Juventud y 'raves' eternos: este fotógrafo retrata el verdadero espíritu de Berlín

Juventud y 'raves' eternos: este fotógrafo retrata el verdadero espíritu de Berlín

El fotógrafo George Nebieridze apunta su cámara hacia la belleza relajada de Berlín durante el día y la energía de los jóvenes de la ciudad durante la noche.
11.11.16

Este artículo se publicó originalmente en i-D.

Berlín siempre ha sido un lugar al que uno va en busca de juventud: una ciudad de raves infinitas y largos amaneceres que nos promete alquileres baratos y libertad. En fin, un lugar perfecto para aquellos que se dedican a crear arte o buscan liberación sexual. El atractivo de la ciudad lo determina su mitología visual -la obra de Wolfgang Tillmans y Nan Goldin se quedó para siempre estampada en el ADN de su cultura- pero Berlín es una tierra fértil para nuevas miradas y voces.

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El fotógrafo George Nebieridze es uno de los artistas emergentes más brillantes que está retratando actualmente la ciudad, con fiestas descontroladas en casas privadas y clubs, con sus oscuras noches e idílicos amaneceres y con los detalles aparentemente insignificantes del día a día de este paraíso de la juventud en constante cambio.

Nebieridze nació en Georgia y se mudó a Berlín hace tres años, atraído por la promesa de libertad que no pudo encontrar en su país de origen. "Nací y crecí en la Georgia postsoviética, donde la revolución sexual todavía está por llegar y la sociedad sigue viendo cualquier pequeña señal de libertad como un tabú", explica. "Hay un alto nivel de sexismo, homofobia y discriminación hacia las minorías, y crecer en este ambiente me hizo cuestionarme y protestar contra estas reglas. Mudarme a Berlín fue como un rescate para mí".

Tras enamorarse de la ciudad, Nebieridze empezó a intentar encontrar capturar todo lo que ese lugar significa para él. El resultado, que pronto se publicará en un libro titulado '15, nos ofrece una visión única de la escena underground de Berlín y un diario íntimo que explora sus tesoros visuales ocultos.

La estructura de la narrativa que construye Nebieridze queda en parte determinada por sus orígenes como fotógrafo autodidacta que cuenta con una licenciatura en sociología y siente una constante curiosidad por lo que le rodea.

"Desarrollé la mayoría de mis aptitudes fotográficas a través de la experiencia y gracias a haberme rodeado de gente creativa e interesante desde la infancia, incluyendo mi familia. No puedo dejar de sentir curiosidad y de querer explorar lo desconocido", confiesa. "Tengo muchas fotos semiabstractas que pueden ser detalles de un diseño industrial, efectos ópticos distorsionados o paisajes. Mi mayor pasión es el color y la cantidad de combinaciones que uno puede crear utilizando diferentes texturas o superficies".

Nebieridze a menudo retrata a sus sujetos en un estado de desnudez física o emocional, completamente abiertos y absortos en sí mismos, algo poco frecuente en nuestra era de la autoedición obsesiva. A cambio de esta actitud abierta, el fotógrafo tiene que abandonar su control y sumergirse en cualquier cosa que se ponga en su camino.

"Nunca manipulo las fotos, lo que significa que todas ellas simplemente me llegan cuando estoy ahí para ellas. Participo de forma activa en todas las actividades y eventos culturales que aparecen en mis imágenes, y la mayoría de la gente que aparecen en ellas son amigos míos. La autenticidad es una parte importante de mi trabajo, pretendo ser directo y tener sentido del humor".

Después de tres años viviendo allí, Berlín no ha perdido esa energía que tanto le atrae, es más, cree que no ha hecho más que empezar. "Berlín es muy diverso y a veces me resulta difícil decir en qué país me encuentro. No puedo imaginarme llamar hogar a otro lugar ahora y, por supuesto, tenemos las mejores drogas, las mejores fiestas y la gente más maja. Es un lugar del que te enamoras muy fácilmente. Es increíblemente fácil sobrevivir porque todo es muy barato. Sin embargo, esto tampoco motiva a la gente a aspirar a un trabajo mejor y la gente se limita a vivir de fin de semana en fin de semana, una situación que se empeora si eres joven y estás rodeado de tentaciones".

¿Pero qué importancia tienen para Nebieridze los fotógrafos icónicos de Berlín que llegaron antes que él? ¿Le preocupa vivir a su sombra? "Alguien me dijo una vez que mi trabajo es una mezcla de Wolfgang Tillmans y Nan Goldin, y eso me hizo feliz", ríe. "Me encanta Goldin como ser humano, como narradora y como persona que nos puede enseñar mucho acerca de la vida. Supongo que de ella tomo prestadas ciertas formas y componentes del documental. El trabajo de Tillmans me hizo reconsiderar cómo todo el mecanismo de la fotografía llega a influir en las bellas artes. Nos solemos cruzar por Berlín, es una persona muy modesta y relajada que sabe cómo moverse y eso es algo que respeto. Supongo que todo artista se inspira y se fija en otras personas, y eso es una de las cosas más maravillosas de este mundo. Por otra parte, tengo mi propio estilo, e intento ser fiel a él, puesquiero que mi fotografía pueda retratar todo lo que siento".

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