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Así es como EEUU intentó sofocar los escándalos de Wikileaks y de Turquía

Un email enviado a Hillary Clinton cuando era Secretaria de Estado muestra cómo funcionarios intentaron presionar al Washington Post porque poseía uno de los cables de Wikileaks que se destapaba la cooperación entre EEUU y Turquía contra el PKK.
Imagen por Justin Lane/EPA
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Un email enviado a Hillary Clinton durante su mandato como secretaria de Estado, muestra cómo los funcionarios del gobierno intentaron presionar al periódico Washington Post. Al parecer, los periodistas estadounidenses tenían en sus manos uno de los cables filtrados por Wikileaks en los que se destapaba la cooperación entre Estados Unidos y Turquía. Ambos gobiernos compartieron información sobre combatientes kurdos.

El mensaje, que fue reenviado a Hilary Clinton el 9 de septiembre de 2011, fue publicado por el departamento de Estado ayer miércoles, en respuesta a la demanda interpuesta por VICE News ante la Ley de Libertad de Información de Estados Unidos (FOIA en sus siglas inglesas). Cheryl Mills, la responsable del departamento de Estado, difundió un email que originalmente había sido enviado a 14 funcionarios del departamento de Estado, entre ellos la misma Mills.

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"A pesar de nuestros esfuerzos por detenerles, los periodistas del Washington Post seguirán adelante y publicarán un artículo sobre cooperación en materia de inteligencia entre Estados Unidos y Turquía en relación al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). "No van a seguir la redacción que les hemos sugerido, así que pueden esperar que los cables de Wikileaks se publiquen íntegramente".

El mensaje señalaba que otros consejeros de Clinton habrían sido interrogados al respecto. Y que el departamento de Estado estaba "trabajando con la prensa estadounidense y europea para facilitar las directrices que siguen a continuación, como nuestra postura respecto a Wikileaks". El correo terminaba agradeciendo su trabajo a los miembros del departamento de Estado, y con la frase: "desearía tener otras noticias que compartir".

Turquía ha empezado a bombardear recientemente objetivos del PKK en Siria. La operación ha desatado la oleada de violencia más salvaje advertida en ningún miembro de la OTAN en las últimas dos décadas. El grupo, que reivindica estar luchando por una mayor autonomía para el pueblo kurdo, ha sido tachado de organización terrorista por Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos. Sin embargo, también ha sido una de las fuerzas más efectivas en la lucha contra el llamado Estado Islámico (EI).

Además de la remesa de mensajes publicada ayer, ya son más de 19.500 los correos electrónicos que se han hecho públicos. Se trata, en todos los casos, de emails enviados por Hillary Clinton durante sus años de trabajo en el departamento. La correspondencia evidencia la incansable dedicación que el equipo de Clinton consagró a Wikileaks. A fin de cuentas, todo su gabinete estaba seriamente preocupado por los daños colaterales que pudieran generar las filtraciones.

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Los 31.000 emails borrados por Hillary Clinton podrían salir a la luz. Leer más aquí.

"La respuesta de la administración parece debilitarme", escribió Mark Penn, asistente de Hillary, a su jefa, en un correo fechado el 28 de noviembre de 2010. Penn recomendaba ofrecer una "recompensa por la captura de los responsables" y "una negociación directa y agresiva para finiquitar el asunto".

Al día siguiente, el consejero de Clinton Sidney Blumenthal envió un email en el que desplegaba la estrategia a seguir con los documentos de Wikileaks "una estrategia que sirva para reflejar una luz positiva sobre el gobierno de Estados Unidos y sobre su diplomacia".

Las filtraciones de WikiLeaks son lo "contrario a los papeles del Pentágono", defendió Blumenthal. "Por el contrario, los documentos de WikiLeaks demuestran que el gobierno de Estados Unidos ha estado diciendo la verdad sobre las amenazas a las que se enfrenta el mundo", dijo. "Nuestro gobierno está diciendo la verdad". Blumenthal también reivindicó que los documentos "son un testimonio de la diligencia, la inteligencia y la claridad de ideas de nuestros diplomáticos".

A pesar de nuestros esfuerzos por detenerla, el Washington Post seguirá adelante y publicará un artículo sobre cooperación en materia de inteligencia entre Estados Unidos y Turquía en relación al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK)'

Menos de una semana después, Blumenthal envió otro correo a Clinton en el que compartía el link de un artículo de opinión publicado por el New York Times. Lo firmaba Roger Cohen y su titular rezaba: "La diplomacia estadounidense descubierta — como Buena".

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"Escuchemos lo que tienen que decir en nombre de los hombres y las mujeres de Estados Unidos que están batallando en el extranjero", arrancaba el artículo. En aquel momento, Cohen entendió que el cuarto de millón de cables filtrados por WikiLeaks demostraban que la diplomacia estadounidense era "inteligente, estaba bien informada y consagrada a los intereses estadounidenses".

De hecho, Cohen escribió que su "proverbial admiración por los heroicos diplomáticos estadounidenses" había "quedado redoblada".

"No está mal — gracias", respondió Clinton a la mañana siguiente.

El 21 de diciembre de 2010 Clinton reconoció haber recibido un mail reenviado por Mills cuyo remitente era el embajador Daniel Baer. Este señalaba que tras "que había reunido rápidamente algunas de las piezas de la 'defensa moral'".

El calvario de Hillary: sus emails muestran su reacción a las filtraciones de WikiLeaks. Leer más aquí.

"Algunos de los que vitorean a [el fundador de WikiLeaks, Julian] Assange han creído erróneamente que sus actos están rompiendo una lanza a favor de la buena gobernabilidad — que sus acciones son una especie de crítica, una exigencia que clama por un mejor comportamiento", escribió Baer. "Pero ello no constituye ni una crítica ni una exigencia — esto no es un intercambio con otro interlocutor sobre una postura o una acción determinadas".

Baer describió la filtración "como un intento de perjudicar al medio en sí mismo — la comunicación confidencial entre gobiernos — antes que como un rechace de esos mensajes".

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La última remesa de correos electrónicos demuestra que, cuando se trataba de WikiLeaks, la actual candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, recibía consejo desde todos los ángulos imaginables del departamento de Estado. Una correo del 19 de enero de 2011 de Lissa Muscatine, entonces encargada de redactar los discursos del departamento de Estado, advertía que Clinton estaba "bajo presión para pronunciarse sobre… WikiLeaks".

Muscatine le confesó a Clinton que había escrito recientemente un comentario en un blog. Se trataba de un comentario en relación a una entrevista a Ben Bagdikian, antiguo redactor jefe de la sección Nacional del Washington Post, quien había luchado por publicar los papeles del Pentágono. Según relataba Muscatine su comentario comparaba las filtraciones de WikiLeaks con la publicación de un informe secreto sobre la guerra del Vietnam. "Te lo puedo enviar si te interesa, aunque puede que no descubras nada que no sepas ya. Espero que estés bien. Besos y abrazos".

El 24 de enero de 2011, Blumenthal envió un email que interrogaba a Clinton sobre la publicación de los llamados "papeles de Palestina". Estos fueron publicados conjuntamente por Al Jazeera y The Guardian. El consejero de Clinton describió los documentos como "de mayor envergadura que los de WikiLeaks". Blumenthal también se ofreció sus servicios para asesorar a Clinton sobre "cómo deberían reaccionar los demócratas ante la respuesta republican al SOTU (debate sobre el Estado de la Unión).

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"Los republicanos han elegido al senador republicano Paul Ryan (raro de Derechas) para ofrecer su respuesta televisada. Sin embargo La Pasionaria del Tea Party (el partido del Té), la republicana Michelle Bachmann (de flequillo de Derechas) también está contestando al mismo tiempo", escribió. "De tal manera, la actuación a seguir de los demócratas debería de consistir en referirse al SOTU del presidente como el momento para enfrentarse a los desafíos del país. Y, de pasada, habría que incidir en que la respuesta del partido republicano será cizañera y confusa".

El Departamento de Estado de EEUU difunde 7000 páginas con emails de Hillary Clinton. Leer más aquí.

Los correos electrónicos de Clinton demuestran los numerosos intentos que se llevaron a cabo por deshacer lo que WikiLeaks ya había hecho. Sin embargo, también hubo algunos intentos por anticiparse a lo que se avecinaba. En un informe elaborado por Alec Ross, Consejero experto en Innovación, con fecha del 13 de abril de 2011 se advierte que "entre ahora y enero de 2013 la tecnología seguirá jugando un papel perturbador en el desarrollo de nuestra política exterior… Para lo bueno y para lo malo". Ross se refiere a cuatro vaticinios que hizo en 2009 que, según él, "y pese a que muchos creyeron que eran una locura, se han cumplido".

Ross predijo que las redes sociales promulgarían "movimientos políticos prácticamente desprovistos de líder" y que "los teléfonos provistos con internet iban a proliferar y a convertirse en un ingrediente fundamental en el desarrollo económico". También apuntó que los regímenes autoritarios responderían al aumento global del acceso a internet "fortaleciendo las restricciones a la libertad de expresión y multiplicando la vigilancia de la sofocante disidencia".

Ross ofreció entonces un listado de nuevas predicciones. Vaticinó, por ejemplo, que los grandes avances tecnológicos en economía y educación crearían "nuevos multimillonarios en el mundo desarrollado" y que la guerra contra los cibernética se convertiría en algo habitual.

"El departamento de Estado se sobrepondrá a todos estos cambios en la medida en que sea creativo, rápido y flexible en sus respuestas", escribió. "Tal y como dijo Clarence Darrow 'No es la más fuerte la especie que sobrevive. Ni siquiera la más inteligente. La que sobrevive es la que se adapta más deprisa al cambio'".

Sigue a Justin Rohrlich en Twitter: @JustinRohrlich

Michael Kalenderian ha contribuido a este artículo.