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Esta mujer afirma que sus mamadas son tan buenas que son mortales

Si aún no has visto el vídeo del pomelo que sacó Auntie Angel, significa que no estás al loro de internet. Mal, muy mal.

Monica Heisey

Monica Heisey

Ok, empecemos con lo más obvio. El video es perfecto. La técnica, que ya probé, es un poco liosa, y según mi novio es muy húmeda pero agradable. Pero el pomelo es sólo una de 50 técnicas de felación que Angel enseña por medio de una serie de DVD y que los más afortunados aprenden en sus clases. Según una estimación que hizo Angel, ha tenido más de 50 mil estudiantes en los años que lleva dando clases.

Su primer éxito viral, el vídeo de 20 minutos llamado Secretos de felación de Angel, que garantiza el orgasmo masculino en cinco minutos o menos, debutó en World Star Hip Hop en febrero de 2013 y desde entonces ha sumado más de seis millones de vistas. Los videos de Angel tienen un tono equilibrado, franco y sin rodeos, su énfasis en el uso de la terminología adecuada y el sexo seguro trae a la mente una educación sexual escolar adecuada, mientras que su sentido del humor y sus demostraciones extravagantes tienen un rollo de soltera loca. Es difícil decidir si sería mejor que la acompañara un stripper masculino listo para hacer un baile o un maestro de educación sexual para instruirte acerca de los cambios en tu cuerpo. La genialidad de Angel radica en personificar el alma de los dos y hacer del sexo algo que tomas en serio ahora para que después te lo puedas tomar más a la ligera (o tan fuerte como lo quieras).

Auntie Angel, también conocida como Denise Walker, tiene 43 años y vive en Chicago, donde trabaja como experta sexual y artista de uñas. Nos reunimos con ella para preguntarle sobre sus técnicas sexuales, los ocho años que sirvió en el ejército y de dónde viene ese sonido de Wolverine cabreado.

Todas las fotos son de Auntie Angel.

VICE: ¿De dónde sacaste la idea del pomelo?

Auntie Angel: Hace muchos años, antes de empezar a dar clases, en serio. Cuando empecé a hacer felaciones no tenía ni idea de qué hacer. El tipo con el que salía quería que lo hiciera, así que aprendí, como muchos otros lo hacen, del porno. Entonces veía las películas porno e intentaba descifrar qué era lo que hacían estas mujeres. Hubo una chica en particular que tenía las manos llenas de frutas mientras hacía su trabajo y el hombre parecía estar en la gloria. Así que corrí al refrigerador a ver qué había. Había limón, naranja y pomelo, en serio. Primero cogí la naranja. Uno piensa: es dulce y fácil de manejar, ¿no? Pero él estaba tan bien dotado que la naranja explotó. Entonces corté el pomelo y empecé a meterla en el pomelo y a chuparla. Él dijo: “Joder, es como si fuera una felación y sexo al mismo tiempo”. Le encantó.

Leí en una sección de consejos para felaciones en Cosmo que la primera vez que hiciste una felación fue cuando tenías 27 años. Es un poco tarde. ¿Por qué?

Siendo honesta, nunca nadie me había pedido que lo hiciera, entonces creí que no era necesario. Para mí era algo a lo que eras aficionado, como un fetiche, o estabas casada o algo así [risas]. Era tan cerrada. Después, cuando el hombre con el que salía me lo pidió yo le dije: “¿¡Quieres que haga eso!? ¡Eso lo hacen las chicas feas! No sabía nada. Luego, cuando lo hice, quería complacerlo de verdad, entonces me puse a investigar más sobre el tema (más allá de las técnicas). Quería entenderlo, entender cómo se sentía y qué era lo que estaba haciendo. Sabía que había un método para el arte de la felación.

¿Entonces le diste un enfoque académico a la acción de chupar pitos?

Por supuesto. Además de que entablé una comunicación real entre mi hombre y yo, algo que luego descubrí que era lo más importante, porque cada hombre y cada mujer es diferente. Tuve que empezar a hablar con él y averiguar qué era lo que más le gustaba en especial. Y claro, los hombres son pésimos para comunicarse. No quieren decir nada. Quieren que te agaches y lo descubras tú misma. Pero después de un tiempo empezó a decirme qué le gustaba y qué no. Así fue como creé las 50 técnicas diferentes.

Haces un sonido muy particular cuando la chupas. ¿Qué pasa con eso?

El efecto de sonido es exagerado, lo sé. Al ver porno y hablar con otras chicas me di cuenta de que todas hacían los mismos oh y ah. Yo quería hacer algo tan diferente que él jamás olvidaría hasta el día de su muerte. Un sonido que recordaría hasta en su último aliento. Si no le gusta, puedes hablarlo con él. Claro, si no le excitan tus sonidos, puedes volver a los clásicos o encontrar algo intermedio. Pero no le des lo mismo que siempre ha tenido.

Te has dedicado a muchas cosas a lo largo de toda tu vida. Sigues siendo estilista de uñas y leí que habías servido en el ejército.

Trabajé como mecánica durante ocho años [se ríe y muestra unas uñas increíblemente pintadas]. Una vez, a principios de la década de los 90, nos hicieron una presentación sobre salud sexual y yo escuchaba las cosas que decían y pensaba: Ok, yo sé más que eso. Angel ni siquiera había nacido entonces, pero comencé a dar clases sobre sexo seguro. Muchos hombres decían que odiaban usar condones. Pero yo de verdad promuevo el sexo seguro, en especial en la comunidad afroamericana, porque la tasa de sida en nuestra comunidad es muy alta. Bueno, me puse un condón en el pie enfrente de toda la clase. Les mostré cómo desenrollarlo en mi pie, lo levanté en el aire y les dije: Miren, si su pene es más grande que mi pie, entonces no tienen que usar condón, pero no creo que ese sea el caso. Todos se quedaron así de ¿EN SERIO ACABA DE HACER ESO? Pero yo no estaba avergonzada. Simplemente me encanta el sexo. Es un denominador común para todos. No debería ser un tabú sobre el cual la gente tenga miedo de hablar.

¿Cuándo nació Angel?

Hace diez años. Estaba con un chico. Me gustaba tanto lo que hacíamos que empecé a contárselo a mis amigas y ellas se quedaron boquiabiertas. Me decían: tienes que enseñarnos. Luego ellas empezaron a contarle a sus amigas y esas amigas le contaron a sus amigas. Así fue como nació Angel, gracias a que ayudé a mis amigas. Pero se propagó como un incendio, estaba en todas partes.

Ahora estás saliendo con Jay, tu representante. ¿Verdad?

Es verdad. Claro, es genial porque él entiende lo que hago. No se limita a dirigirme, él ya sabe cómo va esto. A él le encanta lo que hago y quiere que todos los hombres sientan lo que él siente.

Supongo que probáis nuevas técnicas juntos. ¿Es algo así como un laboratorio sexual?

El dormitorio es el laboratorio. Uno de mis DVD —Tu hogar es donde está tu corazón— trata sobre no limitarse al dormitorio. El dormitorio es un lugar sagrado para la diversión, pero si una pareja vive sola o los niños no están, tienen el salón, el comedor, la cocina, el baño, el pasillo, el coche, el patio trasero… Hay muchos lugares distintos en los que se puede tener una fantástica relación sexual. También tengo una técnica que llamo La técnica de la muerte. A decir verdad, hay mujeres que le han hecho esta mamada a sus hombres y estos hombres han muerto.

¿A media mamada?

Sí. Por un ataque súbito al corazón. Así que yo siempre les digo a las mujeres: yo no me hago responsable de la muerte de sus hombres. ¡Chupen bajo su propia responsabilidad!

Es mi deber preguntar en qué consiste esta técnica.

Básicamente: tú, una bala vibradora y la técnica perfecta para mamadas. Vas bajando mientras retuerces tu cuerpo entero, de arriba hacia abajo, y luego tocas el perineo con el vibrador. Al hacer esto la técnica llega a otro nivel.

En ese número de Cosmo también mencionas que sufriste una agresión sexual. ¿No te sientes incómoda al hablar de eso?

Me violaron dos veces y fueron miembros de mi familia. En mi libro Secretos de Angel hablo sobre esas experiencias porque he hablado con muchas mujeres —a muchas de ellas las han violado o agredido, y cuando lo hace un miembro de tu familia es cuando más te afecta—. Al final te sientes como que eres una superviviente. Pero si es en tu propio hogar no puedes escapar y te sientes sola. Cuando por fin se lo cuentas a alguien es posible que no se lo crean. Es decir, tu madre no va a querer meter en la cárcel a tu hermano (o a su esposo o a quien sea) y te sientes atrapada. No pretendo decirles a las mujeres que no son víctimas, no es su culpa pero hay maneras de superarlo.

Lo que tienes que hacer es perdonar y enfrentarte a la persona mientras aún esté con vida. Tienes que afrontar el problema, porque ellos se alimentan de tu miedo. Cuando dejas de temerles entonces ya no tienen ningún poder. Después necesitas terapia. No hay nada de malo en hablar con alguien para saber qué herramientas necesitas para sobrevivir y progresar. Yo le aconsejo a la gente que escriban su historia y la quemen, después de eso te das cuenta de que eres quien eres por tu pasado y reprimes muchas cosas, pero necesitas sacarlas y dejar de tener miedo a mostrar a las personas quien eres. Mirad: me violaron y sobreviví; de todos modos tengo una buena vida, tengo hijos, puedo encontrar el amor y tengo un buen trabajo.

¿Se te hizo difícil lidiar con las agresiones sexuales que sufriste cuando la educación sexual y la demostración en público de esta se volvieron una parte tan importante de tu vida?

Después de lo que ocurrió me volví muy consciente de mi propia sexualidad y reaccioné con un comportamiento promiscuo. Muchas veces, cuando agreden sexualmente a una persona, se vuelve muy promiscua porque así puede controlar lo que le pasa en el ámbito sexual. Descubrí que amaba el sexo cuando tenía control sobre él y hacía lo que quería con él. Después me alejé de la promiscuidad. Dios entró en mi vida y convertí mi amor al sexo —en especial el sexo positivo y que aporta poder— en un medio para ayudar a otras personas. Entonces le di la vuelta a mi experiencia y la volví algo positivo, es ahí donde entró Angel.

¿Y qué va a hacer Angel a continuación, avanzar?

¡Muchas cosas! Jay y yo acabamos de hacer una entrevista para un programa de televisión titulado El sexo me mandó a la sala de emergencias. No puedo explicar lo que ocurrió pero el sexo sí me mandó ahí una vez. También muchos reality shows se han interesado por nosotros. Es muy emocionante. Nunca creí que lo que hacía podría traerme fama o fortuna; nunca fue esa mi intención. Lo único que quería es que las mujeres, de cualquier origen social, adquirieran poder a través de su sexualidad.

De todos tus consejos y técnicas, ¿cuál dirías que es la recomendación sexual más importante?

La boca puede hacer cosas que la vagina no. La vagina es asombrosa, tan asombrosa que 9 de cada 10 veces que tengas sexo con un hombre, éste va a tener un orgasmo. Así de magnífica es. Dios la hizo perfecta. Tu boca es distinta; tienes que trabajar un poco más. Pero con que tengas una vagina magnífica —cosa que ya está— y seas astuta, entonces te conviertes en una bestia. Mi recomendación para las mujeres es que se vuelvan unas bestias.

Gracias por hablar conmigo.

¡Chica, chupa, chupa, chupa!

Que Dios te bendiga, Angel.

@monicaheisey