Sexo

Hablamos con una adulta que juega sexualmente a ser una niña

Cada quien con su manual, cada cual con su morbo: el picante sexual, acá, lo ponen los chupetes babeados y las mamaderas con leche.
31.1.19
una adulta que juega sexualmente a ser una niña

Artículo publicado por VICE Argentina

Loli, pequeña, bonita, con los rasgos tirantes y el pelo recogido con una colita se pasea por la casa vestida con un body, un babero y un chupete. Papi le prepara una leche chocolatada en una mamadera que recién le compró. A Loli le gusta la leche fría, así que Papi no calienta la leche. Loli se sube a upa de Papi, le da la mamadera y la besa en la boca. Ellos se miran idílicamente, conectados, suyos: en un rato tendrán sexo.

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Las relaciones Daddy Dominant/Little Girl se basan en juegos de rol y consenso. Ellas posan su erotismo y su cotidianidad en hacer las veces de padres e hijas. De mentira, actuado, para el morbo. En general, su mundo no se ancla en patologías ni en Edipos irresueltos: a su modo, con sus reglas, es el vuelo que encuentran algunas parejas adultas para mantener prendida la llama de la pasión y salirse de la lógica tradicional y de todo lo que consideran obvio. Su sexo es esencialmente inusual.


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Para Loli, actuar como una niña le resulta natural. Tiene 28 años y desde los 15 que experimenta esta sensación. Se viste de rosa, usa collares de plástico y la ropa pegada al cuerpo. Tiene tatuajes, lleva el pelo de colores y estudia psicología. Se autodefine como creadora de contenidos para adultos y cumplidora de fantasías. “Sin penetración, eso sí”, aclara. Desde hace unos tres años sale con Papi, o Daddy, de 31, quien es su compañero de aventuras. Él, Daddy, la consiente, cuida y juega a ser una especie de papá, de papi, de autoridad. Entretanto, ellos mantienen una relación Daddy Dom/Little Girl de 24 por 7: todos los días, todo el tiempo.

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“A los 15 años entraba a El Chat.com a las salas para menores de 15 años y ahí hablaba con todo el mundo”, dice. “En esas salas aprendí a calentarme”. Esa experiencia virtual la marcó y, con el tiempo, entendió que su morbo estaba en tener charlas ficticias con falsas relaciones filiales. “Me gustó siempre que me digan que eran mi papi o mi tío”, sigue Loli. “Eran como mis relatos eróticos y nunca pasaba nada”.

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Los chicos de su edad no le causaban interés. Estuvo con algunos y no los disfrutó. A los 19 conoció a un hombre de 52. Con barba tupida, cuerpo ancho y tatuado, aquel tipo fue su comienzo en el rol playing. “Un día le dije que era como mi padre”, desliza Loli. Con mucha vergüenza, ese hombre le sugirió iniciar este tipo de relación y ella, sin marco teórico pero con el morbo prendido fuego, aceptó. Desde allí, no paró nunca más.

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VICE: ¿Entonces este juego no tiene que ver con lo edípico?

Loli: No, lejos de eso, lo mío no tiene nada que ver con lo edípico. Mi Daddy asume un lugar de responsabilidad y contención. Y mi lugar es de cierta libertad para ser frágil. Él me va a cuidar de todo. Él es grande y yo chiquita. La gracia de una relación Daddy Dom/Little Girl es que podés ser sensible y caprichosa. Y mis daddys nunca se parecieron a mi viejo. Que se parezcan sería como asumir la situación del mambo edípico. No proyecto déficits y falencia de mi padre en los otros. A mi papá biológico lo conocí hace 10 años y hoy no mantengo relación. Lo conocí de grande. Por eso te digo: lo edípico es de los primeros años de tu vida.

¿Y esa ausencia no la reemplazás un poco con los daddys?

L: Puede ser, no lo sé.

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¿Te cuesta contarles a los demás sobre tu relación?

L: Soy muy abierta sexualmente. Puedo jugar y puedo hacerlo también con mi sexualidad. Pero es complicado decírselo a ciertas personas. Se lo dije a mi mamá y no le cerró tanto. Con la gente no se puede compartir esto. Les genera rechazo que yo use chupete, babero y mamadera. Es que soy muy oral. Me gusta ponerme las cosas en la boca: mamadera, chupete, pija. Incluso hay chicas que usan pañales pero a mí eso no me gusta. Yo hago pis en el baño, en ningún otro lado. De hecho, yo no había usado mamadera y chupete hasta los 2 años.

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¿Cómo empezaste a tomar mamadera y a usar chupete de adulta?

L: Un día una amiga me contó que cuidaba a sus hermanitos y les preparaba una mamadera a cada uno. Una tarde, para joder, también se preparó una para ella y eso se le hizo costumbre. Me lo contó y me gustó. Así que fui a Farmacity y me compré una mamadera y un chupete. El chupete es algo que me encanta: te lo podés meter en la boca y en la concha.

Y si ya tenías, ¿por qué tu Daddy te compró una mamadera?

L: Cuando conocí a mi Daddy anotábamos todas nuestras fantasías. Y él me las cumplió. Una de ellas era que me dé de tomar la mamadera. El acuerdo era que en su casa yo iba a tener una mamadera. Me hizo una chocolatada fría, me puso en una posición paternal y me la dio. Tuvimos incluso un contacto maternal generado por esa conexión entre la alimentación y el amor. Se genera algo en la mirada y en el brillo de los ojos. Tampoco tomo la mamadera delante de tanta gente. Delante de algunos amigos de él, sí. Es que si se quedan a desayunar, yo tomo la mamadera. Y uso el chupete solo cuando quiero usarlo.

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¿Qué edad representás cuando estás en rol?

L: Hay días en que me siento más infantil y hay días que no. No estoy jugando a que soy una nena, soy alguien infantil. De hecho, mi cuerpo es pequeño, nunca se desarrolló. No asumo una edad determinada, aunque calculo que represento a alguien más adolescente. ¿Cómo hago para definir la edad que tengo si es dependiendo de cómo me siento? A pesar de usar chupete y tomar mamadera, no me imagino como alguien tan niña. Igual, ¿por qué dejar algo de lado si podés tener todo?

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¿Qué es lo que más disfrutás de esta relación de Daddy Dominant/Little Girl?

L: La libertad de hacer lo que tenés ganas. No estar reprimiéndolo. Y jugar a lo que tengas ganas. Es muy feo querer hacer cosas y que los demás te lo impidan. Todos somos bastante perversos. Al permitirme expresarme encontré lo que buscaba. Así, muy pocas veces me encontré con gente muy reprimida. Me pasó antes, de más chica. Ahí era todo más de explorar. Y más de grande tuve menos vergüenza de probar tal o cual cosa. Todas las personas tienen algún morbo y fetiche. Estos son los míos.

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¿Qué es lo más inusual que hacés en esta relación?

L: Casi todo lo que hago es inusual o fuera de la norma. Casi todos me dicen que soy muy morbosa. De hecho, tengo un comprador al que le vendo mi saliva. Junto bastante y se la mando en un frasquito. Además, bueno, las relaciones vainillas me parecen anti naturales. Nadie es feliz si no tenés un poco de picantito. No he tenido muchas experiencias vainillas, gracias a Dios. Las primeras veces que me calenté fue con esto y eso se fijó. Cada uno elige sus límites. Cada relación es particular, a gusto y piacere. Las posibilidades y límites se definen en el momento.


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¿Cómo encaran ustedes su sexualidad desde el Daddy Dominant/Little Girl?

L: En el cotidiano, se filtra en los mimos y en el cuidado. Para mí, mi Daddy es todo el amor del mundo. Cuando me pongo feliz me gusta correr en círculos y disfrazarme. La nuestra es una relación afectiva, más filial, más parental. Por eso mismo, no hay una forma concreta de encarar la sexualidad. Siempre depende de cómo te levantás. A veces estoy toda suavecita y a veces más violenta, con ganas de coger a mi Daddy por el culo. Llevamos una relación de respeto y consenso mutuo.

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