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Antena 3 utiliza a una reportera como testimonio falso

En el vídeo, la reportera, que ya no trabaja en Antena 3, finge no entender la señalización en valenciano de la ciudad de Valencia pese a hablarlo perfectamente.
9.6.16

Te levantas por la mañana, te prepares un bol de Chocapic y mientras planeas una mañana tranquila viendo la tele y colgando unos cuantos cuadros —estás en el paro desde hace tres meses— te llaman por teléfono.

Es la peña de tu antiguo curro, esos tipos de Antena 3. De algún modo los odias porque te echaron pero decides escuchar a ver qué quieren contarte.

Los tipos no van al grano. Primero te preguntan cómo estás, cómo te va la vida, si sigues saliendo con Miguel y todo eso. Tú contestas con monosílabos. Entonces llega el momento en el que se descubre el motivo de la llamada.

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Un reportero está haciendo un vídeoreportaje sobre las señalizaciones escritas en valenciano que hay por el centro de la ciudad de Valencia. El tipo quiere darle un enfoque crítico, no está de acuerdo con esta decisión del ayuntamiento y quiere hacer un reportaje que ataque esta "barbaridad municipal" —como dice él—.

El tema es que considera que nadie entiende las señalizaciones y esto puede llegar a generar caos y destrucción en la calle.

En este momento te ilusionas. Pese a la demencial tesis del reportaje crees que te están ofreciendo volver a la redacción, piensas que serás, de nuevo, una reportera. Ya te ves con sueldo fijo y trajes del Zara. Ya sabías que llegaría un momento en el que esos bastardos te necesitarían. Eres una profesional y ahora lo ven, requieren de tu PROFESIONALIDAD.

Entonces lo sueltan: quieren que hagas de testimonio falso. Dios. Quieren que salgas en televisión diciendo en castellano que no entiendes una mierda de lo que ponen esos carteles de tu ciudad.

Tú hablas perfectamente el valenciano, de hecho tu nivel es de nativo. Es más, incluso has llegado a trabajar como reportera en canales municipales, demostrando un perfecto valenciano hablado. Tus excompañeros te dicen que no pasa nada, que solamente tienes que mentir y que te darán 50 euros por ello. «Es solo una mentirijilla, Laura».

Eres una profesional, te ofende que te llamen para hacer esta mierda. Es incluso ofensivo, «¿se están riendo de mí?», te preguntas. Piensas en tu dignidad como periodista pero la verdad es que también te vendrían bien esos 50 euros. No es mucho pero te salva la comida de un par de semanas. Tienes dudas, te mantienes callada frente al teléfono. Eres una profesional. Notas la respiración de tu interlocutor. Sabes que él ya sabe la respuesta, de hecho ya lo sabía antes de llamarte. Eres una jodida profesional, deberías decirles que no, que se metieran este reportaje de mierda por donde les quepa.

«Sí, por supuesto, estoy interesada. ¿Cómo quedamos?»