Qué sucede cuando tienes un empleo estereotipadamente sexy
Illustration by SARAH SCHMITT
Identidad

Qué sucede cuando tienes un empleo estereotipadamente sexy

Secretarias, auxiliares de vuelo y enfermeras tienen una cosa en común: su carrera es una fantasía erótica para los hombres. Hablamos con varias mujeres sobre cómo lidian con los fetichistas de los uniformes y con el acoso sexual que encuentran en su...
9.5.16

Casi todo el mundo que haya navegado alguna vez por la vasta extensión que supone el porno en internet se habrá dado cuenta de que hay muchos hombres que no encuentran nada tan sexualmente estimulante como someterse a un chequeo a manos de una sexy y bien dotada enfermera o escuchar cómo una ardiente secretaria lee en voz alta sus más ocultos deseos escritos en su Rolodex.

Si buscas la palabra "enfermera" en los sitios web de rigor probablemente encontrarás títulos inofensivos como Enfermera rubia cachonda, pero también algunas variaciones más extravagantes como Enfermera mayor cachonda mira boquiabierta su coño. En realidad no hay límite que estas fantasías relacionadas con el lugar del trabajo no puedan superar y varias encuestas han medido (con diversos grados de representatividad) la cantidad de influencia que estos clichés pornográficos ejercen sobre la 'sexualidad' percibida de determinadas profesiones.

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Cuando Men's Health preguntó a sus lectores qué profesiones mayoritariamente femeninas tenían mayor atractivo sexual, las enfermeras ocuparon el segundo lugar, justo detrás de las azafatas de vuelo. El portal erótico MyDirtyHobby analizó esta cuestión con más detalle en 2015, cuando revisó las búsquedas realizadas por los usuarios alemanes, y los resultados fueron casi idénticos.

Obviamente, estas fantasías pornográficas no son nada realistas: las enfermeras en realidad no van trotando todo el día por los pasillos del hospital subidas en tacones de aguja y las secretarias no desean que el siguiente cliente se las cepille encima de su escritorio. Entonces, ¿qué se siente al trabajar en una profesión con la que la gente se pajea regularmente?

"Llevo muchos años trabajando como secretaria y jamás he esperado a ningún cliente abierta de piernas sentada en mi mesa de escritorio", explica Denise, una secretaria que trabaja para una gran compañía en Heidelberg, Alemania. "Sin embargo sé que eso sucede con frecuencia en el porno y eso da a mi profesión una imagen equivocada que no tiene nada que ver con la realidad".

Tanja Thelen, especialista en medicina alternativa y sexóloga, explica por qué determinadas profesiones se consideran especialmente atractivas a nivel sexual. "En el caso de las secretarias, mucha gente las ve como una especie de 'chicas para todo' que también se ocupan de los asuntos privados de sus jefes y están de algún modo 'siempre dispuestas', lo que las hace parecer devotas y sumisas".

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"Solo he tenido una mala experiencia con un cliente", continúa Denise. "Mi oficina tiene una distribución que me impide ver el ascensor, pero puedo oír todo lo que se dice ahí. Un día, un cliente y su colega salían del ascensor, estaban justo frente a las puertas y oí cómo uno de ellos decía 'Espero que esa pequeña secretaria buenorra esté ahí sentada, me encantaría darle lo suyo'". Aquel hombre en cuestión era suficientemente mayor como para ser su padre.

Leonie, que trabaja como enfermera en un hospital de Colonia, conoce demasiado bien los problemas de tener un 'trabajo sexy' en lo que respecta a sus pacientes. "En mi opinión, la imagen de la enfermera sexy está presente en la cabeza de la mayoría de las personas, especialmente entre los hombres mayores. Los pacientes más jóvenes la mayoría de las veces se limitan a tratar de flirtear amablemente. Una vez un paciente me dijo que le gustaría mirar mientras mantenía relaciones sexuales, pero aquello fue bastante inofensivo. También me han ofrecido dinero a cambio de sexo y alguna vez me han intentado meter mano", explica la joven de 26 años.

"En esta cuestión hay dos componentes que juegan un papel muy importante", afirma Thelen acerca de las fantasías con enfermeras. "El primero es el uniforme y el segundo la cuestión del poder y la sumisión. La mayoría de enfermeras llevan uniforme blanco, que simboliza la pureza. Cuidan de los pacientes, se aseguran de que estén bien y no son aprensivas con los fluidos corporales".

Pero dejemos que Leonie eche por tierra la idea del uniforme sexy de las enfermeras: "La típica imagen de una enfermera es muy diferente de la realidad. La mayor parte del tiempo llevamos uniformes amplios y debemos tirar ligeramente de las perneras para que el pantalón no arrastre por el suelo mientras caminamos; llevamos manchas de dudosa procedencia en los uniformes que podrían ser de cualquier cosa, desde sangre hasta heces; e incluso a veces también llevamos una especie de mugre amarillenta pegada en el pelo, que con frecuencia resulta ser pus. Así que en realidad no es tan sexy en absoluto".

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Sus afirmaciones también pueden aplicarse a Lena, antigua oficial de policía. "Las mujeres policía no vamos por ahí correteando con medias de rejilla y minishorts. No sería nada cómodo".

Como sucede con la enfermería, los elementos de juegos de poder y uniformes están presentes en lo relativo a las fantasías sobre mujeres policía, indica Thelen, aunque en este caso los agresores pueden recibir un castigo si no se rinden y no un baño con esponja.

"Durante los arrestos he oído muchas veces: 'Pégueme duro, Señora Oficial Sexy', pero tienes que hacer oídos sordos", añade Lena. "En la academia aprendes a ignorar comentarios como esos. Estamos de servicio y sabemos distinguir cuándo nos están acosando sexualmente o discriminando, así que en ese momento intervienen nuestros colegas masculinos".

Selina, que es profesora en una escuela de alemán en Italia, revela datos similares acerca de la vida de las profesoras. "Hay unas normas muy claras en la clase y no se tolera el uso de faldas cortas o escotes pronunciados. La imagen de una profesora sexy enfundada en un diminuto vestido ajustado es invención de la industria del porno, ninguna profesora daría clases llevando ese tipo de ropa".

La imagen de una profesora sexy enfundada en un diminuto vestido ajustado es invención de la industria del porno, ninguna profesora daría clases llevando ese tipo de ropa

Puede que las profesoras no lleven uniforme, explica Thelen, pero poseen habilidades pedagógicas propias. A menudo se presentan en el porno como mujeres extrañas y castigadoras. En este caso hablamos de poder y sumisión, hablamos de juegos sado-maso, de subordinación, castigo y obediencia.

Pero, ¿qué pasa con las auxiliares de vuelo, que lideran la lista de las profesiones más sexis del mundo? Claudia, que trabaja como azafata para una filial de Lufthansa, intenta explicar por qué la gente se entusiasma tanto con su profesión.

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"Por un lado sí y por el otro no. Los hombres siempre han tenido ideas muy estereotipadas en torno a las azafatas. Actualmente el uniforme femenino no desempeña un papel tan importante básicamente en ninguna otra profesión del mundo", afirma, "y muchas otras profesiones hace tiempo que se libraron de los uniformes. Yo creo que la clave sin duda está en el uniforme, que a menudo consta de zapatos de tacón, falda y lápiz de labios rojo, cosa que encanta a los hombres, al menos a los que no lo ven todos los días".

Claudia afirma que es objeto de numerosas miradas curiosas en público cuando lleva el uniforme, pero que cree que la mayoría de la gente no tiene nada sexual en mente, simplemente se sienten fascinados por el look en general. Los hombres a menudo entregan con ademán flirteante sus tarjetas de negocios a esta joven de 28 años, pero la mayoría de las personas tienden a reaccionar muy positivamente ante su profesión. A menudo le preguntan cosas sobre su estilo de vida, como el modo en que funciona su programa de vuelos de larga distancia y cómo se las apaña con el jetlag.

Pero dado que muchas azafatas por desgracia todavía siguen teniendo que cumplir con determinados requisitos físicos, el uniforme no es sino un telón de fondo para la atracción que suscitan. "No pueden ser demasiado bajas o demasiado rellenitas, tienen que tener un aspecto atractivo", indica Thelen. "Atienden a los pasajeros, siempre son amigables y tratan de satisfacer las necesidades de los demás. De forma similar a como sucede con las secretarias, las auxiliares de vuelo —en términos del modo en que son percibidas por el público— son devotas y sumisas".

Como sucede con cualquier otro trabajo perteneciente al sector servicios, las azafatas deben ser cordiales y solícitas, y este espíritu amistoso que su profesión les obliga a mostrar puede malinterpretarse a menudo como un flirteo. "Algunas personas creen que pueden ir más allá, pero las auxiliares de vuelo aprenden durante su formación a lidiar con pasajeros borrachos o agresivos y a mantener siempre una actitud profesional".

Según Thelen, sexualizar ciertas profesiones acarrea un mayor riesgo de acoso sexual. Las mujeres que ejercen estos trabajos con frecuencia deben poner freno a avances inapropiados o a absolutos prejuicios sexuales. "En este caso los límites son muy importantes. ¿Cuándo está cruzando alguien mis límites personales y cómo reacciono ante ello? Creo que las mujeres que trabajan en este tipo de profesiones deberían invertir más energía en protegerse a sí mismas de estos clichés o, todavía peor, del acoso y la discriminación. Hay mujeres que soportan muchas cosas por miedo a perder su trabajo en lugar de acudir a la dirección de su empresa o a la policía. También es sabido que no siempre se toma en serio a las víctimas y, en consecuencia, estas no denuncian las agresiones por vergüenza".

Por supuesto, resulta tentador echar toda la culpa de esto a Enfermera mayor cachonda observa boquiabierta su coño, pero la industria del porno no necesariamente elige las profesiones para convertirlas en fetiches de tomo y lomo. El momento y el motivo por el que alguien desarrolla un fetiche tienen que ver con su propia experiencia y sus influencias. Es probable que alguien que haya tenido una buena experiencia con una enfermera cuando era niño desarrolle cierta preferencia sexual hacia ese colectivo, pero eso no significa que tenga derecho a acosar sexualmente a la enfermera que atiende a su abuela en su casa.

"Nadie debería tener que tolerar la discriminación sexual", concluye Denise, la secretaria. "Echando la vista atrás, me gustaría haber soltado alguna fresca a aquel cliente pervertido, pero por desgracia no fui capaz de encontrar las palabras adecuadas en ese momento porque estaba totalmente perpleja. Es preciso que las mujeres nos defendamos una y otra vez y dejemos bien claro que ese tipo de acciones no son aceptables".