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Lo que opina la gente que vive del menudeo del nuevo billete de 100 mil

Estas son las inquietudes de la gente de la calle con la entrada del billete de Carlos Lleras Restrepo.
31.3.16

Un billete no solo hace de moneda de cambio, también funciona como instrumento pedagógico. Muchos saben de Silva no por ser el poeta del "Nocturno" sino por estampar el billete de cinco lucas. Muchos saben de la oratoria de Gaitán ––su puño en alto–– por el de de mil: "Yo no soy un hombre, soy un pueblo. El pueblo es superior a sus dirigentes". La vena populista del caudillo representada en el billete más barato. Así es Colombia.

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Las clases de historia patria continúan: hoy entra en vigencia el billete de cien mil pesos que llevará la cara del tercer presidente del Frente Nacional, el señor Carlos Lleras Restrepo.

Pero más allá de la anécdota pedagógica, la decisión del Banco de la República de poner en circulación el billete de más alta denominación obedece a razones económicas. El último billete que el banco central emitió fue el de 50 mil (Jorge Isaac y su María): en el año 2000. Desde entonces el PIB ha aumentado más del triple y el salario mínimo casi más el doble. La misma plata alcanza para menos. El fantasma de la inflación que recorre el país.

Según Salomón Kalmanovitz, economista versado y columnista de El Espectador, "es bueno tener un volumen pequeño para guardar el efectivo". En términos prácticos el billete sirve para hacer grandes transacciones, no para ir a la tienda a comprarse un Chocoramo. "Hay un portafolio de operaciones muy extenso que requieren de denominaciones muy altas. Que nadie te lo vaya a cambiar en la calle pues eso es obvio", dice Kalmanovitz.

Por otro lado, la idea del Banco de la República es introducir billetes más seguros que hagan más difícil su falsificación. Según declaraciones de José Darío Uribe, gerente del banco, la producción del nuevo billete tendrá un costo de 90 mil millones de pesos debido a las nuevas características de seguridad: cambio de color y cintas de seguridad.

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Aunque muchos consideran un exabrupto sacar un billete de tan alta denominación, si se lo compara con otros países el billete tiene una capacidad adquisitiva menor. "El de 100 mil es un billete con una capacidad relativamente baja: representa la tercera parte del billete más alto de Estados Unidos", dice Kalmanovitz. En el país del norte el billete más grande es de 100 dólares (tres veces más de lo que sería el billete de 100 mil). En Europa, el billete más alto es de 500 euros (lo equivalente a poco más de millón setecientos mil pesos colombianos).

Ante las quejas del sector bancario, que asegura que el billete incentiva la informalidad, Kalmanovitz dice que "el sistema financiero quiere tener menos competencia del circulante, es un sector muy interesado que no debería opinar en la discusión". En otras palabras, el sector bancario ve al billete de cien mil como una barrera para que la gente ingrese al sistema financiero y por tanto no puedan cobrar tarifas, impuestos, comisiones y todo lo que cobra cuando se hace una transacción financiera.

En todo caso, como es común, este lenguaje técnico lleno de palabras indescifrables es una traba para los no versados en economía. La gente de la calle responde de manera directa ante el dilema que supone un billete tan grande en las finanzas de su día a día.

El taxista

Vea hermano, a mí no me parece que ese sea un billete para que circule, sino que es un billete para ahorrar. Para guardarlo en la casa hasta ahorrar algo grande. Porque yo no veo como me puedan pagar una carrera mínima de esas con un billete así. Igual, el futuro de los taxis, creo yo, es que los usuarios paguen las carreras con tarjeta de crédito.

El embolador

A nosotros nos da miedo que nos metan un billete de 100 mil. Si cambiar uno de 2 mil es jodido, imagínese cómo será uno de 100. Para los bancos es bueno porque hace menos bulto. Es malo para la economía porque se devalúa más la plata. Yo el billete lo recibiría al menos para tocarlo, para decir que tuve la felicidad de tenerlo en mis manos.

La de los periódicos amarillistas

Si uno no tiene para dar las vueltas pues pierde la venta también. Así de sencillo. Y uno no sabe diferenciarlo del billete falso, ya me imagino los millones de billetes falsos que están circulando por ahí: apenas avisan un nuevo billete, los falsificadores ya van bien adelante. Yo por mi parte nunca voy a recibir un billete de esos.

El de los cigarrillos y los chicles

La medida es controversial. Es buena porque se maneja menos billetería en el factor moneda. Y es mala porque, digamos, si ya de por sí es difícil recibir un billete de 50…imagínese uno de 100. No va a ser bueno ni para el que vende ni para el que compra. De pronto para pagar una nómina sí sirva, pero va a ser muy escaso el que le reciba el billete.

El del bus

Es mucho encarte. Queda uno bloqueado con ese billete porque es muy grande para cargarlo.

Como vemos, la economía informal se acomoda a la teórica. El conocimiento de calle, el intuitivo, parece ir muy de la mano con las teorías.