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Tech by VICE

Esta ‘startup’ crea comida solo con aire y electricidad (o casi)

Solar Foods dice que sus polvos proteicos están “completamente” desvinculados de la agricultura. Pero su producción actual de 1 kilo diario da que pensar.

por Audrey Carleton; traducido por Julia Carbonell Galindo
31 Enero 2019, 5:00am

Solar Foods no utiliza materias primas agrícolas para crear sus productos, por lo que “puede crear comida en el espacio, en el desierto o en el Ártico”. Imagen: Solar Foods

Una startup tecnológica finlandesa ha conseguido producir comida principalmente del aire y la electricidad y planea introducirse en el mercado en 2021.

Solar Foods, creada desde el Centro de Investigación Técnica VTT de Finlandia y la Universidad Politécnica de Lappeenranta (LUT), aún está en la primeras etapas de producción; actualmente genera un kilo de polvo comestible rico en proteínas ("Solein") al día.

Según su director ejecutivo, Pasi Vainikka, un kilo de Solein puede proporcionar la ingesta diaria de proteína a entre siete y diez personas.

Solar Foods espera que algún día esto constituya una alternativa vegana neutra en carbono a la carne y a la soja, ya que ambas requieren tierra y muchos recursos para producirse. Vainnika afirma que Solein está “completamente” desvinculado de la agricultura: solo hace falta que se recojan una vez de la tierra los microbios que se utilizan. A partir de ahí se cultivan en un laboratorio y los nutrientes inorgánicos que se usan se obtienen de depósitos que no necesitan tierra fértil.

Otras alternativas que ya están en el mercado o que se comercializarán pronto, como la hamburguesa vegetal Impossible o la carne de laboratorio de Memphis Meats, buscan reducir el impacto mundial de la ganadería, que se estima que ocupa casi la mitad de la superficie terrestre del planeta y es la fuente de aproximadamente el 18 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta. Pero estos productos siguen dependiendo de la agricultura, ya sean plantas o células de rumiantes vivos.

“A decir verdad, todavía no es suficiente con cambiar el sistema de energía, también necesitamos cambiar cómo y qué comemos”, me aclara por teléfono Pasi Vainikka, director ejecutivo de Solar Foods. “Si buscamos reducir el impacto medioambiental, necesitamos dejar de usar la tierra por completo y por ahora, con la tecnología con la que contamos, esto es todo lo que podemos hacer. No usamos materias primas agrícolas para crear nuestros productos, por lo que podemos crear comida en el espacio, en el desierto o en el Ártico”.

Actualmente, Solar Foods está llevando a cabo un estudio de viabilidad para la Agencia Espacial Europea, que contactó con la empresa a principios de 2018 por su tecnología de desarrollo para producir su polvo proteico en las naves que se dirigen a Marte. Solar Foods forma parte del Programa de Incubadora de Empresas de la AEE, que ofrece una subvención económica y acceso a los empleados y a las redes de la AEE.

Para producir estos polvos, Solar Foods genera hidrógeno mediante electrolisis (descomposición del agua en un biorreactor por medio de una corriente eléctrica). Entonces añade el hidrógeno al dióxido de carbono, así como nutrientes como potasio, sodio y fósforo y con ello alimenta a los microbios que ha obtenido de la tierra.

De este proceso se consiguen células que, según estimaciones de Vainikka, son un 50 por ciento proteína, un 25 por ciento carbohidratos y entre un 5 y un 10 por ciento grasa.

Según Vainikka, los polvos se pueden consumir de tres maneras: como suplemento proteico para añadir a un alimento, como pan o bebidas; como ingrediente en dietas basadas en hortalizas, como en hamburguesas vegetales; o como fuente sostenible de aminoácidos para crear carne en un laboratorio.

En lo que respecta al coste, Vainikka planea establecer un precio para los polvos de entre 7 y 10 euros por kilo y espera que sea competitivo con otras proteínas de base vegetal y animal que ya están en el mercado.

Vainikka admite que a su equipo aún le queda mucho camino por recorrer, en parte por problemas de adaptabilidad y por las normas de seguridad que se tienen que cumplir antes de poder lanzar un nuevo alimento al mercado.

La producción actual de Solar Foods es baja, lo que da que pensar al experto Peter Tyedmers, profesor de la School for Resource and Environmental Studies de la Universidad Dalhousie en Nueva Escocia. Cree que es imposible escalar este proyecto a un nivel en el que pueda competir con el sistema agrícola actual y su precio es muy elevado para poder dirigirse a tratar la inseguridad alimentaria mundial.

“Este tipo de productos nunca conseguirán satisfacer las demandas de la población más empobrecida”, me explica Tyedmers por teléfono. “La gente que más necesita comida es la que menos puede permitírsela y esta nunca será la opción más barata”.

“Puede que esto sea una maravilla tecnológica, pero no es un sistema alimentario”, afirma.

Está también la cuestión de la demanda: si unos polvos comestibles hechos a partir del aire y de electricidad se lanzaran al mercado, ¿querrían los consumidores comerlos? La aceptación general de alternativas a la carne y a los lácteos como la hamburguesa Impossible ha aumentado en los últimos años, pero los productos alimenticios más nuevos y tecnológicamente más complejos como la carne de laboratorio aún generan críticas porque, en general, resultan poco apetecibles, a pesar de su potencial como alternativa respetuosa con el medio ambiente.

El doctor Sylvain Charlebois, profesor de la Rowe School of Business de Dalhousie dice que es complicado innovar en el campo de la alimentación, porque los consumidores suelen desconfiar de los productos novedosos hasta que “una moda alimenticia se vuelve convencional”.

“Es muy difícil hacerse un hueco cuando los márgenes son tan escasos y dependes de un alto volumen de producción y de canales de distribución tan intensivos, que no siempre están disponibles a corto plazo”, explica por teléfono.

Pero Charlebois remarca que Solar Foods es la primera startup de este tipo a la que ha visto aproximarse al mercado y se muestra optimista ante los polvos altos en calorías.

“2018 fue un año crucial para las dietas basadas en vegetales”, dice. “Desde luego, se han normalizado y eso puede ayudar a cualquier empresa nueva a hacerse un hueco en el mercado alimentario, si de verdad pueden vender un producto de buena calidad que sea respetuoso con el medio ambiente”.

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