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‘Lords of Chaos’ es una mirada enternecedora y perturbadora del black metal

VICE habló con su director, Jonas Åkerlund, sobre su nueva visión de una vieja historia.

por Grayson Haver Currin; traducido por Julia Carbonell Galindo
22 Febrero 2019, 4:45am

Capturas de pantallas de "Lords of Chaos" vía VICE Studios 

Jonas Åkerlund nunca quiso que Lords of Chaos fuera una película dirigida a los seguidores más fieles del heavy metal. Hace diez años, cuando el veterano director de videoclips y exbatería de Bathory tuvo la idea de convertir en un largometraje la infame historia de homicidas y pirómanos que dio origen al black metal en Noruega, sabía que una película biográfica no funcionaría. Después de todo, las historias trágicamente entrelazadas de Varg Vikernes, de Burzum, y Øystein “Euronymous” Aarseth, fundador de Mayhem, ya se habían idealizado en documentales y libros, entre los que se incluye el que da nombre a la película de Åkerlund. Él quería contar la historia para un público nuevo, para que gustara incluso a los que no saben diferenciar Fantoft de Filosofem.

El resultado, Lords of Chaos (una película de VICE Studios) es un tributo de fan-fiction cariñoso pero preocupado (y perturbador) a esa época. Los hechos fundamentales se mantuvieron si alterar, pero se ha dado una vuelta de tuerca a los detalles y los diálogos. Es verdad que la versión de Åkerlund de Lord of Chaos es algo tonta y un poco sensacionalista, ya que se niega a profundizar en los problemas pendientes de las perniciosas políticas del panorama o en su legado musical. En su lugar, humaniza a sus personajes al crear una serie de triángulos amorosos entrelazados. Por ejemplo, Vag Vikernes, cosplayer medieval y fascista moderno, es un chaval impetuoso que se tira a todo lo que se mueve. Euronymous, interpretado por Rory Culkin, es un sensato gurú de la publicidad que al final de la película acaba pareciendo un feliz John enamorado de Yoko.

Hablamos con Åkerlund sobre los problemas que surgen al intentar equilibrar la realidad y la ficción para crear una película conmovedora y de los riesgos que conlleva idealizar el fascismo en esta época de líderes internacionales que gobiernan con mano de hierro.

VICE: Decías que querías hacer de Lords of Chaos una historia que fuera más allá de la comunidad del metal. Cuando estabas escribiendo la película, ¿cómo intentaste alcanzar ese objetivo?
Jonas Åkerlund: Esta historia me fascinaba y me intrigaba. Como mucha otra gente, pensé: “Esta es mi historia. Me toca de cerca. La conozco mejor que nadie”. Pero en algún momento, esa idea desapareció y empecé a pensar que necesitaba hacer una película. Y con eso encontré un enfoque que no tenía antes. Investigar es divertido. Desarrollar personajes es divertido. Escuchar toda esa música y ver todos esos documentales es divertido. Pero todos hemos visto esos documentales, son todos iguales: unas llamas y un narrador con voz grave que cuenta historias de asesinatos y de incendios de iglesias. Empecé a darme cuenta de que tenía que centrarme en la relación entre los tres chicos, en hacerlos más humanos y en recordar que son jóvenes. Todo ocurrió en Noruega y no tenían ninguna excusa para hacerlo. No habían sufrido abusos y crecieron en un buen entorno. No son monstruos.

En este momento de la historia, ¿se ve a alguien como Varg más como un monstruo tras décadas promoviendo el nacionalismo ?
Puedes llamarlos monstruos o cualquier otra cosa. No los pinto como los buenos, pero el enfoque de la película era intentar averiguar qué pasó y qué les condujo hasta allí, esas pequeñas decisiones que se toman en la vida. Me siento identificado con esos momentos de la vida, echo la vista atrás y recuerdo qué amigos tomaron el camino incorrecto. Yo tengo suerte, tomé buenas decisiones. Me salvó descubrir el mundo de la edición de vídeo, porque ocupaba todo mi tiempo. En realidad todo fue una concatenación de coincidencias o accidentes, el resultado podría haber sido completamente distinto. Podría haberme quedado en el mundo de la música, de las drogas, haber conocido a la gente equivocada. Todos hemos pasado por esos momentos en los que dejas de pensar como una persona y empiezas a tener mentalidad de grupo, o cuando alguien te impresiona y tú quieres impresionar.


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¿Por qué se sigue hablando de esta historia un cuarto de siglo más tarde? ¿Crees que se debe a esa locura de la juventud y a la fe absoluta en lo que haces?
Ya hemos visto esta historia muchas veces: en las favelas de Brasil, en los suburbios de Inglaterra, en los guetos de Italia… Puedes apostar a que ahora mismo hay un chaval matando a alguien o cometiendo una estupidez en algún lugar del mundo, y seguramente no nos enteremos. Me choca mucho, no sé por qué la historia me atrapó y se quedó conmigo ni por qué se han hecho ya diez documentales y libros sobre el tema. Hay mucha gente que tiene un vínculo emocional con esta historia, pero desconozco la razón.

Tú formabas parte de Bathory, otra banda pionera en un país vecino. Además, dirigiste un vídeo de Candlemass unos años después en el que aparecía Dead antes de que se mudara a Noruega y se uniera a Mayhem. ¿Cómo afectaron tus primeras experiencias en Suecia a las decisiones que tomaste aquí, en Noruega?
La primera parte de la película se parece mucho a la época en la que yo formaba parte de bandas: están buscando su sonido, se tiñen el pelo, diseñan su logo, se sienten incómodos cuando están con chicas, dan fiestas en el jardín… Nuestras letras también eran oscuras, nos encantaban las películas de terror, probábamos con distintos símbolos y queríamos dar miedo y ser guais. Pero la gran diferencia es que nosotros sabíamos separar la realidad de la fantasía, algo que en Noruega no hacían. Sentía que conocía muy bien a estos personajes, que me tocaban de cerca.

Desde que empezaste a trabajar en la película, los líderes internacionales que gobiernan con mano de hierro, los fascismos y los nacionalismos han ido a más. Esas ideas aparecen en la película, especialmente con el paganismo de Varg Vikernes y las esvásticas. ¿Tuvo algún impacto el contexto actual en tu forma de concebir a los personajes?
Tengo la teoría, aunque puede que no sea cierta, de que por aquel entonces no tenían ningún ideario político. Y el que tienen hoy ha ido formándose con el paso de los años. Cuando sucedió todo esto, simplemente se estaban dedicando a trastear con símbolos. He visto fotografías de sus habitaciones, con las banderas, las fotografías y las cruces invertidas. Era algo muy inmaduro y parecía apuntar en todas direcciones, lo que me hace pensar que no tenían unas ideas claras. Está claro que hoy en día, Varg es especialmente muy abierto con sus ideas políticas; en aquella época no creo que las tuviera tan claras.

Lords of Chaos
Photo from 'Lords of Chaos' via VICE Studios

¿Te preocupaba que la película idealizara el fascismo o el nazismo? Porque parece ser el punto de partida filosófico para algunos “genios locos” como Varg.
No creo que sea eso lo que hemos hecho. Creo que los documentales funcionan mejor para eso. Estamos mostrando una parte muy triste de la historia, la menos glamurosa. Es realista, así que no me preocupa. Si dedicas tiempo a ver la película, te atrapa de una forma que no te esperas. Ya he estado en sala varias veces en festivales y pases y siento la energía. No he notado nada de eso de lo que hablas.

Asimismo, el libro de Lords of Chaos es problemático en lo que respecta a los hechos. También porque su escritor, Michael Moynihan, lleva décadas vinculado al fascismo y al nacionalismo . ¿Pensaste en algún momento que usar el mismo nombre podía causarte problemas?
Hablamos de cambiar el título y de comprar los derechos de otros libros. La historia es de dominio público, pero preferimos comprar los derechos. Lords of Chaos era el libro que teníamos disponible en aquel momento. Soy consciente de que el libro está contaminado y de que a mucha gente no le gusta, pero el título nos enamoró. Intentamos cambiarlo unas pocas veces, pero siempre acabábamos volviendo a Lords of Chaos. Nuestra investigación para escribir el guion y para hacer la película fue mucho más allá del libro. El libro fue solo una fuente más en la que nos inspiramos y de la que aprendimos.

Al principio de la película, una cartela dice que está “basada en la verdad, en mentiras y en lo que pasó en realidad”. ¿Puedes explicarme esa distinción?
En el primer borrador solo ponía “basada en la verdad”, pero entonces pené: "Un momento, también hay mucha mierda”, así que lo cambié a: “Basada en la verdad y en mentiras”. No pensaba añadir nada más, tenía que ser lo más auténtica posible, pero mi compañero guionista me recordó que es una película, que tengo libertad a la hora de contar la historia para que resulte divertida. La parte de verdad es la investigación y las historias. Soy consiente de que esta verdad también es la verdad de otros. La gente tiene diferentes perspectivas sobre la verdad, por eso añadí “y en lo que pasó en realidad”, porque hay hechos indiscutibles: murió gente, se quemaron iglesias y se dejó atrás mucha gente triste.

Hay una cosa que está claramente inventada: Ann-Marit, fotógrafa y novia de Euronymous, interpretada por Sky Ferreira . ¿Cuándo supiste que querías incluirla en la historia?
Esto forma parte de nuestra investigación. Vimos que en muchas de sus fotos aparecía una chica. Pregunté a todo el mundo, pero nadie sabía quién era. Entonces conocí a una persona que había vivido con Euronymous tan solo tres semanas antes de que lo asesinaran. Esa persona me contó que tenía novia cuando lo asesinaron y me proporcionó material suficiente como para incluir al personaje como una de las razones por las que Euronymous se dirige a algún sitio al final de la película. Se corta el pelo. Escribe una carta a sus fans para decir que va a empezar de cero con Mayhem y que se va a librar de Vag gracias a un contrato. Tenía novia. Contaba con el material suficiente como para entender que iba a algún sitio y que ella tenía algo que ver.

Ella lo hace más humano, ¿crees que se lo merece más que su asesino, Varg?
Insisto, eran jóvenes. Tenían toda la vida por delante y hacían todo ese tipo de cosas que haces cuando eres joven. No quiero decir que Euronymous fuera un santo. Hizo muchas locuras también y era responsable de muchas cosas de las que pasaron. Pero eran jóvenes y humanos.

¿Utilizaste también el humor para hacer más humanos a estos chavales?
Sí, salieron cosas graciosas. Una escena seria se vuelve divertida si la ves desde fuera; Spinal Tap son así porque los ves desde otra perspectiva. No puedes hacer una película sobre chavales y rock ’n’ roll y no incluir la parte loca y divertida. Estamos pidiendo mucho al público al decirles que vean esa película, así que hace falta un poco de humor. En el montaje probé con una versión sin ningún chiste, pero salió oscura y sin esperanza. Pasa lo mismo con la violencia. Si la eliminas, pierde poder. Todos los altibajos emocionales son muy importantes.


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Una de las dinámicas que aparecen en la película es la de ideología contra imagen. Euronymous quiere construir una marca, mientras que Varg está comprometido con la banda y con su incipiente ideología. ¿Qué es más importante para la supervivencia de esta saga?
Euronymous era famoso por ser muy determinado y resolutivo, si tenemos en cuenta que consiguió hacer famosa a la banda en una época en la que aún no había internet. El logo de Mayhem es famoso en todo el mundo. Puedes estar en Disneyland y verás a gente con la camiseta del grupo. Hizo cosas que los publicistas de hoy no se creerían. Empezó a hacerlo desde el principio y se le daba mucho mejor que a cualquier otro guitarrista o letrista. De Varg opino todo lo contrario. Era un gran músico y muy resolutivo a la hora de componer. Van de la mano, no creo que puedas engañar al público para que le guste algo que no es bueno.

Has dicho que, aunque te sabías las canciones, nunca fue tu pasión escuchar a Mayhem y a otros grupos de black metal. ¿Qué es lo que te gusta del black metal ahora?
Es como escuchar música clásica u ópera. En primer lugar, es casi doloroso y hasta molesto, pero cuando le das una oportunidad y pasas el suficiente tiempo escuchándolo, pasa a ser fantástico. Inventaron un género muy específico. Su sonido es muy concreto. Mucha gente intentó sonar igual, pero Mayhem sigue siendo el mejor grupo de black metal que existe. Hay otras bandas muy buenas, pero no se acercan a los originales.

¿Qué pensaría Euronymous de las bandas que han llevado su sonido por caminos tan diversos?
Era una persona seria. Quería que su música fuera conocida. Es lo que quieren todos los que se dedican al espectáculo, digan lo que digan. De eso va todo, de que la gente disfrute de tu arte. A Euronymous le habría gustado esta película y hasta dónde ha llegado el black metal, estoy seguro.

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