Jóvenes de TikTok exponen las condiciones brutales de los trabajadores agrícolas migrantes

Los adolescentes están usando las redes sociales para defender a quienes trabajan en los campos de California en medio de temperaturas abrasadoras, incendios forestales y una pandemia sin un final a la vista.
1.9.20
Imagen de un video que muestra a trabajadores agrícolas junto a una columna de humo provocada por un incendio forestal
Fotograma del video @Rolis707 | Twitter

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

En el lapso de solo dos semanas, cerca de 600.000 hectáreas de California han sido consumidas por el fuego. Los continuos incendios representan otro golpe devastador para los miles de trabajadores agrícolas que viven y trabajan en todo el estado, una fuerza laboral mayoritariamente inmigrante e indocumentada, muchos de los cuales son niños, adolescentes y adultos jóvenes.

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A medida que el calor abrasador supera los 37 grados centígrados, los incendios forestales siguen arrasando al estado y la pandemia de coronavirus no parece tener un final a la vista, los trabajadores agrícolas continúan trabajando en los campos, cosechando los alimentos que mantienen alimentado a Estados Unidos y muchos otros países, a pesar de los crecientes desastres. Como ocurre con tantas otras cosas en medio de esta acumulación de catástrofes, los trabajadores agrícolas están registrando y compartiendo las condiciones brutales de su labor en las plataformas de redes sociales.

En TikTok, los usuarios han compartido videos de niños de tan solo ocho años recolectando fresas, cuatro años menos que el límite de edad de 12 años estipulado por el gobierno federal para el trabajo agrícola en granjas no familiares. Otros videos muestran a adolescentes labrando la tierra —incluido un joven de 16 años que desea convertirse en un educador— o imágenes de la cuenta de TikTok de United Farm Workers, que documenta la velocidad frenética con la que los trabajadores empacan vegetales por menos de 2 dólares por caja de 60 paquetes.

Para muchos adolescentes y adultos jóvenes que conforman las comunidades de trabajadores agrícolas de California, la pandemia de coronavirus también ha significado un año escolar enfocado en el aprendizaje remoto, con un futuro incierto para su educación. A medida que se acerca el otoño y sigue habiendo incertidumbre por la apertura de las escuelas en todo California, muchos más jóvenes están buscando trabajo en el campo para ayudar a combatir la inminente precariedad financiera de sus familias.

Una diferencia clave en la naturaleza del trabajo agrícola en California en comparación con gran parte del Medio Oeste de Estados Unidos se debe a los cultivos que se producen en el estado. Estos productos agrícolas requieren mucha mano de obra y que la recolección de las frutas y verduras sea manual, a diferencia de los campos de maíz, que en su mayoría están automatizados. Como escribe Elizabeth Aguilera para Cal Matters, “cuando la crisis de salud interrumpió la educación en todo el estado, provocando la clausura de las escuelas en marzo y la transición al aprendizaje en línea, muchos de estos estudiantes se fueron a trabajar a los vastos campos verdes que alimentan gran parte del país”.

“Ya sea que se trate de un incendio forestal, una pandemia, una sequía o una tormenta, los trabajadores agrícolas están en el campo”, dijo a The Guardian Lucas Zucker, director de políticas y comunicaciones de la Central Coast Alliance United for a Sustainable Economy. “Muchos provienen de comunidades indígenas del sur de México que enfrentan barreras aún mayores para acceder a los servicios y denunciar abusos laborales”.

Según un reporte de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos, casi medio millón de jóvenes menores de 18 años, algunos incluso de 12 años, trabajaron en el sector agrícola nacional en 2016, siendo California el estado con la mayor cantidad de menores trabajando en el campo. Muchos de estos jóvenes —que ya han sido trabajadores agrícolas migrantes o cuyos padres trabajan en los campos de California— han recurrido a las plataformas de las redes sociales para crear conciencia sobre las experiencias y prácticas laborales de explotación que padecen ellos y los miembros de sus comunidades.

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Flor Martínez, de San José, quien trabajó en los campos de uva y ahora es propietaria de un negocio, activista y beneficiaria del programa DACA, ha utilizado su plataforma de Instagram de 100.000 seguidores para llamar la atención sobre las condiciones de los trabajadores agrícolas. Originalmente, Martínez esperaba arrojar luz sobre los trabajadores agrícolas migrantes que se enfrentan a la reciente ola de calor de California. “Estaba creando conciencia sobre el calor, pensando en que tenemos más de 38 grados centígrados ahí afuera y nuestros trabajadores ni siquiera son reconocidos como deberían al ser trabajadores esenciales”, dijo Martínez a ABC Eyewitness News.

Desde que publicó una serie de imágenes en movimiento y videos en su página de Instagram, ha detallado sus propias experiencias recogiendo uvas e intentando continuar con su educación sin acceso a WiFi en su hogar. “Me gradué de la secundaria y la preparatoria usando el WiFi de Starbucks hasta las 9 PM y luego trasladándome a un McDonalds cercano”, escribió Martínez en una publicación reciente de Instagram. “Pero hoy en día el WiFi es fundamental para la educación, debido a las restricciones del COVID-19 y las regulaciones”. Una foto reciente compartida en su página muestra lo que parecen ser dos niñas de escuela primaria sentadas en el estacionamiento de un Taco Bell, intentando acceder a sus materiales escolares a través del WiFi gratuito.

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Más allá de esto, a través de una página de GoFundMe que promueve regularmente en Instagram, Martínez ha logrado recaudar más de 185.000 dólares para la compra de mascarillas para proteger a los trabajadores no solo del coronavirus sino del aire tóxico provocado por los incendios forestales. Aún así, muchos de los trabajadores agrícolas son padres que han pedido que parte de los fondos se asigne a la compra de útiles escolares para sus hijos cuando comience el nuevo año escolar. Martínez ha compartido otros videos que muestran a decenas de familias haciendo fila para recibir sus mochilas cargadas con útiles escolares.

Unidos831, una cuenta de Instagram creada el mes pasado para el grupo UNIDOS, se sumó a los esfuerzos de distribución de útiles escolares de Martínez en el condado de Monterey esta semana. Los videos muestran donaciones de alimentos, útiles escolares y mochilas previamente surtidas, con voluntarios ayudando a distribuir los bienes vitales a los trabajadores agrícolas.

“Es la realidad para miles de personas, muchas de las cuales son inmigrantes, quienes nos alimentan y nos proporcionan todas las frutas y verduras que llevamos a nuestra mesa”, escribieron los miembros de UNIDOS en una declaración conjunta enviada por correo electrónico a Motherboard. “Necesitamos luchar por ellos y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para asegurarnos de que los trabajadores agrícolas no sean abandonados, sino que sean vistos como lo que son, seres humanos que merecen respeto y condiciones de trabajo humanas”.

Su esperanza al compartir este contenido a través de las redes sociales es crear conciencia sobre las injusticias que experimentan los trabajadores agrícolas y, en última instancia, inspirar a otros a tomar medidas, involucrarse y exigir mejores políticas para proteger a todos los trabajadores del campo. Los videos que comparten les permiten mostrar lo que muchas empresas agrícolas ocultan regularmente: el verdadero costo físico y mental de mantener alimentado a Estados Unidos.

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“Es importante recordar que una imagen solo captura ese momento, sin embargo, las dificultades que experimentan los trabajadores agrícolas permanecen con ellos toda la vida”, agregaron los miembros de UNIDOS.

En julio, Gianna Nino, una trabajadora agrícola migrante indígena que asistirá a Stanford como estudiante de medicina en el otoño, tuiteó una foto de una canasta de arándanos, con el mensaje: “Estoy a punto de terminar mi turno laboral en los campos y quería que todos supieran que a nosotros (los trabajadores agrícolas) nos pagan 7 dólares por dos galones de arándanos. ¿Cuánto pagan ustedes por sus arándanos?”. La publicación se volvió viral y obtuvo más de 235,000 reacciones positivas en cuestión de días. En un comentario a ABC News, Nino dijo: “Es muy fácil servirse fruta sin saber de dónde vienen esos arándanos. Hay una fuerza laboral con personas con sueños y esperanza detrás de cada alimento que consumen”.

Julian Araujo, una estrella en ascenso de 19 años del equipo de fútbol LA Galaxy, volvió a publicar un video que muestra un grupo de cosechadores de uva en la región vinícola de Sonoma recolectando fruta mientras una enorme columna de humo negro se eleva en la cercanía.

“Quiero usar mi plataforma para llamar la atención sobre las duras condiciones y los bajos salarios que nuestros trabajadores agrícolas experimentan a diario”, escribió en la publicación. “Si alguien tiene más información sobre las formas en que puedo ayudar, pónganse en contacto conmigo. ¡Estos hombres y mujeres merecen algo mejor!”. Al pasar su infancia en el valle de Lompoc, al norte de Santa Bárbara, sus padres formaron parte de los trabajadores agrícolas que ahora enfrentan circunstancias desgarradoras, luego de que llegaran a Estados Unidos desde México cuando eran adultos jóvenes para trabajar en el campo.

“Esto me ha golpeado mucho más por los incendios y todo lo que está sucediendo. El calor. Estoy en la práctica y me estoy muriendo. No puedo imaginar su situación. Trabajan incontables horas”, le dijo a Los Angeles Times. “Se merecen algo mejor”, dijo Araujo. “Quiero hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudarlos. Voy a seguir ayudándolos. Tuve que tuitear lo que tenía en mente”.