Conoce al hombre más amable de Yelp

Mike Chau es cercano a los chefs y a sus fanáticos en Instagram. ¿Qué ha vuelto tan influyente a este chico de Queens en la escena culinaria?
12.1.17

Estoy en medio de una comida mediocre con el usuario de Yelp más prolífico de Nueva York. Nuestros aperitivos llegaron una hora después de que ordenamos: pan de leche japonés con jamón añejo y rollos de tofu braseados. El pan es idéntico al complementario que acompaña la comida, lo cual me hace cuestionar el precio de $16 dólares. Los rollos de tofu son buenos, pero no un platillo que me haría fantasear días después. Mientras tanto una mesa que se ocupó después de nosotros recibe sus entradas y la sospecha de que las nuestras quedaron en el olvido aumenta. Mientras el crítico gastronómico amateur que llevo dentro de la cabeza no cesa de hablar, mi compañero de mesa comparte su opinión: "Estoy seguro de qué calificación le daría a este lugar", dice Mike Chau. "Probablemente le daría cuatro. Quizá tres, ya veremos".

Photo courtesy of Mike Chau.

Foto cortesía de Mike Chau.

Eso me parece generoso, pero no tengo razones para no confiar en su juicio; durante el último año, el hombre de 33 años, nativo de Queens, ha calificado más restaurantes de los que yo sueño con visitar en los próximos diez años. Mike Chau, conocido en Yelp como Mike C., es parte de la élite del sitio. Yelp no comparte explícitamente lo que sus miembros deben hacer para pertenecer a esta élite, pero seguro no hacen daño el número de reseñas (1,300 más o menos), fotos (más de 41,300) y amigos (5,000, según Yelp).

El tono coherente y optimista de Chau también lo separa del resto en un sitio famoso por atraer clientes hartos y confundidos sobre el uso del teclado y las mayúsculas. De todas sus reseñas, más de 1,000 tienen cuatro o cinco estrellas. La mayoría de sus reseñas con cinco estrellas son de cines malos.

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El sitio no siempre fue un medio positivo para él. Como muchos otros miembros, Chau originalmente llegó a Yelp para descargar su frustración. En 2012 se le encomendó escoger el restaurante para la próxima salida de sus grupos de amigos. Su selección, el ahora extinto Pink Teacup de Manhattan, resultó una de las peores experiencias de su vida. "El servicio fue espantoso. Podías notar que simplemente no les importaba para nada el cliente", dice. "Sentí la necesidad de hacer que escucharan mi opinión con la esperanza de prevenir que algo así volviera a suceder".

Pero a diferencia de muchos miembros nuevos, no dejó Yelp después de liberar su furia en la web. Recientemente se mudó a Manhattan, y Yelp le ofreció un filtro a través del cual pudo examinar la escena restaurantera vibrante de la ciudad. Habiendo crecido a la orilla del río en Queens, la relación de Chau con la comida ha sido complicada. Padeció problemas de peso durante la mayor parte de su infancia. "Cuando tenía 12 pesaba más de lo que peso ahora", recuerda. Después de intentar dietas estrictas y perder 30 kilos en un verano, en adelante siguió cuidando su dieta. Chau consiguió graduarse de la Universidad de Boston, se casó con su novia de la preparatoria y obtuvo un trabajo como desarrollador de software en Manhattan. Fue solo luego de mudarse a la isla que Chau revaluó su actitud frente a la comida. "Vivir en la ciudad rodeado de tanta buena comida, pensé: '¿Por qué voy a privarme de tantas cosas ricas?'. Así que empecé a salir más, disfrutar y seguir haciéndolo".

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Gracias a los ejercicios regulares de cardio y comidas saludables en casa, Chau pudo ser capaz de mantenerse en forma mientras se transformaba por completo en un foodie. Comenzó a tomar fotos de cada platillo que probaba y trataba Yelp como un diario público sobre comida. Salir a comer se convirtió en un deporte y seguía atentamente los blogs de comida para saber qué nuevos restaurantes abrían cada semana. Hasta el momento ha acumulado 650 medallas por realizar la primera reseña de establecimientos.

Según el hobby en Yelp se fue convirtiendo en una obsesión, decidió empezar a publicar en Instagram para completarlo todo. Sus primeros eran predecibles (muchas fotos mal iluminadas de conos de helado) y, después, un día experimentó incluir a su hijo recién nacido en el fondo de sus tomas. La mezcla de platillos decadentes combinada con un bebé adorable rápidamente se convirtió en oro para las redes sociales. Su cuenta comenzó a ganar popularidad y después de ser notada por varios medios, estalló en el transcurso de una semana. Una nueva bebé y 136,000 seguidores después, @foodbaby se perfila entre algunas de las cuentas de Instagram sobre comida más conocidas de Nueva York.

A photo posted by Food Baby (@foodbabyny) on Dec 30, 2016 at 4:29pm PST

Wilson Tang con el hijo de Mike Chau en Nom Wah Tea Parlor. Debido a la fama adquirida en redes sociales, las experiencias de Chau no siempre se emparejan al típico usuario de Yelp. Ocasionalmente es reconocido cuando sale a comer con sus hijos, tanto por gente del personal como comensales. Ha conocido casi a todas las grandes personalidades de la escena culinaria en Nueva York (David Chang, Elizabeth Falkner, Mario Batali) e incluso ha podido hacerse amigo de algunas de ellas. Empezó a ser amigo de la hija de Danny Meyer después de que ella misma lo contactara por Instagram, y antes de reunirse conmigo había comido con Wilson Tang, dueño de Nom Wah Tea Parlor. A pesar de ser acogido por el mundo en el que ha puesto tanto empeño, Chau sigue sintiéndose inseguro. "Siempre tengo mucho miedo de Yelp, porque aún pienso que la gente no me toma en serio", dice después de cortar nuestra hamburguesa a la mitad y fotografiarla desde todos los ángulos posibles. (Yo tenía razón; la cocina había olvidado nuestra orden). "Ellos [el mundo de la comida] solo ven una persona que usa Yelp como alguien desechable, porque no sabe nada de cocina". Chau es muy consciente del estigma que envuelve su hobby. Me dice que él también comparte la opinión de que Yelp no siempre es el mejor lugar a donde ir en busca de crítica pensada. Como muchas plataforma de redes sociales, proporciona un escape para que la gente publique sus opiniones malformadas que nadie pidió escuchar. "Pero supongo que soy uno de ellos", dice, "así que es raro decir algo así". Cuando le pregunto si alguna vez ha considerado hacer blogs de manera profesional, Chau me dice que no cree ser buen escritor, "No he tenido ninguna formación o algo parecido". Así que, en lugar de eso, continúa publicando 20 o 25 reseñas por semana en el sitio con tráfico propio. Sus palabras no reciben el mismo peso como si fuesen escritas en una columna de comida respetada y sus fotos no son validadas al instante con miles de likes (aunque sus dos hijos, Matthew y Samantha, por lo regular hacen apariciones). Pero cuando inviertes tanto tiempo y esfuerzo en Yelp como Chau, recibes otro tipo de recompensas. "Cada vez que vamos a Queens Comfort para brunchear, la gente sale de la fila para acercarse y decirnos: '¡Vinimos aquí por ustedes!'. Eso pasa muy seguido", dice. "Suena como que tengo mucha importancia, pero en realidad siento una responsabilidad. La gente ha dicho cosas como: 'No iré si escribes una mala reseña en Yelp'. Así que, quizá sea pequeña, pero sí hay una diferencia". Chau se toma esta obligación hacia sus seguidores muy en serio. Si bien sus calificaciones generalmente son altas, no duda en dejar una reseña contundente pero justa para sus lectores si piensa que el restaurante lo merece. Cuando llega la cuenta de nuestra insignificante comida dos horas después de habernos sentado, Chau puede decir que la calificación que dio a este lugar era cierta. Está convencido de las tres estrellas, un veredicto duro viniendo de él. Miro su reseña a la mañana siguiente y veo que no endulza la experiencia. La extraña ubicación, el servicio ausente y los elementos del confuso menú fueron elementos infaltables en su nota, pero al final de su reseña la misma adquiere un tono distinto. Pensando en nuevas formas de saciar su hambre insaciable, escribe: "Puede ser que el desayuno sea mejor, ya que el menú tiene varios sándwiches que suenan bien. Quizá regrese para probarlos".