"¡Somos pachecos, no criminales!": Fotos de la megamarcha cannábica en la Ciudad de México
Drogas

"¡Somos pachecos, no criminales!": Fotos de la megamarcha cannábica en la Ciudad de México

7.5.16

Son las 4:20 y se prenden cientos de porros de mariguana en la Alameda Central. Como todos los años, al igual que en España, Argentina y Colombia, miles de personas se reunieron este 7 de mayo en la Ciudad de México para para bailar, fumar, y exigir la legalización del cannabis.

"¡Somos pachecos, no criminales!", grita la gente mientras avanza del Hemiciclo a Juárez hacia el Monumento a la Revolución. Hace menos de un mes que en México terminaron los debates sobre la mariguana en el Congreso y que el presidente Enrique Peña Nieto presentó una iniciativa en la que propone aumentar el máximo de posesión permitida legalmente a 28 gramos.

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Pero hoy las discusiones legislativas no importan: los usuarios mexicanos prenden toque tras toque mientras cantan y se ríen de los policías que solo miran desde los lados, entre curiosos y divertidos. Hay máscaras de mariguana, parejas, familias y un perro pintado de verde. El sol no detiene los gritos y una nube blanca avanza junto a los marchantes centímetros arriba de sus cabezas.

Algunos llevan bocinas con reggae y rap, haciendo que se formen varios círculos de baile buena vibra a lo largo del gusano humano. Mientras algunas personas ajenas a la megamarcha miran con curiosidad a los miles que salieron a defender su derecho a consumir, otros gritan en apoyo y unos más se unen al cotorreo.

Mientras nos acercamos al Monumento a la Revolución, los gritos disminuyen al igual que los porros, el humo y el baile. La gente está cansada y hace mucho calor. "¡Qué pasó, banda, parecen mariguanos!", bromea alguien con un megáfono. Hay una breve risa generalizada que se apaga mientras el contingente sigue caminando.

Hay todo tipo de parafernalia: máscaras, playeras, pulseras, pipas, banderas y todo para fumar o presumir la mariguana. Y además de las papitas y los sueros autóctonos de las manifestaciones, hay un amplio menú cannábico. Pizzas, chocolates, brownies, hot cakes, paletas y dulces con mariguana disponibles para cualquiera con hambre o ganas de más cannabis.

Llegamos al punto final y la marcha se dispersa alrededor de Monumento a la Revolución. "¡Somos pachecos, no criminales!", se escucha de nuevo, como una especie de celebración por haber llegado al destino. Quizá hoy no se logró un cambio en las leyes que logre proteger al usuario, pero miles de personas se reunieron para hacer una declaración. Mientras algunos tocan djembes y bailan en círculos, algunos se alejan de la multitud y se sientan a prender un último porro; no todos los días se puede fumar mariguana viendo el atardecer tranquilamente en un lugar como éste, pero tal vez algún día.