Operación Triunfo

Comentamos 'Operación Triunfo' con Natalia, de la primera edición

"No hablábamos de homosexualidad, transexualidad o feminismo porque eran temas que no estaban en el debate público".

por Ana Iris Simón
29 Enero 2018, 4:00am

Fotografía de José Irún. Todas las fotografías cortesía de Natalia

"Esta edición ha conseguido enganchar a Operación Triunfo a una generación que no conocía Operación Triunfo", me dice Natalia al otro lado del teléfono. Ella fue de las que descubrieron el fenómeno a la par que los espectadores, en el año 2001, cuando nadie se imaginaba hasta dónde llegaría el éxito de aquel reality show musical.

Era la concursante más joven de la primera edición, la benjamina de OT, como la apodaba Carlos Lozano hace 16 años, cuando ella apenas tenía 18. También fue la concursante más joven en salir de la academia, y la que más joven tuvo que asumir la presión de miles de ojos mirándola, de no saber qué hacer con el dinero que estaba ganando, de saber que ya no podía salir de casa sin ser reconocida.


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16 años después, Natalia entrevista a los chavales que son expulsados de la academia en Hora Punta, el programa en el que colabora. Muchos tienen la misma edad que tenía ella cuando entró, y siempre les aconseja lo mismo: que no estén pendientes de si el de al lado tiene más fans y se centren en disfrutar. Hablamos con ella sobre cómo es asumir el éxito, el fracaso y la fama con la mayoría de edad recién cumplida y nos contó cómo ve a los concursantes de esta edición.

VICE: Hola, Natalia. Tenías 18 años cuando entraste en la academia. Entonces sorprendía mucho, todo el mundo hablaba de que eras "la benjamina", pero en esta edición muchos de los concursantes tienen esa edad.
Claro, tú piensa que yo tenía la edad de Amaia, de Aitana, de Nerea. Me llamaban la benjamina y sorprendía tanto porque había mucha más diferencia de edad que en esta edición. Estaba Juan Camus, que creo que tenía 28 o 29 años, Chenoa tenía 8 años más que yo... Además yo era una niñata. Aparte de tener 18 años era todavía una adolescente, no había salido de casa. Empecé a notar que era adulta cuando empecé a trabajar, a ganar dinero al salir de la academia y a no tener ni idea de dónde invertirlo... ni siquiera había hecho nunca la declaración de la renta.

Además de en la media de edad, ¿en qué crees que son distintos estos chavales de los de la primera edición?
Creo que la gran diferencia entre esta edición y la nuestra es que en la nuestra había más perfiles distintos. Estaba el que le gustaba a las madres, el perfil Disney, el rockero, el que le gustaba a los niños pequeños, que era yo... Este año yo veo más homogeneidad, veo que todos los perfiles están más enfocados a un público joven. También creo que tienen una relación distinta con los profesores, más de colegueo.

"A mi me mola mucho la relación profesor-alumno que hay ahora, y creo que en parte es la clave de que hayan enganchado a tanta gente, que actúan tal cual son, de manera natural"

Y, ¿por qué crees que la relación entre ellos es distinta, por la forma de ser de los chicos o por la actitud de los profesores?
En esta edición veo mucho más cercanos a los profesores y creo que eso repercute positivamente en la actitud de los chicos. En mi edición no había ese colegueo con los profesores. No se podían decir palabrotas, por ejemplo. Nina era la directora a la que todo el mundo tenía un respeto enorme... No existía esa relación tan cercana que hace que los chavales sean más naturales.

A mi me mola mucho la relación profesor-alumno que hay ahora, y creo que en parte es la clave de que hayan enganchado a tanta gente, que actúan tal cual son, de manera natural. Si se quieren tirar un pedo, pues se lo tiran y hace gracia porque es la vida normal, están en una academia 24 horas y mira, es lo que hay. A mí me habría gustado mucho tener 18 años y entrar en esta edición de OT porque, por mi forma de ser, que soy más insegura, me habrían hecho soltarme más. En aquel momento me imponían muchísimo los profesores, ahora veo que empatizan más y arropan más a los chicos que en la primera edición, que eran más serios y más estrictos.

Se ha escrito y hablado mucho de que los concursantes de esta edición hablan abiertamente de temas como el feminismo, los roles de género o la diversidad sexual, de los que en vuestra edición no se hablaba entre clase y clase. ¿Son ellos más activistas, más abiertos de lo que erais vosotros, o que hablen de ello es un reflejo del cambio social?
Me encanta que hablen de estos temas, es muy necesario y muy sano que los visibilicen y, sobre todo, que lleguen a un público joven. Lo que creo que pasa es que hace 16 años esos temas no se exponían tanto, esos debates no estaban tan arraigados en la sociedad ni estaban por desgracia normalizados, y por eso no hablábamos de ellos.

Me alegro de que a día de hoy sí lo estén y de que en una canción se besen dos chicos y estos chavales pongan su granito de arena para visibilizar al colectivo LGTBI, por ejemplo. En ese sentido me parece también muy chulo que Alfred y Amaia puedan demostrar su afecto o darse un beso si les apetece. En mi edición también era distinto, había incluso reticencia a ello.

"Cuando te nominan te sientes muy solo, porque todo el mundo sigue su orden de trabajo mientras tú necesitas un plus de atención porque estás hecha polvo, porque te sientes una mierda"

¿Hay algo de lo que nunca se habla o que nadie se imagina que pasa en la academia?
Hay una cosa que pasa ahí dentro pero que apenas se dice y es que somos compañeros pero también competencia. Entonces, cuando te nominan te sientes muy solo, porque todo el mundo sigue su orden de trabajo mientras tú necesitas un plus de atención porque estás hecha polvo, porque te sientes una mierda. No tienes a nadie que se pare a decirte "no te preocupes, todo está bien", a alguien que no esté metido en el ajo y se preocupe por ti.

Y, ¿cómo es estar sometido a la presión de que tanta gente te esté mirando con 18 años? En una de las galas, a Alfred le dio un ataque de ansiedad.
Más que por el público, más que por imaginarte que hay mucha gente mirándote a través de la pantalla, la presión la sientes por el jurado. Cuando a una persona le exigen hacer una actuación perfecta, sin un fallo, es tremendo. Y si a eso le añades los nervios del directo y el hecho de saber que te van a valorar... yo recuerdo estar cagada antes de la decisión del jurado, pensando en que ojalá me salieran las actuaciones igual que en los ensayos.

natalia operacion triunfo 2001
Imagen promocional de su disco 'Loco por mi'

¿Cómo te sientes cuando ves esta edición de OT?
Empatizo mucho con los chicos a pesar de las diferencias que veo entre mi edición y la suya, y encima los expulsados vienen a Hora Punta todas las semanas. A todos les doy el mismo consejo. Un consejo que a mí nadie me dio: que disfruten de lo que está pasando, porque al final te pasas más tiempo pensando "este tiene más fans que el otro", comparándote con el resto y no disfrutas del todo. Por eso les digo que lo que les está pasando es maravilloso, que lo disfruten y que no es eterno.

¿Te consultan cosas los expulsados fuera de cámara?
Sí, todo el tiempo. Me dicen, por ejemplo, que si creo que darán más conciertos aparte del de Madrid y el de Barcelona. O me preguntan que si todos grabarán un disco. Les respondo que quizá no, pero que OT es un escaparate increíble y que, si una discográfica no les ficha, saquen un sencillo por su cuenta, un videoclip... y que van a tener un montón de visitas y reproducciones. Yo hace 10 años dije: "se acabó, me voy a gestionar yo mi carrera, voy a hacer yo mis producciones y mis videoclips". Te puedo asegurar que desde entonces trabajo el triple.

"Muchos de los concursantes de este año han estado en La Voz, tenían canales de Youtube, redes sociales... es otro rollo, yo ni siquiera había salido de mi casa"

¿Cuál es tu concursante favorito?
Aitana. Me gusta mucho el rollo que tiene, su forma de cantar, ese vibrato tan chulo de su voz... Creo que tiene todas las cualidades para triunfar.

¿Te ves reflejada en ella o en Amaia? Las dos tienen la misma edad que tú cuando entraste a la Academia.
Me veo muy distinta, a ellas las veo muchísimo más seguras. Amaia lleva en el escenario desde muy pequeña, cantando en televisión y delante de público desde que es una niña, tocando el piano... es su espacio natural. El mío no lo era, yo en el único sitio en el que había cantado era en el coro de la Iglesia de mi colegio. Muchos de los concursantes de este año han estado en La Voz, tenían canales de YouTube, redes sociales... es otro rollo, ya te digo que yo ni siquiera había salido de mi casa.

Y, ¿cómo fue el proceso de adaptación al salir de la academia, para qué se tienen que preparar Amaia y Aitana?
Ocurrió todo muy rápido, fue muy caótico en el buen sentido de la palabra, aunque casi ni me di cuenta del proceso precisamente por eso. Salimos de OT, vendimos un millón y medio de discos, yo al salir tenía ya mi disco preparado y me fui a grabar con los productores de Enrique Iglesias... todo fue muy atropellado. De repente, te das cuenta de que ya no eres una persona anónima, de que la gente te conoce. Yo iba al Corte Inglés y salía por la puerta de atrás porque había avalanchas, me seguía la gente a casa.

"Tras OT no tienes una juventud como la del resto. Yo no sé qué es salir de fiesta hasta las mil, ni tener un rollo de una noche ni hacer la loca en una discoteca... antes de OT tenía que estar en casa a la 1 y al salir era famosa"

Al salir de la academia nos pusieron una casa, y eso era una avalancha de gente día y noche. Se llevaban sacos de dormir, nos esperaban... y eso era muy difícil de asumir, supongo, pero yo lo hice con mucha naturalidad. De hecho me hice amiga de unas fans porque pensaba, joder, ¿tengo 18 años y me voy a quedar en una casa encerrada? Ni de coña. Sabía que tenía que conocer a gente en Barcelona y salir de fiesta, ir a la playa y hacer cosas que hace la gente de mi edad.

Creo que fui la única de mi edición que se echó amigos de fuera, quizá porque veía todo más como un juego. Lo que sí ves a largo plazo, cuando pasa el tiempo, es que después de OT no tienes una juventud como la del resto de la gente. Yo no sé qué es salir de fiesta hasta las mil, ni tener un rollo de una noche ni hacer la loca en una discoteca... Siempre he tenido cuarenta ojos mirándome, siempre me he sentido observada porque antes de OT tenía toque de queda, a la una tenía que estar en casa y al salir era famosa.