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música

Las sucias composiciones de Mozart

En 1991, un profesor de Harvard descubrió algunas composiciones sucias de Mozart que había recibido la biblioteca de la universidad, la más famosa se llama “Chúpame el culo”.

por Raquel Miserachi
07 Marzo 2014, 9:51am

La primera vez en la historia que me topé con una película porno aparecía Mozart. En mi casa no había televisión por cable, así que solo podía ver los canales gratuitos. Cuando me llevaban a una de esas horribles comidas en casa de alguien, buscaba cosas nuevas en todos los canales de la tele de pago porque tal vez nunca más tendría la posibilidad de ver lo que había. Y sí, encontré algo que nunca he vuelto a ver y que nunca en mi perra vida se me va a olvidar. 

Probablemente estaba en casa de una tía o no sé. Estaba cambiando de canal buscando algo que me sorprendiera. De pronto apareció Mozart. Muchas versiones de Mozart en un set de fondo blanco con mucha profundidad. Todos los clones del compositor estaban follando en distintas posiciones al son de la Sinfonía nº 9 de Beethoven. Ya sabéis, el mundo de la pornografía está lleno de genios. No os confundáis. Es muy fácil distinguir a uno del otro por la peluca. Puede que no tuviera muchos canales en la tele pero sí tenía muchos libros. 

Vi a Mozart follar en una silla, en una cama, en un banco de jardín, tumbado en el suelo, contra una pared y sentado en un banco. En cinco segundos vi cómo dos mujeres de otra época se la chupaban a Mozart, lo vi azotar a una señora con un peinado más alto que el de Marge Simpson, y lo vi montándoselo con varias tías tetonas con maquillaje de colores pastel. Desde entonces, en mi cabeza y para siempre, ese es Mozart. 

Más tarde, vi Amadeus. Una película de los ochentas que más o menos cuenta la vida del compositor. El personaje que aparece ahí es medio insolente, medio nefasto, un poco perverso y muy borracho. Ese Mozart está muy alejado del Mozart de mis libros infantiles y es muy difícil pensar que ese es el tipo hizo el Réquiem. Es más probable pensar en Sid Vicious con esa descripción. Pero esos son puros prejuicios heredados. Yo vi a don Wolfgang ser un cerdo en la tele.

Luego les encanta decir que Mozart sufría de Síndrome de Tourette. Esa patología neuropsiquiátrica que provoca, entre muchas otras cosas, el uso desmedido y descontextualizado de palabras soeces o comentarios socialmente inapropiados. Éste síntoma sólo lo tienen un pequeño porcentaje de las personas afectadas por la enfermedad. Si nos ponemos laxos, yo podría muy bien encajar en el archivo de pacientes condenados a escupir mierda por la boca todo el rato. Claramente, diagnosticar de Tourette al compositor más importante del clasicismo es un intento por mitificar al personaje y una apología tremenda ante la posibilidad de esnobizar el virtuosismo de la música clásica. Pero todos esos mitos tienden a derrumbarse solos.

En 1991, un profesor de Harvard (bueno, a mí me gusta pensar que fue el bibliotecario) descubrió algunas composiciones sucias de Mozart, que había recibido la biblioteca de la universidad en una colección de 17 volúmenes escritos por el compositor. La más famosa se llama “Chúpame el culo”. La letra dice así:

Leck mich im Arsch!

Goethe, Goethe!

Götz von Berlichingen! Zweiter Akt;

Die Szene kennt ihr ja!

Rufen wir nur ganz summarisch:

Hier wird Mozart literarisch!

Que traducido sería algo así como:

¡Chúpame el culo!

¡Goethe, Goethe!

¡Götz von Berlichingen! Segundo acto;

¡conoces la escena demasiado bien!

Cantemos ahora sumariamente:

¡Aquí está el Mozart literario! 

Es de dominio popular que Mozart escribía este tipo de cosas para sus amigos. Tenía un humor muy escatológico. También hay publicadas algunas cartas a familiares, muy seguido a una de sus primas, que hablan de guarradas puras. Como la siguiente composición a cuatro voces de título “Buenas Noches”, que termina con un “cágate en la cama hasta que explote / duerme bien / y metete el culo por la boca”

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