En su proyecto Good Night, London, Jesús Madriñán retrató a los jóvenes de los clubs de Londres. Con su cámara de placas y la misma iluminación que se utiliza en los estudios, se sumergió en la escena británica. De vuelta a su tierra, a Galicia, quiso prolongar su trabajo y llevarlo hasta el medio rural, a los chicos que salen de fiesta lejos de las grandes ciudades, en las aldeas y pueblos. Y utilizando la misma técnica.
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La editorial Fabulatorio acaba de publicar Boas Noites, el libro en el que se recogen las fotografías sobre esta 'escena' gallega. El verdadero underground, por así llamarlo, y que Madriñán retrata con delicadeza, permitiendo libertad a sus improvisados modelos. Captura el instante fugaz antes de seguir de fiesta. El artista, que el año que viene estará como residente en la Real Academia de España en Roma, nos habla sobre su trabajo.Vice: Good Night London era un proyecto en el que recorrías clubs a los que solías ir, ¿ahora cómo has localizado los espacios para Boas Noites? ¿Qué tipo de lugares te interesaban?Jesús Madriñán: Ambas series surgen de mi experiencia personal. En Londres los locales en los que trabajé son los mismos locales a los que yo iba con mis amigos, fueron los locales que me inspiraron, del East London y del Soho. Boas Noites surge en el momento en que regreso a Galicia, como una continuación profesional, pero también vital, del primer proyecto. Pensé que sería interesante mostrar la otra cara de la moneda. Si ya había trabajado en una capital tan cosmopolita como Londres, quería ver qué sucedía si lo hacía en un entorno rural. Todos los retratos han sido tomados en núcleos de ocio nocturno rurales. Pequeños pueblecitos o aldeas que, por estar alejados de las capitales, se han convertido durante los últimos años en centros de marcha nocturna para la juventud de la zona, con calles repletas de pubs, o antiguos establos reconvertidos en discotecas.
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¿Qué diferencia a la cultura de clubs de Londres de la de España?En mis series el club es casi una excusa para explorar la identidad juvenil. No me interesa tanto la cultura de club como las relaciones sociales dentro de ese espacio, entendido como hábitat. Creo que las diferencias, desde un punto de vista sociológico, que es el que me interesa, son más bien pocas, al final los comportamientos son los mismos, salvo por la necesidad de exhibición y notoriedad que parece estar más presente en la juventud londinense. Ellos son más conscientes de la imagen que proyectan, y de la importancia que conlleva.¿Eres fan de la música electrónica?No especialmente. En este trabajo la 'banda sonora' fue muy variada, dependiendo del lugar y del DJ. Música electrónica, pop, o incluso reggaetton.
¿Cómo elegiste a los modelos de tus fotos?Es algo orgánico, a veces ellos mismos se acercan a preguntar y decido retratarlos, otras veces siento una especie de conexión y soy yo el que se acerca. Sí es verdad que me interesan, especialmente, aquellas personas que son más transparentes, pero se trata de un proyecto documental, y hay espacio para todo.Creo que les dabas libertad para posar como ellos querían.Así es, es importante para mí que no haya mediación por mi parte, que sean ellos los que decidan cómo expresarse y mostrarse frente a la cámara. Es una relación casi íntima entre ellos y el objetivo. No se trata tanto de cómo yo los veo, sino de cómo ellos quieren ser vistos. De hecho ni los conozco, apenas hablamos unos segundos. Nuestro encuentro es tan fugaz como el tiempo que tarda en salir el flash. Después se levantan y salen corriendo a seguir bailando.
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¿Por qué decidiste sacar la técnica de estudio a un lugar como un club?Bueno, es el resultado de mil pensamientos, reflexiones y experiencias a lo largo del tiempo. En mis retratos analizo mi generación, intento conocerme y comprenderme a mí mismo. Recuerdo que cuando vivía en Barcelona, antes de mudarme a Londres, solía volver a casa de madrugada con un fuerte sentimiento de melancolía y frustración. Imagino que la noche no solía cubrir mis expectativas. Quería plasmar ese sentimiento de búsqueda en un trabajo fotográfico. Ese fue el germen de todo. Al principio tomaba retratos de jóvenes en sus casas después de una noche de fiesta, o por las calles regresando a casa, cuando ya todo había terminado, pero comprendí que sería mucho más interesante rebobinar, ir marcha atrás, y situarme justo en el clímax de la noche, en medio del bullicio, en plena pista de baile, donde todo sucede. Me atraía la idea de sacar de contexto el retrato de estudio e intentar desafiar un género tan clásico como es el retrato, sustituir la calma del estudio por la realidad del momento.Haces las fotos con cámara de placas, ¿por qué esta opción?Me enamoré del proceso y de la técnica. Hay una gran poética encerrada dentro de una cámara de madera de cerezo, sobre todo si uno comete la insensatez de situar algo tan delicado en medio del caos de un club de baile. Esa paradoja es el alma de mi trabajo.¿Cómo era trabajar en clubs? Me imagino que te habrá pasado de todo.
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Sin duda. En Londres los porteros de las discotecas me hicieron la vida imposible, aun teniendo permiso para trabajar en el club, y en Galicia muchos pensaban que era de la televisión y venía a grabar un programa. En general todo el mundo fue siempre encantador, siempre muy abiertos e interesados en colaborar. La gente muy divertida, también mucha locura. He visto mucha fiesta, mucho amor y hasta sexo en público en más de una ocasión.