Sexo

Esta chica engañó por Tinder a un montón de tíos durante un mes

Durante un mes se curró una trampa que culminó con un concurso al estilo ‘Los juegos del hambre’ para ganarse el derecho a salir con ella.
Drew Schwartz
Brooklyn, US
Screegrab via Nick AM / WAV

Además de ser un desmoralizador infierno de tristeza, Tinder está plagado de mentirosos e infieles, desde tíos ricos que pagan a otros para que liguen por ellos hasta caraduras que quedan para cenar y se largan sin pagar. En Tinder se da una extraña combinación de anonimato, fe ciega y desesperación que hace que la plataforma sea el lugar perfecto para el engaño, aspecto que una joven de Nueva York ha explotado al máximo este pasado fin de semana al organizar el mejor engaño de la historia de las citas por internet.

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Según New York Magazine, Natasha Aponte plantó la semilla —o decenas de ellas, a decir verdad— de su plan hace cosa de un mes, cuando hizo match con un montón de tíos en Tinder y les soltó a todos el mismo cuento. Tal como explica un tipo que dice que se quedó totalmente flipado por ella, el mensaje decía algo así:

Al parecer, la chica desapareció y al cabo de dos semanas volvió a dar señales de vida y preguntó a cada tipo con el que se había estado mensajeando si le apetecía quedar en Union Square para ver a una sesión de DJ y tomar algo en lo que ellos pensaban que sería una cita a solas con ella. Cuando sus citas se presentaron en el punto de encuentro, el domingo a las seis de la tarde, se encontraron con una marea de tíos que, como ellos, también habían quedado con Aponte por Tinder, solo que todavía no lo sabían.

En un vídeo del encuentro del domingo puede verse a decenas de tíos visiblemente incómodos alrededor de una DJ que pincha en un escenario. Después de unos 35 minutos largos, Aponte subió al estrado y reveló la verdad a todas sus “citas”:

“¿Tenéis lo que hay que tener para competir contra todos los presentes para ganaros una cita conmigo?”, preguntó a la multitud, provocando algún que otro “vaya mierda” y “cállate la puta boca” de unos cuantos ofendidos. Sin embargo, la mayoría de ellos se quedó, solo para tener que aguantar cómo Aponte les decía en toda la cara, una a una, las cualidades por las que no podían pasar su criba para salir con ella. Mientras dos “árbitros” se paseaban entre los candidatos, Aponte anunciaba que no saldría con nadie que “sea turista o no viva en este país”, se “llame Jimmy”, “busque solo un polvo” o “mida menos de 1,70 m”. Ah, y también dejó claro que no quería “barrigas cerveceras, barbas largas, tíos calvos, pantalones de color caqui ni alpargatas”.

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Una vez hubo reducido el número de candidatos mediante una serie de “eliminatorias”, según cuenta uno de los engañados, Aponte obligó a los que quedaban a correr y hacer flexiones; luego los puso a todos en fila contra una pared y fue desplazándolos a izquierda o derecha, como si fuera un Tinder en la vida real. ¡Quién decía que el romanticismo había muerto!

No está muy claro si hubo un ganador del concurso o si Aponte accedió a tener una cita con él. Según New York Magazine, todo era bastante sospechoso: desde entonces, Aponte ha puesto su Instagram en modo privado, ha cesado la actividad en redes sociales y, cuando le preguntan por el asunto, deriva a todo el mundo a Rob Bliss Creative, una agencia que se dedica a hacer vídeos virales.

Seguramente esto habrá sido una estratagema para ganarse la gloria en redes, pero estuvo muy bien. Simplemente por el tuit, ha valido la pena:

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