos niños no llegarán jamás a conseguir su objetivo. Y tal y como dije entonces, son niños que a su llegada aquí necesitan que se les garantice el asesoramiento legal y el derecho a un juicio justo, para decidir qué se hace. Necesitamos terminar con las detenciones privadas y necesitamos poner fin a las detenciones familiares".

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Sanders se refería a una entrevista que Clinton dio a la CNN en 2014 y que suscitó un enorme debate popular. "Deberían de ser repatriados tan pronto como se localice a los miembros adultos de sus familias", dijo entonces Clinton. "Por que existen ciertas preocupaciones sobre hasta qué punto se les puede repatriar a todos. Lo que yo creo es que todos aquellos que puedan, deberían de regresar con sus familias".

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El moderador de Univisión, Jorge Ramos, cuya hija trabaja en el equipo de campaña de Clinton, presionó instantes después a ambos candidatos para que prometieran no convertirse en el siguiente "jefe de deportaciones", apelativo utilizado frecuentemente para el actual presidente, Barack Obama, después de sus inclementes y sistemáticas deportaciones, muchas de ellas de ciudadanos llegados a suelo estadounidense desde muchas zonas de Latinoamérica. Ramos preguntó específicamente a los dos candidatos si se opondrían a deportar a niños y migrantes desprovistos de antecedentes penales.

Ambos candidatos coincidieron en nunca deportarían a ningún menor, pese a que Clinton se mostró inquebrantable en su voluntad de hacer cumplir la ley.

"Yo haré todo lo que esté en mi mano para garantizarles un juicio justo", afirmó. "Tenemos leyes. Y eso es fundamentalmente lo que dije entonces. Que se hará todo de acuerdo a nuestras leyes. Me gustaría ver esas leyes cambiadas. Me gustaría verlas enmendadas, que exista un asesor garantizado y otra serie de apoyos para los niños".

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Sanders fue más directo en su respuesta. "No, yo no deportaré a niños de los Estados Unidos de América".

¿Y puede prometer que tampoco deportará a aquellos migrantes que no tengan antecedentes penales?, preguntó Ramos acto seguido.

A lo que Sanders respondió: "esa es una promesa que puedo hacer".

El senador demócrata también quiso dejar constancia de sus vínculos con la migración, en especial a través de su padre.

"Mi padre nació en Polonia. Sé algunas cosas sobre la experiencia de la migración", afirmó. "A mí nunca nadie me ha pedido mi certificado de nacimiento. Quizá sea algo que tenga que ver con el color de mi piel".

Momentos más tarde Clinton acusó a Sanders de apoyar a "los justicieros de las milicias armadas que operan en algunos puntos de la frontera de Estados Unidos y México en sus ridículos, absurdos intentos "de cazar a los migrantes". El ataque de Hilary desató un acalorado intercambio de pareceres.

Sanders afirmó que decir que el apoya a los justicieros era una "afirmación horrorosa" y que además era "injusta".

"En su día se aprobó una ley que apoyaron decenas y decenas de miembros del senado que tipificaba la legislación que está ahora en vigor", explicó Sanders. "Lo que la secretaria Clinton está haciendo esta noche, y lo que ya ha hecho muchas veces antes, no es más que recurrir a largos pasajes de la legislación para luego desmenuzarlos a su conveniencia".

"Así que no, yo no apoyo a los justicieros".

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Sanders votó por enmendar una ley en 2006 que prohibía al gobierno de Estados Unidos facilitar informaciones sobre las milicias de justicieros a otros gobiernos, especialmente al mexicano. A lo largo de su campaña Sanders ha defendido aquel voto al que ha tachado fundamentalmente como a un voto irrelevante que, además, también fue apoyado por el resto de los defensores de la migración.

Los sondeos actuales apuntan a que Clinton marcharía muy por delante de Sanders en intención de voto en Florida. Algunos afirman que, solo en este estado, le podría sacar 30 puntos, aunque los especialistas se muestran reticentes a pronosticar una aplastante victoria de Hilary, especialmente después de la inesperada y formidable victoria de Sanders en Michigan el pasado martes. No parece que el electorado latino tenga a ningún favorito entre sus candidatos demócratas. El voto hispano fue uno de los temas más candentes del debate de ayer, después de que ambos candidatos se hayan disputado el voto de los ciudadanos de origen latinoamericano en otros muchos estados antes de llegar a Florida.

Pese a ello, la migración no fue el único asunto del debate. Clinton y Sanders también se batieron en duelo sobre la asistencia médica, la financiación de campañas por parte de Wall Street, las políticas sobre Cuba, la deuda estudiantil y sobre las matrículas universitarias.

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Igualmente el asalto contra la embajada estadounidense de Benghazi, en Libia, que apenas había aparecido en el debate demócrata, también salió a la palestra. Lo cierto es que Hilary Clinton ya se había visto obligada a defenderse con uñas y dientes durante una abrasiva sesión de 11 horas con los republicanos a finales del año pasado. Entonces se cuestionó la reacción de la administración estadounidense, de la que Hilary Clinton era entonces secretaria del departamento de Estado, en los atentados en los que murieron cuatro ciudadanos estadounidenses. Ninguno de los presentes entre el público pareció recibir el tema con demasiado entusiasmo ayer por la noche. De hecho, la audiencia le dedicó a Ramos, uno de los dos moderadores, una sonora pitada a mitad de pregunta. El presentador le preguntó a Hilary si había mentido a los familiares de las víctimas que perecieron en el asalto a la embajada. Ramos aprovechó para mostrar un vídeo en el que aparecía la madre de una de las víctimas del asalto en Benghazi. Esta culpaba a Clinton de haber mentido a las familias sobre los atentados.

"Entiendo y comparto el dolor de las familias de los cuatro valerosos estadounidenses que perdimos en Benghazi. Y lo cierto es que ni siquiera me puedo imaginar el dolor que debe de estar sintiendo ella por haber perdido a su hijo, pero se equivoca. Se equivoca por completo", dijo ayer Hilary.

Clinton achacó las informaciones aparentemente contradictorias a la "niebla de la guerra" y a la confusión que imperó en las horas inmediatamente posteriores a los atentados. "Yo y todo el mundo en la administración, toda la gente a la que ella ha mencionado en el vídeo, el presidente, la vicepresidente, Susan Rice… Todos peleamos por conseguir toda la información posible de lo sucedido, pero las noticias que recibíamos cambiaban, literalmente, a cada hora. Y una vez tuvimos la información, o creíamos tenerla, la hicimos pública", dijo Clinton. "Claro que incluso cuando ello sucede, a menudo te encuentras con que tienes que retroceder y comunicar que has recibido nuevas informaciones que contradicen las anteriores".

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Ayer noche, también fue la noche en que Sanders sacó a colación el escándalo de los correos electrónicos de Hilary Clinton durante su etapa como secretaria del departamento de Estado. El candidato demócrata había preferido ignorar el tema en el primer foro para sorpresa de propios y extraños, cuando dijo que el país entero "está harto y cansado de los malditos correos electrónicos".

"Me temo que a lo que nos enfrentamos aquí es a un caso de exceso de clasificación. No es algo que me quite el sueño. No es nade que me preocupe. Y ni los demócratas ni el resto del país deberían de preocuparse", afirmó Clinton ayer.

Cuando Jorge Ramos, el moderador masculino de Univisión, se dirigió insidiosamente a Clinton para preguntarle si se plantearía abandonar su carrera presidencial si finalmente es imputada por el caso de los emails, la candidata demócrata se mostró visiblemente irritada.

"Por el amor de Dios… Eso ni siquiera va a pasar. No voy a contestar esa pregunta", respondió.

Sanders y Clinton dirimirán ahora su batalla política en los estados de Estados Unidos con mayor número de delegados: Florida, Illinois, Missouri, Carolina del Norte y Ohio el próximo martes.

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