maria(1)
Todas las fotografías cortesía de los protagonistas
Coronavirus

Esto es lo único que vemos desde hace tres semanas

"Me da envidia pensar en la gente que realmente aproveche el tiempo de la cuarentena. Yo siento que lo estoy tirando".
30 Marzo 2020, 9:15am

Desde que el pasado sábado 14 de marzo se declarase el estado de alarma en toda España y se forzase a la población a quedarse en sus casas salvo para ir a comprar comida, cuidar de personas que lo necesitaban o trabajar si su trabajo lo requería, los españoles hemos pasado mucho tiempo en nuestras casas mirando por la ventana. Al menos yo, vaya.

Vivo en El Prat, la ciudad de la periferia de Barcelona donde se encuentra el aeropuerto, y algo que me fascina es seguir escuchando (porque verlo la verdad es que no lo veo mucho) el ruido de gente llevando maletas para arriba y para abajo.

Me pregunto a dónde van o de dónde vienen, si son personal de vuelo, pilotos o simplemente viajeros a los que les ha pillado mal esto del Covid-19, se han quedado sin vacaciones y se han pasado una semana en el único hotel o en el único hostel que hay aquí antes de volver haciendo mucho ruido por una calle absolutamente vacía. O mejor dicho, el ruido de siempre pero que ahora se escucha mucho más fuerte que nunca porque no hay otro sonido que escuchar. También pienso en la cantidad de pan que compra la gente al día, en que en mi calle todavía no he visto a nadie gritar desde los balcones a alguien que se pasa demasiado tiempo en la calle, como un señor que se pasó 15 minutos sentado en un banco viéndolas pasar y fumándose un piti.

Para saber qué pensaban mis compañeros de oficina de Barcelona, les pedí que me enviaran unas cuantas fotos y me contasen qué se les pasa por la cabeza durante la cuarentena.

Grecia

1585555712250-grecia

¿Cómo vives y cómo ha cambiado tu área?
Estoy en un piso viviendo con mi perro. Si ya estábamos unidos, ahora lo estamos más. Se ha vuelto mi confidente y lo mejor de todo, es que no me juzga por bailar como una loca por las noches. Mi área está muy tranquila, por fin puedo dormir por las noches sin tanto ruido de coches o motos.

¿Qué ves desde tu ventana?
Veo un trastero, y muchos edificios de viviendas, hay uno muy bello con una gran terraza, pero creo que lo mejor de mi vista es poder ver el cielo azul y un poco de la Sagrada Familia...

¿Cómo pasas los días?
Me levanto temprano y gracias a que tengo mi perrito puedo salir a pasearlo por la mañana, después me pongo a trabajar. Salgo un poco tarde, así que le doy otro paseo al perro y luego me pongo a hacer ejercicio, si acaso me preparo algún plato sencillo y me pongo a leer o a ver series graciosas... dependiendo de mi estado de ánimo. A veces hago HouseParty con mis coleguis, me duermo temprano. El finde trato de hacer cosas como jardinería, arreglar ropa, lavar, etc., cosas que me mantengan ocupada.

¿Cómo te está afectando la cuarentena?
Me he dado cuenta de la necesidad del contacto físico, extraño mucho darle abrazos a mis amigos y salir a hacer vida social, por fortuna aún no me he visto afectada económicamente, pero creo que tendré que empezar a ahorrar.

Gerard

¿Cómo vives y cómo ha cambiado tu área?
Comparto piso con una pareja de físicos y su perrita Ami que es un akita inu supermono. Antes de la cuarentena nos llevábamos un poquito mal, pero ahora somos muy buenos amigos (hablo de la perra, con mis compañeros siempre me he llevado bien).

La ventana de mi habitación da a un patio interior que solo puedo abrir por la mañana para ventilar porque a partir de la hora de comer apesta a fritanga. Desde el balcón del salón no es que se viera mucho movimiento antes, pero sí que había vidilla en el parque para perros. Ahora raramente veo a alguien, al parecer la gente prefiere dar largos paseos con sus perros para aprovechar el único momento que pueden salir de casa. Hoy mismo mi compañera de piso tiene pensado ir hasta la playa andando, a tres kilómetros y medio de casa.

Algo que disfruto mucho es salir a comprar. No por salir ni por “ir a comprar”, sino porque me flipa ver las calles totalmente vacías. Me siento como Will Smith en Soy leyenda, pero en lugar de perro, tengo un carrito de la compra… que triste.

¿Cómo pasas los días?
De 8 a 17 estoy trabajando en pijama. Un día sí y otro no, hago una hora de ejercicio en el poco sitio que tengo en mi habitación, mientras tanto veo alguna serie de Netflix y, al acabar, juego a la consola hasta que me aburro. A veces no me aburro nunca y estoy así hasta que me voy a dormir. En cambio, cuando me aburro aprovecho para hacer cursos de Domestika que tenía comprados. Algunos desde hace más de dos años. Ojalá salir de esta cuarentena sabiendo dibujar.

Algunas noches quedo con amigas para ver realities online compartiendo pantalla, es de los momentos más felices del día.

Los fines de semana interactúo más con mis compañeros de piso, jugamos a juegos de mesa, bebemos y vemos algo en la tele. Creo que tengo suerte de no vivir solo, sino me estaría agobiando muchísimo.

¿Cómo te está afectando la cuarentena?
La verdad es que estoy agobiado de estar en casa. Hay pequeñas tonterías de mis compañeros de piso que ahora se me hacen bola porque estoy todo el día en casa, pero de momento no ha empezado ninguna guerra. También echo mucho de menos a mi familia. Por suerte mi abuela vive con mi tío y mi primo, y puedo hacerle alguna videollamada de vez en cuando. Pero echo de menos abrazar a mi madre, beber con mis amigos o salir por ahí con mi amiga Ari.

Me da envidia pensar en la gente que realmente aproveche el tiempo de la cuarentena para aprender o hacer cosas nuevas como tocar la guitarra, escribir, dibujar, leer libros que tenía pendientes… Yo tengo la sensación de que lo estoy tirando.

Maria

1585554596082-maria1

¿Cómo vives y cómo ha cambiado tu área?
Tengo la misma rutina. Lo bueno es que puedo apurar un poco más por la mañana. Solo tardo 5 minutoss en lavarme los dientes y adecentarme un poco para estar a las 9 lista en frente del ordenador. Bueno, no nos vamos a engañar, suele ser sobre las 9:30. A las 19 acabo e intento no volverme a poner delante del ordenador, ni para ver series ni para consultar nada hasta el día siguiente.

Estoy trabajando en el comedor, que es el espacio que tiene más luz natural. El salón ya no tiene mesa para comer, ahora es un escritorio con dos pantallas y papeles. Uso la mesita auxiliar al lado del sofá para comer y cenar, de esta forma noto que cambio del entorno "laboral" al entorno de "descanso".

¿Qué ves desde tu ventana?
Veo fábricas antiguas, balcones de un patio de vecinos, gente haciendo lavadoras, cielo y grúas. Muchas gaviotas volando siempre, estoy cerca del mar.

¿Cómo pasas los días?
Intento cocinar todos los días platos ricos con los que disfrutar cocinando y comiendo. Con el tiempo libre por las tardes escucho algún podcast, hago algún Facetime, veo vídeos de YouTube y Tik Tok y veo alguna serie (me sorprende no estar usando más Netflix o HBO). Los findes hago clases de inglés, limpio, ordeno e intento leer.

¿Cómo te está afectando la cuarentena?
Tengo sensación de desarraigo, aunque sigo estando conectada virtualmente con todo mi entorno. Estar encerrada en casa con tanto estímulo informativo me provoca más incertidumbre que sensación de tranquilidad o conocimiento. También tengo más hambre que de normal y he empezado a hacer yoga, que antes no me gustaba. Dudo que después de todo esto siga con la práctica.

Jean-Marc

¿Cómo vives y cómo ha cambiado tu área?
Vivo recluso, como muchos, solo saliendo para comprar al súper. Vivo al lado de un hospital y cuando voy al súper veo cómo los paramédicos están esperando al lado de sus ambulancias, manteniendo distancia de seguridad, cuando antes siempre estaban sentados uno al lado de otro, charlando o fumando. En el área esta todo cerrado pero hay días en los que noto bastante más tráfico de lo que debería haber.

¿Qué ves desde tu ventana?
Desde mi ventana tengo la suerte de ver el Tibidabo, la montaña de Barcelona, a lo lejos. A veces por la noche, cuando las nubes están bajas, las luces de la iglesia forman un especie de aureola surrealista que se puede ver entre las siluetas de las antenas del edificio de enfrente. Una vista que creo que me hace desconectar un poco de esta nueva realidad.

¿Cómo pasas los días?
Hasta ahora tengo la suerte de tener mucho trabajo,por lo cual no me aburro. Es más, al estar en casa, es más difícil parar y poner el límite con la vida privada. El fin de semana tengo la suerte de tener una terraza y acceso a un terrado comunitario donde puedo tomar el aire o hacer ejercicio.

Berta

¿Cómo vives y cómo ha cambiado tu área?
Vivo con mi pareja en un barrio que está a unas tres paradas de metro del centro de Barcelona. Es una calle tranquila pero tenemos unas obras enormes, con muchísima infraestructura y trabajadores a unas dos calles. A pesar de que seguía siendo legal hasta hoy trabajar –mismamente las obras de dos pisos más abajo del mío han seguido como si nada, incluso atascaron el ascensor y tuvo que venir el servicio técnico– las más grandes están a cargo Ayuntamiento y llevan paradas dos semanas. Eso ha disminuido el ruido en mi propia casa y por supuesto en la calle, donde ahora se escuchan pájaros, mucho pájaros. Para contrarrestar ha aumentado el volumen de la música, conversaciones por el móvil y juego varios de los vecinos, hay gente realmente insoportable. Por la calle, en general, solo hay personas solas que andan rápido o gente con perros.

¿Qué ves desde tu ventana?
Mi ventana no da directamente a una calle pública, sino a un patio de vecinos. Sin embargo, en Barcelona esta zona (Eixample) está construida con manzanas que dan a unos patios enormes, con vistas parecidas a una calle pero sin los ruidos de coches entrando directamente por la ventana. Eso sí, es algo más aburrido, veo cada día los mismos bloques de pisos con la misma gente encerrada, nada de paseos ni posibilidad de hacer de policía. Lo más divertido es que a las 20:10, después de los aplausos, viene el concierto gralla en directo, no falla ni un solo día ni tampoco su público. Es lo que ocurre con el confinamiento supongo, que hasta un instrumento como la gralla te suena bien. El chico está pletórico mientras la gente grita "otra, otra, otra". Todo un espectáculo de marca catalana.

Por otro lado, el único sentimiento que despiertan estas vistas para mi es la envidia: la mayoría de los bajos tienen salida a un patio de tamaño considerable. Por lo menos caben uno o dos árboles, columpios, barbacoas, hamacas y hasta una canasta para jugar al baloncesto. Por mi parte queda confirmado todo lo que decía Ana Iris en su artículo, con la diferencia de que yo tengo que oír la risa de esa señora en bañador tumbada en con una cerveza en directo, mientras los demás solo lo veis en redes sociales.

¿Cómo pasas los días?
Entre semana, trabajando y siguiendo las noticias del coronavirus, no me da la cabeza para nada da para más. Los fines de semana intento hacer otras cosas como leer, hacer videollamadas, ver series, cocinar, hacer deporte, pero se queda más en intento que otra cosa.

¿Cómo te está afectando la cuarentena?
La cuarentena en sí misma, es decir, el hecho de estar encerrada en casa, no la llevo mal. Me gusta el espacio en el que vivo y la persona (y el perro) con el que lo comparto. Echo de menos salir a la calle, ver a mis amigas o viajar a Madrid a ver a mi familia, pero no me produce ansiedad. Llevo peor el haber estado casi dos semanas enferma –sin llegar a tener síntomas graves, solo décimas, cansancio y tos– pero la imposibilidad de ir al médico, además de no encontrarme suficientemente bien como para poder llevar a cabo tareas simples, de siempre. Y lo que llevo aun peor, en cualquier caso, es la angustia y el miedo por las pérdidas humanas, las que ya han ocurrido a personas cercanas, pero también en general, el dolor que reflejan las cifras me resulta bastante difícil de asimilar. Me cuesta estar bien y cuando lo consigo me siento mal porque no creo que sea el momento de estar bien. También me pesa, como creo que le ocurre a la mayoría, la tremenda incertidumbre del futuro. Qué seremos, si es que somos, después de todo esto.

Juan

¿Dónde vives y cómo ha cambiado tu área?
En L'Eixample Dreta, una zona que habitualmente está muy concurrida tanto de tráfico como de viandantes. La gente está obligada a no salir a la calle y sale hasta donde puede: sus ventanas y pequeños balcones. Me recuerda a la vida de los pueblos. Antes nadie salía a los balcones y se quedaba a saludar, disfrutar un poco de aire fresco o simplemente observar la calle. Cuando más se acentúa esto, es a las ocho de la tarde. Todos los días desde que empezó el confinamiento, en el momento de los aplausos a la gente que está ayudando en esta crisis, todos los vecinos nos vemos las caras, nos damos ánimos. Es una manera brutal de conectar con ellos y con la realidad que estamos viviendo. Los "holas" de pasillo se han convertido en conversaciones cercanas que buscan cierto entretenimiento. Por ejemplo el otro día nuestra vecina nos explicaba que iba a hacer una paella para ella y su marido, y sorprendentemente para mi pareja y para mi por el simple hecho de compartir ese momento. Cada uno se la comió en su casa pero es un recuerdo muy bonito. La verdad es que no sé si esto hubiera ocurrido en otra situación.

¿Qué ves desde tu ventana?
La Gran Vía de les Corts Catalanes. Que dicho así impone mucho y ahora mismo un poquito menos, o más... yo ya no lo sé. Y es que donde antes había un continuo ruido de tráfico ahora hay un silencio absoluto que sólo se rompe con el ruido de las ambulancias. También me ha llamado bastante la atención algo que no ha pasado en los más de dos años que llevo en este piso: todas las mañanas oigo pájaros desde mi ventana. Y no sólo eso, sobrevuelan bastantes gaviotas en busca de la comida que no encuentran en las playas ahora desérticas.

¿Cómo pasas los días?
He tenido varios momentos. Todo me parece un poco como el día de la marmota. Crees que serán tan sólo un par de días más y te das cuenta que no, que es algo que te haces creer inconscientemente. Para activarnos, mi pareja y yo nos hemos marcado las mismas rutinas matutinas de un día "normal": duchárnos, vestirnos como si fuéramos a salir a la calle y desayunar juntos. La realidad asoma cuando en lugar de salir por la puerta de casa, te das cuenta que tienes que encerrarte en tu cuarto o en el salón y afrontar ocho horas de trabajo delante del ordenador sin apenas relacionarte con nadie.

¿Cómo te está afectando la cuarentena?
En los primeros días veía las videollamadas como algo muy ingenuo y ahora han acabado siendo una necesidad. He entendido que tengo una inquietud física por charlar con otras personas, aunque sea de cualquier tema. Al inicio del confinamiento tenía muchos propósitos. Aprovechar para hacer esas tareas pendientes que uno tiene apuntadas en una pandemia como ésta. Ahora veo que con el paso de los días no logro concentrarme demasiado y no puedo hacer actividades que requieran mucha concentración. Sin darme cuenta he comprendido que tengo algo de estrés por todo lo que está pasando a mi alrededor, las noticias y redes sociales que leo, o los casos de conocidos que de una u otra manera se ven afectados por todo esto. Intentas encontrar el punto intermedio entre tener una sobreinformación cardiaca y estar tan completamente desconectado que no sepa lo qué está pasando. Aún así, siempre hay buenos momentos que te ayudan a relajarte, momentos para hablar y charlar con tu pareja, cocinar eso que siempre has querido y nunca tienes tiempo, intentar leer los libros que se te acumulan o disfrutar de una buena película.

Mar

¿Cómo vives y cómo ha cambiado tu área?
Vivo en un piso de 60m, con un pequeño balcón, lo que me da un poco de vidilla la verdad, sobretodo cuando hace sol. Bajar a la calle es bastante deprimente, parece que el mundo haya dado un giro de 180 grados sin una darse cuenta, todas las calles vacías, los únicos coches circulando son de policía y la gente va con máscaras. Me dio entre tristeza y una cierta alienación, no parece algo que podríamos haber imaginado hace unos meses.

¿Qué ves desde tu ventana? Veo un patio interior de manzana bastante amplio típico de Barcelona, con muchos edificios, y con la suerte que no hay ningún edificio delante, ni en la siguiente calle, ni en la siguiente, por lo que puedo ver la montaña (podría ser Collserola pero no la identifico, no es la antena famosa).

¿Cómo pasas los días? Paso los días trabajando, eso es una suerte porque el día se pasa mucho más rápido y también hablas con gente, lo cual se agradece, aunque sean temas de trabajo. También interacciono con los vecinos desde el balcón, o simplemente les observo, me gusta ver qué hacen y cómo van vestidos cada día. Al final del día suelo llamar a alguien.

¿Cómo te está afectando la cuarentena?
Mi madre dice que soy una persona bastante casera, y así es, no he cambiado demasiado mis hábitos la verdad, pero el hecho de la "prohibición" de salir es lo que hace que tengas más ganas y que crea cierta ansiedad, además de la interacción humana. Es cierto que se echa de menos el tacto, el contacto real, el ver y quedar con la gente. Todo esto sumado a la incertidumbre de qué va a pasar, de cómo está evolucionando todo y de tratar llevarlo de la mejor manera posible.