Nota del editor: En VICE Sports creemos firmemente en que el basquet es un deporte que tendría más popularidad en estas latitudes si comprendiéramos más de la cultura que rodea a este juego. Aquí tienes la segunda entrega de 'La Canasta Básica', tu dosis semanal de basquet. Puedes leer todo el archivo conforme se vaya creando en este enlace.En 1976, la American Basketball Association (ABA) y su liga rival la National Basketball Association (NBA) se unirían para formar la liga que conocemos hoy en día. Tal y como lo vieron en Semi Pro, la NBA integró a su catálogo a los mejores cuatro equipos de la ABA (Spurs, Nuggets, Pacers y Nets) y la historia del básquet cambió para siempre; los jugadores de la ABA finalmente tuvieron la difusión y reconocimiento que merecían mientras que la NBA lograba darle una refrescada a su imagen con una invasión de talentos individuales sin precedente. Pero eso es algo que decimos hoy, en el 2015, a finales de los 70 la cosa era otra y no por nada es una época que se le conoce como The Dark Ages de la NBA.
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Durante los años previos a la unión de las dos ligas, las diferencias entre ellas eran abismales. Por un lado, teníamos a la NBA. La liga que todo gringo amaba ver en la cual equipos como los Celtics de Boston que funcionaban como una máquina perfecta ganaban todo con Bob Cousy botando el balón hasta que se acabara el tiempo. Liga en la que predominaban, justo eso, equipos. No individuos; equipos.Del otro lado teníamos a la loca ABA. Liga con pocos equipos que tenía que recurrir a shows de medio tiempo que involucraban a modelos de Playboy u osos entrenados (en serio) para que la gente fuera a los juegos. Liga que utilizaba un balón azul, rojo y blanco en vez de ese aburrido naranja. Que se encargó de implementar el tiro de tres y de crear el concurso de clavadas. Liga cuyo enfoque estaba en los jugadores, en los afros de éstos, y no en el equipo, y cuya meta era sobrevivir lo suficiente para fusionarse con la NBA.
Julius Erving, el famoso "Dr. J". Foto: ABA
La ABA contaba con jugadores de la talla de Julius Erving, George Gervin, Moses Malone, Connie Hawkins y David Thompson entre muchos más, pero debido a su casi nula difusión, a menos que alguien fuera a verlos en vivo, era casi imposible verlos en la tele o saber de su existencia. También hacían todo lo posible por robarle uno que otro a la NBA, ofreciéndoles todo el dinero del mundo ya que contaban con una cláusula que les permitía ofrecerle 3 billones de dólares a un jugador, darle un anticipo de 500 y pagarle el resto durante su carrera. Cosa que como la NBA no podía hacer, los obligaba a crear sueldos mucho más competitivos que se le pagarían de golpe a sus jugadores.
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Puesto de una forma súper simplista, la NBA era el profesor Skinner y la ABA era Disco Stu. Ya que se juntaron, se convirtieron en Lenny y Carl. Pero, ¿qué fue lo que pasó después de esta unión? Uno esperaría que mágicamente apareciera la NBA que conocemos hoy pero no, al contrario, la gente dejó de ver los juegos y empezó a hablar mal de los jugadores. Historias de excesos dentro y fuera de la cancha (Wilt Chamberlain dice haberse acostado con 20,000 mujeres y decir que su apogeo fue durante esta época sería acertado), el que la gente viera la liga como algo "demasiado negro" en términos raciales y el ajuste salarial que les daría más dinero a todos, hizo que ese público amante de Bill Russell se sacara de onda al ver a Darryl Dawkins aka Chocolate Thunder rompiendo tableros y diciendo que venía del planeta Lovetron.No olvidemos que los problemas raciales en Estados Unidos siempre han estado presentes y que en esa época eran mucho menos discretos. La gente no estaba contenta con que jugadores como Marvin Barnes, quien en una ocasión con el Spirits de St. Louis perdió el vuelo para un juego, rentó un avión y llegó 10 minutos antes del salto inicial* con una mujer en cada brazo, una bolsa de McDonald's con hamburguesas y un abrigo de visón encima de su uniforme, ahora estarían en su amada NBA.
*Aunque lo sentaron todo el primer cuarto por su chistecito, Barnes acabaría el partido con 43 puntos y 19 rebotes. En la imagen, Marvin Barnes en 1976, su primer año como jugador NBA. Foto: Larry C. Morris, The New York Times
En cuanto a los excesos y drogas que estos jugadores traían consigo, por ponerlo de una forma que un racista entienda a la perfección, no había mucho registro del consumo durante estos años. No fue hasta 1980 que el periódico Los Angeles Times publicó un artículo titulado "NBA And Cocaine: Nothing to Snort At" donde se estimaba que un 75% de los jugadores se metían coca, cifra que llegaría al 80-90% con otros estudios y que inclusive agregarían heroína y marihuana a la lista. Por supuesto que historias como la de David Thompson cayéndose por las escaleras del Studio 54 en Manhattan y lesionándose las rodillas en el acto por andar un poco hasta el dedo no ayudaban nada.
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También era una época mucho más violenta dentro de la cancha. Hay por lo menos 41 peleas registradas durante la temporada del 77-78, incluida una de las más brutales cuando Kermit Washington casi mata a Rudy Tomjanovich de un puñetazo a medio juego.
En sus declaraciones, Washington diría que su castigo (10,000 dólares de multa y una suspensión de 60 días) fue racial, implicando que son los blancos los que compran boletos para ver los juegos, así que hay que mantenerlos contentos y castigar al negro que se peleó con dos blancos.Serían unos años complicados para la liga, poco rating, mala reputación y una no tan maravillosa imagen. Eran tiempos en los que ni siquiera podías ver juegos en vivo en la tele ya que los grababan y los transmitían después de la media noche. Afortunadamente para todos, llegarían los ochenta y con ellos Larry Bird y Magic Johnson al rescate. Dos jugadores cuyo juego y rivalidad (con la ayuda del cable y de ESPN) se encargarían de revivir a la liga y mantenerla en lo más alto hasta que Jordan tomara la estafeta y reinara como el mejor en los 90. Gracias a ellos, la liga dejó esos problemas atrás y alcanzó las alturas estratosféricas que conocemos hoy.Eso sí, no olvidemos que sin todo este caos setentero, el deporte que vemos y amamos hoy sería mucho más aburrido.
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