FYI.

This story is over 5 years old.

Throwback Thursday

El terremoto que cimbró a FIFA y que pudo llevar a Alemania el Mundial de México'86

Cerca del 30vo. aniversario del terremoto del 85, aquel que nunca olvidaremos, que cimbró también a la FIFA y puso en duda el Mundial del 86.
Foto: Tomada de PulsoDF

Fue meses posteriores al Mundial de España 1982 cuando se dio la noticia. Fue una mezcla entre algarabía y molestia. Colombia, sede de la Copa del Mundo de 1986, tenía lentos avances en la construcción de los inmuebles para albergar la justa, y sumado a problemas sociales, no podría ejecutar el torneo en su país.

Guillermo Cañedo, hombre de negocios y de futbol, mantenía una relación muy cercana con Joao Havelange, entonces Vicepresidente de la FIFA. Esa fuerte amistad sería una de las grandes causantes de la noticia que conmocionaría a México. Para 1986, nuestro país ocuparía el puesto de Colombia y se convertiría en la sede del Mundial que se avecinaba.

Publicidad

México, con Miguel de la Madrid como Presidente, atravesaba una severa crisis económica que hacia dudar a los habitantes del país sobre la conveniencia de ser la sede de la Copa del Mundo. Incluso, políticamente, se llegó a pensar que el Mundial podía traer más contras que pros ante una población que aún tenía muy presente la matanza de Tlatelolco y los Juegos Olímpicos de 1968.

Pese a todo, estructuralmente, México estaba listo para tener el Mundial. Tres años y medio parecían suficientes para mejorar los estadios que el país tenía, crear una buena logística para recibir a las selecciones participantes y también atender las necesidades de los miles de turistas que tendrían las sedes de la justa.

Todo caminaba bien en los meses subsecuentes. Las dudas de la población se empezaron a transformar en ilusión. Un país futbolero sería por vez primera, el primero en tener dos Copas del Mundo en su historia. En 1970, vino un tal Pelé, y en 1986, llegaría un tal Maradona.

Pero en ese inter, llegó la tragedia. Aquella mañana del 19 de septiembre de 1985 en la cual México despertó una realidad no vista nunca. La destrucción y la muerte tocaron las costas de Guerrero a primeras horas de ese día desencadenándose un terremoto de 8.1 grados en la escala Richter.

Los 10 millones de personas que tenía en aquel entonces la Ciudad de México vivieron una mañana que rompió la cotidianidad de una gran urbe que como cada mañana enfrentaba distintas caras. Todo cambió ese día gris.

Publicidad

Hay miles de historias alrededor del terremoto de 1985. Entre ellas, el deporte no estuvo exento. Poco a poco, la magnitud del evento se iba conociendo. Fue en el Parque del Seguro Social, casa del béisbol mexicano, donde se acomodaban los cuerpos de las personas que fallecieron y que iban siendo encontradas en los escombros de los edificios destruidos.

La respuesta del gobierno para pedir ayuda fue tardía, se dice, por temor a que la FIFA le quitara a México el Mundial de Futbol, lo cual complicaría los acuerdos económicos que existían ya entorno a un torneo que genera millones. La ciudad estaba destruida y el pueblo muy tocado, pero sin futbol no se iba a quedar. Vaya asquerosa y estúpida ironía.

Podrá caerse la ciudad, pero los estadios para el Mundial siguen en pie.

Aquella frase de Guillermo Cañedo colmó de molestia a una población que resistió en la noche del 19 de septiembre, un segundo temblor que terminó por derrumbar aún más edificios y matar a más personas. Se estima que en aquel oscuro día, fallecieron cerca de 20 mil personas en el Distrito Federal.

El directivo mexicano viajó a Zurich, sede de la FIFA, para asegurar que todo estaba bien en la capital de nuestro país, y que sin problema alguno, México podría llevar a cabo la Copa del Mundo. Incluso, aseguró que existía una gran exageración por parte de los medios de comunicación aztecas en torno al terremoto y que ninguna de las estructuras donde se jugaría el Mundial había sufrido daño.

Publicidad

Ninguna de las instalaciones donde se celebrará la Copa del Mundo de Fútbol de 1986 resultó dañada por el sismo ocurrido en México, por lo que el campeonato no debe sufrir ninguna alteración de lugar ni fechas

La FIFA estuvo con los pelos de punta. Cambiar por segunda ocasión la sede del Mundial, a ocho meses de la patada inicial, no estaba en el presupuesto de un organismo que tenía todo listo para que el torneo se celebrara. Pese a ello, eran conscientes que la naturaleza no tenía palabra y que en México la situación era muy complicada. Por ello, surgió el nombre de Alemania, país que estuvo muy cerca de ser la sede de la Copa del Mundo en aquel 1986.

La preparación del Mundial no se detuvo pese a las 20,000 personas que fallecieron tras el terremoto.

Henry Cavan, Vicepresidente senior de la FIFA, propuso una nueva idea. Mantener en México el Mundial, pero que se pospusiera unos meses hasta que la situación mejorara. El propio Guillermo Cañedo fue uno de los personajes que echaron para atrás la idea argumentando nuevamente que la situación era complicada, sí, pero que se podía sobrellevar. Además, se argumentó que ya existían muchos contratos económicos firmados con marcas, y que posponer el Mundial no sería lo mejor.

La decisión que hemos tomado es la de seguir adelante con la organización del Mundial. La Federación Internacional de Fútbol Asociación estudiará el próximo lunes (23 de septiembre de 1986) en Zúrich eventuales medidas encaminadas a paliar cualquier posible incidencia del terremoto en el campeonato mundial.

Publicidad

México estaba destruido, pero no derrotado. La población estaba más unida que nunca. De hecho, fue ella, la que se juntó de las manos para fortalecerse ante la lentitud gubernamental para pedir ayuda. La gente común y corriente fue socorrista, rescatista, bombero y policía, y gracias a esa gente, salvadores anónimos, muchas personas encontraron consuelo y vida.

Los torneos locales, como era de esperarse, fueron detenidos en aquel momento. Pero el Mundial, puntualmente comenzó.

El Presidente Miguel de la Madrid, en conjunto con Guillermo Cañedo, dieron el banderazo de arranque de la Copa del Mundo. El jefe del ejecutivo dio el discurso de inauguración en medio de 120,000 gargantas reunidas en el Estadio Azteca, las cuales en 'agradecimiento' por su labor ocho meses antes, le regalaron una de las rechiflas más grandes ante los ojos de todo el mundo.

El terremoto de aquella fatídica mañana del 19 de septiembre generó cerca de 2830 inmuebles afectados y pérdidas valuadas en casi 5 mil millones de dólares. Un dolor que nada ha podido borrar pese a que han pasado ya 30 años.

México organizó el Mundial. Dentro de todo lo vivido, generó una gran ilusión en la población que se volcó en apoyo a la selección nacional, que adoptó a Brasil cuando el Tri quedó eliminado y que vitoreó a Diego Armando Maradona la mañana en la que Argentina se alzó con el título.