Del punk al techno: In Æternam Vale

Por primera vez el productor francés decidió hablar para un medio latinoamericano.
18.6.16
Cortesía

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EBM, punk, rock, pop oscuro y techno sintetizado han sido los ritmos que han influenciado el nihilismo del francés Lauren Prot, aka In Æternam Vale, proyecto que se gestó en 1983 con Pascal Aubert y Chrystelle Marin. Actualmente Lauren Prot lidera el proyecto en solitario bajo esa influencia agresiva, fría e industrializada que lo llevo a hacer música sin miedo, a sentir atracción por el sonido de Detroit y por artistas que van desde James Ruskin hasta Silent Servant y Regis.

Prot, quien ha experimentado el renacimiento de varios sonidos en su prolífica carrera artística, dejando huella en sellos como Minimal Wave, Jealous God, Organic o su propio hogar Garde Au Sol Production, se ha situado en un punto lejos pero a la vez cercano, exponiendo múltiples vertientes de la música electrónica en más de doce álbumes, dándole salida a esos sonidos minuciosos y rítmicos que combinan distintos estados de ánimo, sin recaer intensamente en las vorágines de gran parte de esta corriente. A Lauren podría relacionársele con el sonido del ambient y aquellos minúsculos beats experimentales de la década pasada, como el post-punk, pero los diferentes ambientes que permean su trabajo hacen que fácilmente evada esa clasificación.

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Él, quien hace poco abrió una nueva brecha en el sello parisino DEMENT3D, inaugurando la discografía en formato álbum, platico por primera vez para un medio latinoamericano.

Previo a tu reaparición en 2012 tuviste unos años de silencio. ¿Qué nos puedes contar acerca de este periodo de receso, y en qué te benefició para tus proyectos posteriores?

Hasta 2012 estuve criando a mis hijos (y todavía lo hago), pero desde 1982 he estado grabando música constantemente. Realmente no fue un descanso. Paré cualquier actividad secundaria, como seguir con mi propio label Garde Au Sol Production y hacer live shows durante este período de tiempo. Algunos lanzamientos llegaron entre 1997 y 2012. Por ejemplo, en 1997 se produjo el álbum *.wav, en Land, subsello de Organic; Strawberry Flowers lanzado en 2004 con Le Syndicat Electronique y el long play IAV, en Minimal Wave, lanzado en 2009. Los beneficios fueron que tuve el tiempo de pensar en lo que quiero en hacer con la música: ser yo mismo y sin falsificación. También he hecho un montón de pruebas con sintetizadores, máquinas y software, para centrarme en los que realmente necesito a la hora de producir la música que quiero.

Tu sonido en vivo parece estar actualizado y un tanto renovado, pero pareciera no estar por completo en el calor análogo de los setenta, pero tampoco en los estándares de hoy en día. Como si fuera un punto medio…

Nunca he sido estándar, y no sé acerca de los estándares de hoy en día. Estoy diseñando y construyendo mis propios sintetizadores modulares y cajas de ritmos. Por ejemplo, para mí no hay competencia entre el sonido analógico y digital, porque también uso software de terceros, plugins y sintetizadores modulares en Ableton.

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Tu sonido parece estar actualizado y un tanto renovado. ¿Cómo es que pasaste de un proyecto punk a un techno ambient para luego persuadir al mundo con el techno industrial?

No sé mucho acerca de techno ambient o techno industrial. Solo estoy haciendo la música que me gusta. Lo que me viene a la mente es que en el proyecto de punk, mí proyecto de punk, todavía estoy aplicando el mismo proceso compositivo que cuando empecé en la música electrónica, hace más de 30 años. La diferencia es que ahora tengo muchas más herramientas y posibilidades que nunca pude soñar en los años ochenta.

Hay canciones tuyas que son bastante conmovedoras y con cierto aire de antaño, como 'Avoir l'air De Dire Ah'. ¿Qué pasa por tu cabeza en esos momentos de producción?, ¿pretendes dejar algún mensaje detrás del contenido de las letras?

Bueno, esa canción es bastante antigua, la grabé a mediados de la década de los ochenta. La pista es la expresión perfecta del vacío que sentía sobre el mundo y la existencia en este momento. El mensaje aquí, si es que hay un mensaje, no sé cuál sea.

Maurizio, The Flying Lizards, Sex Pistols, The Toy Dolls o Throbbing Gristle han sido algunos de tus músicos favoritos. Hoy en día, ¿existe algún artista que te explote la cabeza? ¿O ya la música del siglo XXI no ofrece la misma energía y atmósfera análoga de los ochenta?

Es tal vez una lástima, pero como no escucho mucha música, no sé mucho acerca de lo que hacen los artistas hoy en día. Me gusta Samuel Kerridge y Broken English Club. No hay razón para que la música del siglo XXI ofrezca menos energía que en los años ochenta.

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Tus producciones, tanto en Minimal Wave como en Jealous God, ponen en evidencia tu gran capacidad para producir música que se puede desenvolver en cualquier ambiente. ¿Qué encontraste en estos dos sellos que tal vez no te hayan ofrecido los demás?

Comprensión, gustos en común y el interés mutuo.

Ahora, la tecnología en sintetizadores -analógica o digital- es bastante estable y no hay gran evolución o revolución en la síntesis, como ocurrió de 1980 a 2000.

Alguna vez dijiste que Casino Shanghai fue una pieza fundamental de un gran cambio en la escena musical entre new wave, experimental y avant-garde, hasta underground. Ahora, ¿Crees que las nuevas generaciones pueden llegar a ser un buen referente para la música del futuro?

Por supuesto. Como siempre, las nuevas y actuales generaciones se convertirán en una buena referencia para la música del futuro, al igual que las generaciones anteriores hicieron desde el principio de la música.

Desde el 2012 no lanzabas un álbum. Hace poco salió Pink Flamingos, un disco que desde la parte sonora retrata toda la vida de IAV con un feroz elemento de techno, post-punk y ambient. ¿Cuál fue la necesidad de desarrollar un nuevo álbum?

Para ser honesto contigo, no había ninguna urgencia. En un principio se suponía que era un LP, pero se convirtió en un LP triple gracias al impulso de Julien, de DEMENT3D.

También hablas de un universo habitado que sirve para entender tu música e historia…

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No puedo, no me acuerdo de ello… pero sé que este universo está lleno de gente.

¿Qué ha sido lo que más te ha cautivado de estar rodeado de tantas máquinas viejas y nuevas?

Bueno, no sé si estoy rodeado de máquinas. Es cierto que guardo algunas de ellas porque estoy acostumbrado a tenerlas y llenan mis expectativas cuando quiero construir un sonido. Cuando una máquina me puede aportar algo nuevo me gusta es experimentar con ella, así que la estoy probando constantemente. Peo lo que más me gusta es desviarlas de su función original.

¿Cuál es tu maquina favorita que usas actualmente?

La Arturia Microbrute.

El sonido del disco es muy transgresor y denota esa gran influencia que tienes de Kraftwerk. Además, cada corte emana una total libertad y flexibilidad por crear música.

Para mí, la libertad y la flexibilidad para crear música es esencial. Tienes razón al decir que estaba influenciado por Kraftwerk y, especialmente para mí Electric Café es una obra maestra del arte, pero no siento que Pink Flamingos ilustre esa influencia. Aquí es más un viaje que Julien, de DEMENT3D, construyó con las pistas que seleccionó de mis archivos y producciones recientes. De todos modos, hay un hilo común entre las pistas, el espíritu de esta ciudad en la que estoy viviendo desde 1965 (Lyon) y lo que sentía y se siente de la misma.

Hace poco hablaba con Sasha y según él, el formato extendido está casi muerto. ¿Qué piensas acerca de dicha afirmación?

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Bueno en realidad no lo sé. No soy un DJ ni un coleccionista de discos. Me gusta el objeto, pero me centro más en el contenido.

¿Cómo ves el auge de los sintetizadores modulares? ¿Piensas que serán las máquinas que pasarán a dominar el mercado electrónico en los próximos años?

Bueno, el tema es amplio. Los principales fabricantes de sintetizadores construyeron una gran cantidad de máquinas diferentes desde 1970 hasta hoy en día, y casi todos estaban relacionados con la evolución de la tecnología. Ahora, la tecnología en sintetizadores (analógica o digital) es bastante estable y no hay gran evolución o revolución en la síntesis, como ocurrió de 1980 a 2000. Para mí, los sintetizadores modulares son una especie de vuelta a las raíces. No van a dominar el mercado, pero seguro se quedarán.

Cada vez más las sesiones se van acortando, especialmente en el live act, donde algunas sesiones han pasado de tres horas a una hora o cuarenta minutos. ¿A qué crees se debe ese gran cambio? ¿Será que la gente ya no quiere vivir experiencias en vivo?

Honestamente no lo sé. Pero creo es más por los promotores que por los músicos. Los promotores prefieren construir un camino para su evento de varios artistas.

A In Æternam Vale no le incomoda si le dan un like por acá y lo escuchan aquí.