el pitbull

Soy leyenda: Edgar Davids

Edgar Davids fue un centrocampista defensivo que hablaba con su mente, no tomó ninguna mierda y se convirtió en un icono gracias a sus llamativas gafas. Su actitud y su fútbol lo hacen un jugador de leyenda.
11.1.17
Illustration by Dan Evans

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El protagonista de esta semana es un centrocampista mixto que decía lo que pensaba, no se andaba con rodeos y se convirtió en un icono de las gafas. Puedes leer las otras entradas de la serie aquí.

Grado de culto: El Pitbull

Los futbolistas icónicos tienen que destacar como alguien único, tanto desde el punto de vista psicológico como físico, para sobresalir entre una gran cantidad de jugadores de calidad. Así, el nombre de Edgar Steven Davids es sinónimo de 'cool' más que ningún otro. Hoy en día hay muchos jugadores que tratan de fardar por Snapchat con sus tatuajes y cortes de pelo, y dan más importancia a aspectos superficiales que a sudar la camiseta (estamos hablando de ti, "Súper" Mario).

Soy leyenda: Roberto Carlos

Sin embargo, en la era dorada de la Serie A, la sustancia tenía que igualar al estilo, y David tenía las dos cosas. Los centrocampistas mixtos suelen ser meticulosos, controlan la defensa sin contribuir demasiado a los ataques. Pero tras haber crecido en las calles de Ámsterdam y haberse entrenado en la Youth Academy del Ajax, Davids perfeccionó su técnica y buen control además de su táctica, lo que le convirtió en un luchador dinámico que el entrenador Marcello Lippi pronto llamaría la "sala de máquinas" de la Juventus. El holandés combinaba lo mejor para mantener el balón, ganarse la pelota y atacar.

El holandés celebrando un gol en la Serie A el 28 de enero de 2001 en Turín. Imagen vía Reuters

Físicamente no era gran cosa, pero tenía una energía sin límites para lanzar numerosos contraataques, y ver a Davids luchar para interceptar la pelota, avanzar a buen paso y amenazar con un pase a Alessandro Del Piero o Zinedine Zidane era algo muy común hacia el fin del milenio. Sobre todo con Zidane, la yuxtaposición de ambos mostraba una combinación de centrocampistas tan efectiva como atractiva. 'Zizou' tenía una técnica divina y un paso ligero y Davids ofrecía un equilibrio presentándose como su antítesis, un destructor agresivo y furioso que disfrutaba tanto rompiendo el juego como el francés creándolo.

Davids no fue nunca un jugador bruto, pero siempre dejaba ver un lado más oscuro en su competición, sobre todo en los juegos internacionales. Por su carácter irascible y sincero, unas cualidades que parecen repetirse en los jugadores holandeses, Davids fue enviado para casa durante la UEFA Euro '96 tras una entrevista donde acusó al entrenado holandés, Guus Hiddink, de chupar el culo a algunos jugadores.

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Davids volvió a montar un escándalo en 2001, cuando dio positivo en las pruebas de esteroides anabolizantes. La FIFA le prohibió calificarse para la Copa Mundial de 2002 y su ausencia fue una de las razones principales de que Holanda no consiguiera la victoria. La tendencia de Davids a sabotearse a sí mismo también solía quedar plasmada en el campo. Su estilo agresivo solía causarle lesiones y suspensiones que le impidieron alcanzar el nivel de éxito que con su talento y determinación podrían haber conseguido.

Clarence Seedorf (I), Patrick Kluivert (C), y Edgar Davids (D) en un partido con Holanda en el año 2000. Imagen vía Reuters

Punto de entrada: alto mantenimiento

El que entonces era su entrenador, Louis van Gaal, le apodó muy acertadamente 'El Pitbull', y Davids fue un elemento clave en el Ajax que ganó la Champions League en 1995 contra el AC Milan y perdió la final de la siguiente temporada contra el que sería su nuevo club, la Juventus. Davids y Clarence Seedorf, otro fantástico centrocampista holandés de origen afrosurinamés, buscaron entonces nuevos equipos, empezando un futuro en el que se volverían a encontrar varias veces.

Davids duró tan solo media miserable temporada en Milán, antes de volver a avivar su carrera en el Stadio Delle Alpi. Su juego excepcional le convertiría en el mariscal de mediocampo tanto para la Juventus como para Holanda, y luego marcó un gol crucial en el último momento a favor de Holanda en la final del Mundial de Francia '98 contra Yugoslavia. Tras haber obtenido el reconocimiento universal, fue en este momento de su vida cuando Davids adoptó las peculiares gafas que marcarían su estilo.

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Tras sufrir una lesión en el ojo que se convirtió en un glaucoma de ángulo abierto crónico, Davids se sometió a una cirugía que puso en peligro su carrera para evitar perder la visión del ojo. Igual que el líder de U2, Bono, que también sufre glaucoma, Davids no habría podido continuar jugando si no hubiera encontrado la forma de proteger sus ojos tanto del contacto físico como del brillo potente de los focos del estadio.

Y las gafas de protección que escogió –teñidas de una sombra de naranja para hacer juego con el uniforme nacional– solo las habían lucido hasta el momento algunas estrellas de la NBA y practicantes de snowboard. Al instante, esas gafas le convirtieron en el futbolista más reconocible del planeta.

Todos reconocían al jugador por sus gafas. Imagen vía PA Images

La protección ocular pronto se convirtió en una declaración de moda y fue la marca oficial de Edgar Davids. Los jugadores míticos suelen tener su propia marca estética distintiva: Socrates tenía su cinta para el pelo, Cantona el cuello de la camisa puesto para arriba, Henry llevaba calcetines por encima de las rodillas y Pirlo se dejó crecer esa barba de sabio. Aun así, no muchos de ellos lograrían pasar por alguien que pudiera hacer de DJ en una rave después del partido. Pero Davids parecía una estrella de portada al lado de Roberto Carlos y Ryan Giggs, todo el mundo idolatraba a esa inconfundible figura con las gafas de color y las rayas blancas y negras, el canino zurdo que asombraba con sus carreras y enfrentamientos, persiguiendo el balón como un sabueso con una virulenta tenacidad.

Edgar Davids: un deportista del futuro con una visión modernista, un luchador cuatro ojos, el Boba Fett del precioso juego. Básicamente solo le habría bastado una gabardina de piel para convertirse en uno de los ciberpunks de Matrix. Nike sabía que este look de ciencia ficción era perfecto para ellos y contó con Davids para su ingenioso anuncio de 'Scorpion KO' de 2002. Anunció una marca, pero sobre todo se promocionó a sí mismo.

En una de sus pocas imágenes sin gafas, Davids enseña su nueva camiseta del Inter de Milan en 2004. Fichaba por el club italiano tras su breve paso por el FC Barcelona. Imagen vía REUTERS/Daniele La Monaca

Los seis años que pasó en Turín resultaron ser los mejores de su carrera y consiguió ganar tres títulos de liga con su equipo. Luego vino la cesión al Barcelona y el encuentro con su amigo Frank Rijkaard en 2004 –lo que básicamente volvió a convertir al equipo en la gran potencia de La Liga–, seguida de una temporada en el San Siro con el Inter de Milán y una experiencia en el fútbol inglés como uno de los favoritos del Tottenham. Es fascinante ver cómo Zlatan Ibrahimovic ha seguido los pasos de Davids (Ajax, los tres grandes de Italia, el Barça y por último la Premier League). Y con sus pasos de nómada, carácter irritable y aspecto único, el futbolista de las gafas ha creado un precedente para cualquier inconformista volátil que ha conseguido salir del túnel.

Pensemos en las rastas de Ronaldinho o en el mal humor de Berbatov, por ejemplo. Hay decenas más.

El momento: 28 de mayo de 2003, Old Trafford, la primera final de la Champions disputada entre dos equipos italianos

Tras una hora en la que el marcador no se movió en el tenso encuentro entre la Juve y el AC Milán, antes de la lesión que sufriría, Davids había tenido una actuación sobresaliente y que la BBC había calificado incluso de "inspiradora… y mucho más ambiciosa y determinante" que la de su compatriota Seedorf. Desgraciadamente, el talismán de la Juventus tuvo que retirarse, cojeando y a regañadientes, para ver desde el banquillo cómo las dos defensas prolongaban el bloqueo, anunciando una ronda de penaltis con la que se perpetuaba el gafe que parece sufrir el jugador.

Davids no logró sus objetivos en la final de 1996 y tuvo que ver desde el banquillo los encuentros que acabarían en derrota en Francia 98 y en la Eurocopa de 2000. ¿Qué debió de pensar, aquí, entonces, cuando (según Lippi), algunos de sus compañeros de conjunto más destacados se negaron patéticamente a lanzar penaltis? Marcelo Zalayeta salió al campo a sustituir a Davids, una mala elección que se tradujo en fallo, lo que dio una oportunidad a Andriy Shevchenko de zanjar la disputa a favor de los Rossoneri. En honor a la verdad, cabe decir que la sustitución de Davids probablemente no habría alterado el resultado. Quizá el guardameta habría parado su lanzamiento (como le ocurrió a Seedorf) o habría marcado en vano, pero por su mentalidad, no permitiría que la aprehensión superara al sentido de la responsabilidad.

Davids y Andrea Pirlo se disputan un balón en plena final. Imagen vía PA Images

El ilustre Seedorf se convirtió en el primer jugador en levantar un premio europeo en tres clubs diferentes. Pese a todos sus triunfos personales, en cambio, Davids no contribuyó al triunfo de la generación del 95 del Ajax. No obstante, hay una diferencia fundamental entre estos dos grandes del mediocampo: Seedorf era un futbolista profesional, mientras que Davids fue un icono. Y solo una de esas dos figuras resulta estimulante y atractiva.

Pese a que su presencia pueda haberse difuminado en el fútbol de categorías inferiores, Davids siempre será recordado como un jugador de culto, que podría haber estado igual de a gusto grabando un vídeo musical para The Prodigy como en una final de la Champions.

Edgar Davids es algo más que un par de gafas de estética tecno, una coleta de rastas y un apodo que sintetiza su memorable tenacidad. La imagen abstracta del Pitbull ha trascendido el balompié y ha dado lugar a una estética cultural legendaria que sobrepasa a sus contemporáneas, una en la que el individuo se convirtió en icono.

Declaración final:

"¿Sabes qué? Yo soy Edgar Davids, joder". (Edgar Davids, para el programa Goals on Sunday de Sky Sports en 2012)

Sigue al autor en Twitter _@JayRamzMurph // _Ilustración de @Dan_Draws__