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Lomachenko vs. Walters: La cura para la "fiebre verde" que padece el boxeo en nuestros días

El combate entre Vasyl Lomachenko y Nicholas Walters podría ser más que una gran exhibición de boxeo: tiene el potencial de ser la cura para la enfermedad que padece el boxeo.
Foto: Mark J. Rebilas-USA TODAY Sports

Hace un par de días, el omnipresente gurú del boxeo, Dan Rafael, anunció en redes sociales que el próximo 26 de noviembre el sueño de millones de aficionados al boxeo se hará realidad: Vasyl Lomachenko y Nicolas Walters habían oficializado su pelea.

El suceso no sólo entusiasma en un nivel tan básico como lo es el entretenimiento de un evento deportivo —Lomachenko y Walters son dos estrellas en ascenso del pugilismo—, también porque podría ser la cura para la enfermedad crónica que atraviesa el boxeo profesional en nuestros días.

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Los virus culpables del padecimiento son muchos —promotoras, televisoras, representantes— pero sobre todo los peleadores mismos. Todo se ha reducido a una buena paga y, hasta cierto punto, los actores principales tiene razón pues son ellos los que reciben los golpes a final de cuentas.

Pero si hay algo que nos diferencia de todos los demás seres que habitan este planeta —tal vez, los únicos en nuestro sistema solar—, es la realización de eso que llamamos "satisfacción personal". Este poderoso y funesto concepto tiene el potencial de ser la cura para las dolencias de un deporte que muchos aseguran está en fase terminal.

Nov. 26 in Las Vegas: — HBOboxing (@HBOboxing)29 de septiembre de 2016

Sin embargo, el placer que se obtiene al hacer las cosas por el simple hecho de querer cumplir un objetivo sin recompensa de ningún tipo resulta una tarea poco probable arriba de un cuadrilátero, no por falta de motivación o seguridad, sino por el encanto que acompaña un contrato de seis ceros —aunque el oponente sea un "don nadie" o un "costal" y su nombre deje nada para la posteridad—.

A pesar de su largo recorrido en el inframundo del boxeo amateur, Vasyl Lomachenko sólo ha subido al ring con un cheque de por medio en siete ocasiones, de las cuales la segunda le dio la bienvenida al rapaz mundo del profesionalismo con una derrota ante Orlando Salido, y de paso vio frustrado su sueño de convertirse en el único boxeador de la historia en ganar su primer campeonato mundial en apenas su segunda pelea como profesional.

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Sin embargo, el esteta ucraniano del ring se despojó rápidamente del estigma del invicto mancillado y el orgullo lacerado, y fijó su mirada sobre su siguiente oponente: Gary Russell Jr., quien en ese entonces tenía en su poder el título vacante pluma de la OMB y se encontraba con un récord invicto de 24 peleas. Lomachenko ganaría el título vacante gracias a una decisión mayoritaria.

Después del pleito con Russell Jr., Lomachenko tendría cuatro peleas más ante dos contrincantes peligrosos y respetables, Chonlatarn Piriyapinyo y Román Martínez, el primero clasificado en el top cinco de la lista de retadores al título vacante y el segundo, campeón superpluma de la OMB. Su profesionalismo lo premiaría con una decisión unánime y un portentoso nocaut. "Eres el siguiente en mi lista", declaró el ucraniano hace unos días refiriéndose a su próximo contrincante, Nicholas Walters.

Walters es muy similar a Lomachenko al momento de "escoger" a sus oponentes. Tal vez el jamaiquino no presuma la misma fama que su contraparte, pero si hay algo que lo caracteriza es su ímpetu por enfrentarse con quien sea necesario para reclamar un lugar entre los mejores de su división.

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"Axe Man", como le apodan, ganó reconocimiento después de su impresionante victoria por nocaut técnico sobre la estrella filipina, Nonito Donarie. Sin embargo, previo a su exhibición de poder ante "The Filipino Flash", Walter había noqueado al peligroso armenio Vic Darchinyan.

Ahora, en aproximadamente un mes, Walters tendrán su prueba de mayor exigencia, pero tampoco le quita el sueño, "Cualquier peleador puede ser noqueado, sin importar quién sea", respondió al ucraniano. "Me gusta pelear con lo mejor y contra un peleador tan técnico como Lomachenko. Miren lo que sucedió cuando me enfrenté a Nonito Donaire".

"No sólo de pan vive el hombre", se lee en alguna parte del libro más vendido en la historia de la humanidad; bajo esta máxima, Lomachenko y Walters son los mejores predicadores de un deporte que se ha desvirtuado en los últimos años y que nos remonta a aquellos tiempos cuando los verdaderos protagonistas de las carteleras eran los fajadores y no su equipo de marketing.

Por todo ello, el 2016 no podía cerrar de mejor forma, especialmente después de ser testigos del nivel de pelea que nos regaló la supuesta superestrella del boxeo, Saúl "Canelo" Álvarez. Walters versus Lomachenko es el tipo de peleas que exigimos ver con más frecuencia porque no hay cifra que pueda comprar el honor de un peleador.