Fotos por Ernesto Álvarez
Relacionados: Satanás me dio su protección en Catemaco, Veracruz
Queta es una mujer de 72 años que hace 15 sacó la muestra de su fe al público. Nadie recuerda bien si había un altar así de concurrido antes, o cómo fue, en qué momento, que la Santa Muerte arrasó con la fe de los mexicanos.
Un albino acude al rosario dedicado a la Santa Muerte de cada mes en la Calle de Alfarería, en el Barrio de Tepito. La familia Romero, dueña del altar, está de luto permanente desde el 7 de junio del 2016 por lo que canceló todos los rosarios. La gente sigue visitando el lugar pero ya no se quedan a festejar.
Un hombre purifica con humo de marihuana el tótem de otro de los fieles que llega arrodillado al altar de la calle Alfarería, en Tepito.
Relacionados: Niños dealers en la Ciudad de México
Esa noche Queta seguía recostada sobre el pequeño mostrador del puesto que atiende junto al altar, en donde vende imágenes, velas y lo que ocupe para la ofrenda. Hay algo en su actitud, entre pendenciera y sagaz, que la vuelve una mujer particular, algo única. Logra conjurar la fiesta a su alrededor, aun cuando no la promueva. No sería difícil que hayan sido esas características las que muchas veces le valieron el mote de bruja, como a las mujeres quemadas en la Edad Media. La presencia arrolladora de una mujer potente y con varios años de experiencia encima que no han pasado en vano. "La muerte es una calavera y unas manos, el resto es comercio. Pero lo clave es la fe. ¿Tú tienes fe? Entonces nunca nos vas a entender".
En Alfarería, frente al altar de la Santa Muerte en Tepito, uno de los fieles limpia cualquier "maldición" que la dueña de la imagen pueda cargar, soplándole humo de puro.
Relacionados: El regreso de un pesado: de ladrón de bancos a dealer de cocaína en la CDMX
Hay una lectura que indica que la Santa se popularizó en la década del dos mil, como un rasgo más de la narco-cultura que copó el país una vez que se desató la guerra ídem. El periodista Diego Osorno indica en su libro La Guerra de los Zetas que unos de los primeros altares dedicados a la Santa Muerte en el norte del país se encontró en la casa de un capo del Cártel del Golfo, Gilberto García Mena, "el June", cuando fue detenido en un pueblito llamado Guardados de Abajo, en Tamaulipas, en el año 2002. También detalló que decenas de altares dedicados a la Santa Muerte a lo largo de la Ribereña —200 kilómetros de carretera que se extienden paralelos a la frontera con Estados Unidos— fueron destruidos como parte de la estrategia de Felipe Calderón contra el narco. Ellos fortalecieron el vínculo entre la Santa y el crimen organizado.
Fieles de la Santa Muerte llegan al altar de Tepito arrodillados sobre la calle Alfarería, inundada por la lluvia.
Relacionados: Así trabajan los ladrones de casas en la CDMX
Jessica tiene 38 años y también está con toda su familia. Vienen de Naucalpan, en el Estado de México. Viene a pagar un pedido que hizo, cuando alguien de su familia debió enfrentar la cárcel. Su madre tenía en su casa una imagen de la Santa y ante el momento de desesperación, ella le rezó y le cumplió. Hace 22 años que le es fiel.
En la calle Alfarería en Tepito, después de tocar el vidrio del altar y persignarse, una de las creyentes prende una veladora para que los rezos lleguen a la Santa Muerte.
Uno de los hijos de Enriqueta Romero, la dueña del altar, durante la última misa de medianoche que se ha dado en el altar a la Santa Muerte en Tepito, el 1 de noviembre de 2015. Después del 7 de junio de 2016 la familia Romero entró en luto permanente y canceló todos los rosarios, tras la muerte de Raymundo Romero.
Joel limpia la figura de su altar con el humo de un puro de tabaco durante la última misa anual de medianoche, el 1 de noviembre de 2015, en que se festeja el santo de la Muerte. Después del asesinato de Raymundo Romero la familia que colocó el altar hizo un luto permanente y canceló todos los rosarios a partir del julio de 2016.
Una mujer vestida de Catrina escucha la última misa anual en el barrio de Tepito dedicada a la Santa Muerte, durante el 1 de noviembre de 2015.
Un niño duerme durante la madrugada del 1 de noviembre del 2015 al terminar el último rosario dedicado a la Santa Muerte en esa fecha, en el altar de Tepito.
Uno de los fieles durante la última misa que se dio en el año 2016. Después de 15 años de festejo mensual a la Santa Muerte en el barrio de Tepito, el 1 de junio fue la última misa que se realizó en el altar de la Niña Blanca sobre la Calle Alfarería, seis días después asesinaron al esposo de Enriqueta Romero.
Dos mujeres colocan su altar durante la última misa dedicada a la Santa Muerte en el Barrio de Tepito.
- Uno de los fieles a la Santa Muerte posa para foto en la última misa en el altar de Alfarería en Tepito.
Los fieles rezan durante la misa del 1 de junio, después de 15 años seguidos, es la última que se dará, antes de que la familia Romero cancele todos los rosarios por el luto de Raymundo Romero.
Un hombre posa para foto durante la última misa que se dará dedicada a la Santa Muerte en el altar de la calle Alfarería.
Niño espera mientras sus padres rezan durante la última misa dedicada a la Santa Muerte en el altar de la calle Alfarería.
Enriqueta Romero reza en su altar.
Un altar dedicado a Raymundo Romero, quien fue asesinado la madrugada del 7 de junio del 2016.
Una figura de la Santa Muerte el 1 de noviembre del 2016 a la medianoche. Este día se cumplen 15 años del altar en la Calle Alfarería en el Barrio de Tepito, pero no se festejó nada por el luto de la familia Romero; aún así la gente le fue a rezar y cantar.
Fieles rezan en el altar a la Santa Muerte de la calle Alfarería en el barrio de Tepito el 1 de noviembre del 2016. Aunque la misa no se dio, la gente le festejó a la imagen con comida y mariachis.
Una familia regaló una olla de tamales en el altar de la Santa Muerte en la calle Alfarería en el Barrio de Tepito el 1 de noviembre del 2016, aunque no hubo misa ni rosario.
Un hombre regaló café de olla el 1 de noviembre del 2016 frente al altar de la Santa Muerte en la Calle Alfarería.