un derbi lamentable

Queridos Barça y Espanyol: parad ya de avergonzarnos a todos

Por suerte, ya se ha acabado la (lamentable) serie de derbis que han protagonizado FC Barcelona y RCD Espanyol, porque los aficionados empezábamos a avergonzarnos más allá de lo razonable.

por Jordi Mestre
14 Enero 2016, 8:00pm

Foto de Albert Gea, Reuters

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Me da igual quién empezó. Me da igual si el primero que soltó mierda por la bocaza iba vestido de blanquiazul o de azulgrana, o si era un cyborg maligno mandado por alguna fuerza oscura para iniciar una absurda guerra de aficiones.

Lo único que tengo que decir es que basta. Parad de una vez, por favor. Jugadores, directiva y aficionados: detengamos esto de una vez, porque empieza a ser tan ridículo como inaguantable.

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Sí, sé que muchos argüirán que la rivalidad es la razón misma de la existencia de los deportes, y yo responderé que tienen toda la razón. Pero cuando la rivalidad se convierte en odio, y además en un odio absurdo sin función alguna —entiendo que odiemos, qué sé yo, el racismo, o la corrupción, o el despertador por la mañana—, el deporte pierde sentido.

Recapitulemos. FC Barcelona y RCD Espanyol llevan enfrentados prácticamente desde la fundación de ambos clubes; el azulgrana nació gracias a la iniciativa del suizo Hans 'Joan' Gamper en 1899, mientras que el blanquiazul fue creado por el ingeniero barcelonés Ángel Rodríguez en 1900. La nacionalidad de los fundadores puede parecernos secundaria a día de hoy, pero en el imaginario popular tiene peso: aún hoy, la afición espanyolista lo sigue recordando.

Con el tiempo, Barça y Espanyol pasaron a representar cada uno un determinado grupo social: no voy a meterme en esta cuestión porque inevitablemente me caerían palos por todas partes, pero está claro que ambos están impregnados de subculturas distintas. En los últimos tiempos, la globalización ha proyectado al Barça al extranjero, lo cual inevitablemente ha afectado la base de fans local; aún así, aunque difuminada, todavía hoy se puede apreciar la misma tendencia social que ya mostraban ambos clubes hace décadas.

Lo típico: vas con decisión a por un balón e inevitablemente pones cara de haber recibido una patada en la entrepierna. Foto de Albert Gea, Reuters.

Los aficionados del Espanyol se quejan, en general con razón, de que la cobertura mediática que reciben ambos clubes es brutalmente desigual a favor del Barça. Las críticas, probablemente justas, que recibió la emisión del documental Barça Dreams esta misma semana en horario de máxima audiencia por TV3 —el primer canal de la televisión autonómica catalana— justo el día antes del derbi de Copa son un ejemplo de ello.

En los últimos tiempos, el Espanyol parecía haber encontrado en el ingenio la forma perfecta de contrarrestar los 'valors' que asegura propugnar el Barça: la reciente campaña #MeravellosaMinoria ("maravillosa minoría") lo ilustraba a la perfección.

Lo que ha pasado en los últimos diez días, en cambio, parece demostrar que no hay 'valors' ni ingenio que valgan cuando se enfrentan culés y pericos.

No quiero recorrer todos los deplorables actos que se vieron tanto fuera como dentro del terreno de juego, porque me pasaría un año, pero sí que querría ofrecer una selección de los más lamentables con la esperanza de que no se repitan. Si me olvido de alguno, perdonadme, y si muero de asco por el camino, vengadme.

Es bonito ver cómo se quieren Pau López y Luis Suárez. Foto de Albert Gea, Reuters.

El primer 'hit' de esta estupidez colectiva fue el partido de Liga del pasado 2 de enero en Cornellà-El Prat. Fue un encuentro duro pero limpio; el Espanyol de Constantin Galca fue capaz de maniatar al Barça, y aunque no generó demasiado peligro, logró mantener la portería a cero.

Tras el encuentro, el club perico mandó un tuit de difícil explicación con un corte de vídeo perteneciente a su campaña #MaiNoHoEntendreu ("Nunca lo entenderéis") en el que celebraba el punto logrado frente a los azulgrana.

La campaña #MaiNoHoEntendreu es una idea creativa muy buena. Utilizarla para alegrarse de un empate, no obstante, es ciertamente difícil de entender: como era previsible, Twitter se incendió. El fuego se añadió a las declaraciones del espanyolista Jorge Franco 'Burgui', que previamente había asegurado que Piqué "dejaba mucho que desear" como persona.

Pocos días después llegó el infame partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey. Si el partido liguero había sido duro, este se convirtió en una batalla absurda. Entre una maraña de choques dialécticos sobre el terreno de juego destacó una acción especialmente antideportiva: el pisotón del portero Pau López a Leo Messi cuando el balón estaba bastante lejos.

. @EduPolo esto? Que va! Es culpa de Messi que golpea con su tibia los tacos de Pau Lópezpic.twitter.com/myhTs5Xi6V
— ~ Barcero - 4 ~ (@Barcelofia) 8 Gennaio 2016

El Barça ganó 4-1, pero eso se convirtió en una anécdota en un partido con que acabó con doce tarjetas amarillas y dos expulsados.Ya en el túnel de vestuarios, la tensión acumulada estalló: el colegiado recogió en el acta que Luis Suárez —que ya se las había tenido tiesas con medio Espanyol sobre el césped— se había dirigido a los jugadores pericos diciéndoles que eran "un desecho". Según algunas fuentes, Javier Mascherano también estuvo involucrado en la trifulca.

Gerard Piqué tampoco se cortó en las declaraciones post-partido y desafió a los aficionados espanyolistas de cara a la vuelta: "Si tan maravillosa minoría son, que lo demuestren llenando su campo", afirmó el central catalán. Piqué, que lleva prácticamente toda su vida en el Barça, no mantiene una buena relación con el Espanyol que dijéramos: de hecho, el central catalán ya estuvo en el centro de la polémica en derbis pasados. Él mismo mandó un tuit recordándolo.

El presidente del FC Barcelona, Josep Mª Bartomeu, se unió a la crítica pidiendo que la Federación sancionara las conductas antideportivas de oficio, incluso cuando el árbitro no las viera, en una clara alusión la pisotón de Pau López.

A pesar de que los técnicos de ambos equipos intentaron poner paz, lo cierto es que con este caldo de cultivo era difícil esperar otra cosa que no fueran líos en el partido de vuelta. Y por supuesto hubo líos, tanto en la grada como en el césped.

Los aficionados espanyolistas más radicales se presentaron con una serie de pancartas que voy a incluir a continuación pero que me niego a comentar. Valorad vosotros mismos. Solo diré que la LFP las ha denunciado a la Comisión Antiviolencia y que ello me parece tan acertado como necesario.

En el césped, el panorama no fue mucho mejor, aunque afortunadamente no se llegó al nivel de violencia de la ida. Dani Alves le dio una 'caricia' a Salva Sevilla; Felipe Caicedo estuvo a punto de noquear a Marc-André ter Stegen.

Caicedo with a low down dirty elbow on Ter Stegen last night! #ESP #FCB pic.twitter.com/vagju2KwGc
— PL Football Tips (@PLFootballTips) 14 Gennaio 2016

Tras el partido, con ambas aficiones en pie de guerra, solo me queda hacer una pregunta: ¿para qué? ¿Qué han sacado los dos clubes de toda esta riña absurda? ¿Recordar que son rivales? ¿Conseguir que los más radicales de ambos lados se pongan en evidencia?

¿O más bien hacer el ridículo frente al mundo entero?

Toda esta secuencia nos ha transportado a tiempos pretéritos (y peores), cuando los Boixos Nois campaban por el Camp Nou, la violencia era una constante y el fútbol era secundario. En el Barça, el presidente Joan Laporta consiguió echar a los violentos del estadio; quizás también el Espanyol deba planteárselo... aunque no será más que una solución parcial, porque al final son las aficiones de ambos equipos al completo quienes deben hacer examen de conciencia. ¿Tanta tontería, pa qué, si solo logra avergonzar a todo el mundo?

Al final, el más sabio fue el central del Espanyol Álvaro González, que relató la conversación que había tenido Messi y que sintetiza perfectamente la absurdidad del caso: "Yo le dije que era bajito y él me dijo que yo era malo. Ambos teníamos razón".

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