Los “taques”, las bolsas grandes de hoja de coca, están listos para ser transportados a la ciudad de La Paz, la mayor forma de generar ingresos a las familias campesinas. Comunidad de Chamaca, La Asunta.
La voz de mujeres cocaleras
Estela Ramos Apaza tiene 56 años. Dedicó gran parte de su vida a cosechar coca en La Asunta, pero quiso romper con lo que se le había impuesto como lo únicamente posible para su vida.
Estela es una mujer que posee una energía vital fascinante. Desde muy pequeña estuvo cerca de la tierra ayudando a su madre en los cocales.
Durante el Encuentro, las mujeres también acompañaban sus pensamientos mascando coca con lejía, un dulce hecho de ceniza.
Por medio de sus cargos sindicales y políticos, Estela ha fomentado los debates sobre el cuidado de la vida, desarrollando seminarios para prevenir la violencia hacia la mujer, evitar la violencia intrafamiliar y promover los sistemas agroforestales en La Asunta.
Carpeta del caso de Myriam Choque Cruz donde se encuentran las entrevistas psicológicas y el análisis forense de la violencia física cuando fue a denunciar. Al final, está la declaración de fallecimiento.
El municipio de La Asunta es foco de migración, la mayoría de la población proviene de otro lugar. Recorriendo diferentes comunidades se podía observa montañas enteras de plantaciones de hoja de coca, la fuente de ingresos de muchas familias.
La fortaleza
Faustina Carreño es una lideresa de las organizaciones sindicales de mujeres en La Asunta. Junto a otras mujeres, ella ha luchado por dignificar la vida en territorios cocaleros.
Taques (bolsas grandes) de coca de Faustina listos para ser llevados a la ciudad de La Paz.
Noemí Prieto migró desde el departamento minero de Oruro para cultivar coca junto a su esposo en La Asunta.
Noemí saliendo de sus cocales. A pesar de las dificultades de ser mujer dirigente sindical, ella relata que experiencias como las del Encuentro han encendido un deseo en ella para ayudar a otras mujeres a salir de la violencia.

El cartel de Érika.
Érika secando producciones de coca.
Najhely Bustamante es una niña de 13 años y tiene una elocuencia y seguridad admirables. Posee gran interés por participar en los seminarios realizados para formar a mujeres lideresas.
Najhely Bustamante junto a su madre, Viviana Delgado, y su hermana menor en sus cocales.
El Cambio
En Bolivia y Perú, existen más de ocho millones de consumidores de hoja de coca tradicional . El consumo tradicional de hoja de coca está presente en todas las familias de La Asunta.