La tecnología acabará con los abuelos de toda la vida
Cultura

La tecnología acabará con los abuelos de toda la vida

En un mundo en constante revolución tecnológica, los ancianos ya no saldrán al parque a ofrecerles pan a las palomas, serán unos seres totalmente distintos.
22 Abril 2016, 3:00am

Te voy a proponer una imagen mental. Es, supuestamente, una imagen conocida, reconocible. Esta es la imagen de un anciano que lleva puesto un jersey y está de pie frente a una ventana, dejándose acariciar por el sol; probablemente tiene las manos hacia atrás, cogiéndoselas, como saludándose a sí mismo por detrás, dándose cuenta de que sí, está presente.

El tipo se gira, se sienta en el sofá y enciende el televisor. En un rato se levantará y se cocinará algo, unas verduras con patatas y una tortilla francesa. Puede que merluza, quién sabe. Da igual. Recuerda esta imagen, intenta capturarla, retenerla y nunca olvidarla porque esta situación que propongo puede estar a punto de desaparecer.

Es indudable que el progreso hace que ciertas cosas desaparezcan. Estas cosas pueden ser Cosas Que Está Bien Que Desaparezcan, como las enfermedades o lavarse el culo con hojas secas, o Cosas Que No Está Tan Bien que Desaparezcan, como algunas especies de animales, la predisposición a aceptar y valorar la soledad o la leche envasada en bolsas de plástico.

Sin lugar a dudas, los ancianos entran dentro de este segundo grupo pero analizando el estado actual de las cosas, nos dirigimos de forma acelerada hacia una sociedad donde esa vieja imagen del abuelo clásico desaparecerá por completo.

Cuando nosotros seamos ellos, ya no quedará nada —nada en absoluto— de esto

Ese tipo que en sí mismo era la evidencia de que hubo un pasado distinto, con unas costumbres distintas; ese enlace directo hacia otros tiempos, tanto en su fondo como en su forma, se extinguirá. ¿Tenemos que decirle adiós a la petanca, a los pantalones de pana, a los palillos y a las boinas? Cuando nosotros seamos ellos, ya no quedará nada —nada en absoluto— de esto.

Pese a que siguen existiendo muchos abuelos que se niegan a entrar en las garras de internet, algunos sí que ya sienten la necesidad de sumarse a estas nuevas tecnologías de ingeniería social. Un estudio realizado en 2013 por el Centro de Investigaciones Pew demostraba que los mayores de 65 años fueron el grupo demográfico que más creció en la mayoría de las redes sociales en Estados Unidos, dato muy importante sobre todo teniendo en cuenta que estas son unas tecnologías que han sido diseñadas sin pensar en ellos como segmento de mercado.

Podemos llegar a hablar de cierto "tecnoesnobismo" entre los ancianos. Existen los que tienen_tablets_, WhatsApp y Facebook y los que no

Dentro de unos años la brecha por edad desaparecerá o será insignificante en comparación a otros factores más determinantes—como la educación u otras circunstancias socio-culturales—, es decir, la edad dejará de ser un punto fuerte a la hora de valorar el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación. Me pregunto si esta homogeneización de la conexión generará también una homogeneización de los intereses. ¿Podrá el acceso a toda la información del mundo —durante toda una vida— hacer palidecer esa idea de lo anacrónico que caracterizaba a nuestros ancianos?

Esto podría estar empezando a pasar. Según un estudio de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) llamado "Gente mayor y medios de comunicación sociales: rompiendo con la e-marginalidad" el hecho de estar conectados hace que las personas mayores se sientan más jóvenes y más modernas y se vean como seres activos e integrados en esta nueva sociedad digital, incluso podemos llegar a hablar de cierto "tecnoesnobismo" entre los ancianos. Existen los que tienen tablets, WhatsApp y Facebook y los que no.

Según el mismo estudio le gusta especialmente intercambiar imágenes, vídeos, archivos de Power Point y memes de manera muy habitual, en definitiva todo lo que sea compartir y comunicarse sin la necesidad de utilizar el lenguaje escrito. Debemos tener en cuenta que muchos forman parte de una generación que, en general, no accedió a estudios superiores y que el lenguaje escrito les resulta mucho más difícil que la expresión con imágenes.

Nuestras personas mayores ya no son como las de antes

Proyecto un futuro en el que esta actividad frenética que vivimos muchos a través de las redes sociales se traslade también a las personas de la tercera edad. Vislumbro ancianos pendientes de las últimas tendencias, escuchando la nueva mierda de Kanye West en Spotify y encontrándotelos en las mismas presentaciones de cuadros de "nuevos artistas emergentes" que vas tú. Javier de Rivera, sociólogo licenciado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) especializado en redes sociales explica que "el cambio cultural que se ha dado en las últimas generaciones se verá también cuando las generaciones actuales lleguen a mayores, rompiendo con esa idea clásica del abuelo pre-digital".

Maldita sea, solamente hace falta ver todos esos vídeos de señoras haciendo un unboxing de su compra del Mercadona para darse cuenta de que las cosas están cambiando, nuestras personas mayores ya no son como las de antes.

A la gente mayor no les gustan los selfies y les preocupa mucho mantener la privacidad ante la exposición pública

Se empieza a atisbar esa necesidad de mostrarse en la red, de ser protagonistas, cosa que hasta ahora había sido una actitud que la mayoría de ancianos rechazaban por completo. Como comenta Roser Beneito-Montagut en el estudio sobre e-marginalidad de la UOC citado más arriba —Roser es experta en sociología digital, profesora en la Escuela de Ciencias sociales de la Universidad de Cardiff y responsable del mismo estudio—, a la gente mayor no les gustan los selfies y les preocupa mucho mantener la privacidad ante la exposición pública que representa el uso de las redes sociales.

Beneito afirma que "la presentación publica de uno mismo es importante a cualquier edad, simplemente cambia dónde se pone el énfasis. Por ejemplo, para los más mayores esa exposición se basa simplemente en el hecho de estar. El hecho de tener un smartphone, estar en Facebook o usar WhatsApp para organizar su vida cotidiana proyecta una imagen positiva de ellos mismos".

Llegará ese momento en el que todos iremos creciendo acompañados de las redes sociales y todos coincidiremos en ese mismo mundo. Ese tipo —el abuelo— que nosotros veíamos de vez en cuando —por Navidades, durante los cumpleaños y todo eso— pasará a ser un individuo con el que compartiremos cosas cada día a través de internet y eso, inevitablemente, alterará los gustos y conductas en ambas partes. ¿Cierto? Beneito cree que cada vez "empezará a haber más tecnologías para grupos sociales específicos y puede que algunos grupos críticos opten por excluirse del uso de ciertas tecnologías. Las diferencias por intereses, edades, género y estilo de vida —y por otros determinantes socio-económicos y culturales— ya existen, obviamente. Lo que será interesante será observar las interacciones que se producen entre estos diferentes grupos sociales".

Es inevitable que se sigan sucediendo avances y que los abuelos del futuro tengan que enfrentarse a nuevos retos tecnológicos pero supongo que ya estaremos muy acostumbrados a convivir y amoldarnos a ellos.

Vamos a ver también un grupo social que va a optar estar fuera de las tecnologías y las redes de información por voluntad propia

Como dice Roser, "nos adaptaremos a unas tecnologías y a otras no, no creo que sea posible hablar en términos binarios de todo o nada. No todos podremos ni tendremos que comprender y utilizar todos los artefactos tecnológicos del mismo modo ni de la misma forma. Mi uso de Facebook es muy diferente al que hace un relaciones públicas trabajando para una compañía y muy diferente al de los adolescentes".

Viendo como están yendo las cosas actualmente, ¿será posible, en un futuro, encontrarse a gente que viva totalmente apartada de las nuevas tecnologías y las redes de información? ¿Es posible que esta idea de abuelos que existe actualmente tenga posibilidades de sobrevivir? "Sí, yo creo que será posible. Por un lado sigue existiendo gente que no tiene acceso a las nuevas tecnologías, y no sólo en países en vías de desarrollo sino que las desigualdades en este sentido las encontramos (y las vamos a encontrar) también en los países desarrollados. Por otro lado, vamos a ver también un grupo social que va a optar estar fuera de las tecnologías y las redes de información por voluntad propia. Y esta opción puede ser además intermitente y parcial".

A pesar de que nuestros abuelos ya están cambiando ahora mismo —a medida que la segundera avanza tímidamente—, puede que, en un futuro, esos ancianos que se habrán pasado una vida entera en la red no sientan palidecer esas ganas de vestirse con batas y salir al balcón a mirar o de ponerse las boinas y salir al parque a alimentar unas palomas. Puede que ese sentimiento siga ahí, aunque en su caso se trate de un balcón digital en una tablet o unas palomas en una aplicación para iPhone.