¿Quién es Florentino Pérez?
Foto de Sergio Pérez, Reuters
presidir un club de fútbol es muy útil

¿Quién es Florentino Pérez?

Para hacer negocios por el mundo, no es lo mismo decir que eres el presidente de una gran empresa que el de un club de fútbol. Florentino lo sabe (demasiado) bien.
23 Noviembre 2015, 7:35pm

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Es curioso cómo la casualidad parece perseguir a Florentino Pérez. Uno podría pensar que el hombre que preside el club con más ingresos del mundo y al mismo tiempo una de las constructoras más potentes del planeta está por encima de las coincidencias... pero visto lo visto, da la impresión que no es así.

Florentino, ingeniero de formación y empresario de profesión, empezó su carrera en el sector público (¡sorpresa!): tras pasar por la Asociación Española de la Carretera y por la Universidad Politécnica de Madrid, Florentino entró en el Ayuntamiento madrileño. Del consistorio pasaría al Ministerio, aupado por la... er, casualidad —y también por sus contactos en el ya desaparecido partido Unión de Centro Democrático, la UCD.

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Poco después, Florentino se metió de lleno en política. El joven ingeniero fue elegido secretario general del naciente Partido Reformista Democrático (PRD). Su aventura duró poco: en las elecciones generales de 1986, el PRD consiguió la brutal cifra de... 0 escaños. El partido se disolvió a continuación.

A partir de ahí, Florentino pensó que quizás eso de la política ya no le interesaba tanto y decidió dedicarse a otros menesteres más mundanos. Con un grupo de influyentes amigos compró la empresa catalana Construcciones Padrós, en situación de quiebra. Un tiempo después, y con la ayuda del poderoso empresario Jesús Roa, Florentino y sus amigos saltaron a otra constructora mucho más grande: Ocisa.

La dimisión de Roa y su condena por cohecho y falsificación en el 'caso Ollero' dieron vía libre a Florentino para hacerse con el control de Ocisa. Cómodamente instalado en el mundo de la construcción, el madrileño decidió que era el momento de saltar aún más arriba y fijó sus ojos en el Bernabéu.

El Real Madrid no solo es uno de los clubes deportivos más grandes del mundo: también es una de las mayores marcas globales, un auténtico símbolo de poder y riqueza. Presidir una entidad así otorga un prestigio inmenso.

Florentino Pérez, ni corto ni perezoso, puso toda la carne en el asador para lograrlo, y aún así tuvo que intentarlo varias veces antes de conseguirlo. Su primera concurrencia fue en las elecciones de 1995, pero Ramón Mendoza terminó imponiéndose —aunque en noviembre del mismo año dimitió. Lorenzo Sanz ocupó el sillón presidencial. Florentino no se dio por vencido, pero se tomó un 'break' para dedicarse a sus negocios.

Primero, sus empresas Ocisa y Padrós se unieron para formar OCP. Después, esta nueva compañía se fusionó con la constructora Ginés Navarro, de la multimillonaria familia March: el producto fue la poderosa ACS. Corría 1997 y Florentino ya estaba en la Champions League del negocio de la construcción. Ya tenía el cemento: solo necesitaba el césped.

Florentino fue paciente y supo esperar su momento, que llegó en el año 2000. El madrileño hizo una apuesta a todo o nada y ganó: prometió fichar nada menos que al capitán del FC Barcelona, el portugués Luis Figo. Los socios madridistas, entre ilusionados e incrédulos, le eligieron presidente. Y Florentino cumplió.

Alfredo Di Stéfano, Luis Figo y Florentino Pérez en la presentación del luso como jugador del Real Madrid. Foto de Desmond Boylan, Reuters.

Figo estrenó la etapa de los 'galácticos', la plantilla que consiguió juntar a Zidane, Roberto Carlos, Ronaldo, Figo, Raúl y Beckham en sus filas. En esa época, por el palco del Bernabéu desfilaban los nombres más potentes de la política y la economía españolas, desde el presidente del Gobierno José María Aznar hasta el banquero Emilio Botín. Al lado de Florentino, en la directiva figuraban personajes como Luis del Rivero, Juan Abelló, Fernando Martín y Fernando Fernández Tapias.

El gran crecimiento de la empresa de Florentino, ACS, coincidió con ese periodo. De 2000 a 2002, la compañía pasó de una cifra de negocio de 3.400 a 4.400 millones de euros: en 2003, tras fusionarse con Dragados, llegó hasta los 10.700 millones. Las concesiones de obra pública tuvieron mucho que ver.

Ese mismo 2003, sin embargo, algo hizo 'click'. La llegada de Ronaldinho al FC Barcelona inició una reacción en cadena que terminaría con un cambio en el equilibrio de poderes de la Liga. En el Real Madrid, la combinación entre una política de fichajes errática y tendiente al cortoplacismo y la decadencia del equipo de los 'galácticos' desembocó en una crisis de resultados que estalló finalmente en 2006.

De nuevo, Di Stéfano y Florentino presentando a un jugador: en este caso, el inglés David Beckham. Imagen vía Reuters.

Tras dos años y medio sin títulos, Florentino hizo algo que ningún presidente del Real Madrid había hecho antes: aseguró que había "maleducado" a los jugadores y seguidamente presentó la dimisión. Cuando Ramón Calderón tomó el relevo en las elecciones del verano de 2006, la cifra de negocio de ACS ya había crecido hasta los 14.067 millones de euros.

La etapa de Calderón representa un punto y aparte en la relación de Florentino Pérez con el Real Madrid —y muy especialmente con los medios de comunicación.

El director de comunicación de la primera etapa de Florentino en la presidencia del club fue Antonio García Ferreras, que salió del club con destino laSexta: no sorprende que en sus primeros años la cobertura deportiva de la cadena verde tuviera un énfasis claro en la información sobre el Real Madrid.

También es notoria la buena relación de Florentino con personajes reconocidos del mundo de la comunicación, como Antonio Fernández Galiano, presidente de Unidad Editorial, y Eduardo Inda, ex director del periódico deportivo Marca. Este último será, sin duda, un actor destacado en esta historia.

Ramón Calderón en una rueda de prensa en el Santiago Bernabéu en 2009. La directiva que él encabezaba se vio obligada a dimitir pese al los buenos resultados deportivos por una serie de turbios escándalos. Foto de Susana Vera, Reuters.

La presidencia de Calderón empezó con tres promesas incumplidas, duró dos años y medio y estuvo plagada de escándalos, pero sobre todo fue la crónica de una batalla mediática: el presidente del Real Madrid contra los medios.

Calderón se vio forzado a dimitir en enero del 2009 después del escándalo que se produjo en la asamblea de compromisarios de diciembre del año anterior. Según Marca, el medio más belicoso con la gestión de Calderón —dirigido por Eduardo Inda durante ese tiempo, por cierto—, el presidente madridista infiltró a socios de su entorno en el evento para adulterar las votaciones.

Justo en ese momento volvió a escena Florentino Pérez y anunció a bombo y platillo que volvería a presentarse a la presidencia del club.

Su regreso al poder fue fácil: sencillamente no se presentó nadie más. Ningún otro candidato logró reunir los avales —a Florentino, curiosamente, se los prestó La Caixa— y el empresario madrileño recuperó su trono en el Bernabéu.

Florentino Pérez ofreciéndole a Cristiano Ronaldo el premio a máximo goleador del Real Madrid... aunque no queda claro si realmente en ese momento había superado ya a Raúl aún o no. Foto de Sergio Pérez, Reuters.

Su primera decisión fue "hacer en un año el trabajo de tres": gastó más de 200 millones de euros en incorporar a Cristiano Ronaldo, Kakà, Xabi Alonso y Karim Benzema, entre otros; reubicó a Jorge Valdano en la secretaría técnica; y confió el equipo a Manuel Pellegrini, entrenador en aquel entonces del Villarreal CF más exitoso de la historia.

La historia, sin embargo, no terminó como se esperaba: el equipo acabó sin títulos y la temporada pasó a la historia como el año del 'Alcorconazo' —y de la campaña mediática del periódico Marca, bajo la guía de Inda, contra Pellegrini. Cabe mencionar, puesto que no es banal, que desde el principio el técnico chileno no fue del agrado de Florentino.

Al final del año, Pellegrini fue despedido. Su lugar lo ocupó el portugués José Mourinho, que acababa de ganar la Champions League con el Inter de Milán.

La llegada de Mourinho al banquillo madridista trajo consigo el regreso del equipo blanco a la élite competitiva en la Champions League... pero también abrió una etapa convulsa en el seno del club, con duras tensiones debidas principalmente al fuerte carácter del entrenador luso.

José Mourinho en su etapa al frente del Real Madrid. Imagen vía Pool Pix.

Durante los tres años que duró el proyecto, el Real Madrid consiguió una Liga y una Copa del Rey y volvió a competir al máximo nivel en Europa, pero también coleccionó polémicas y acusaciones cruzadas que se alejaron de la estrategia de comunicación que Florentino había impuesto hasta entonces en el club.

En 2013, tras caer ante el Atlético de Madrid en la final de Copa del Rey, Mourinho abandonó el banquillo del Bernabéu. El italiano Carlo Ancelotti, una vieja aspiración de Florentino, fue el elegido para sustituirle.

Ese año en teoría debían celebrarse elecciones a la presidencia del Real Madrid, pero tras el endurecimiento de las condiciones para presentarse al cargo que se aprobaron en 2012, solo hubo un candidato: el propio Florentino, que fue elegido de forma automática... otra vez.

Hagamos un pequeño pero necesario inciso. El mencionado endurecimiento de las condiciones se tradujo en un cambio en los estatutos se centró en ampliar de 10 a 20 los años de antigüedad como socio necesarios para ser presidente, 15 para ser vicepresidente y 10 para ser los miembro de la Junta.

Los nuevos estatutos también pusieron más alto el listón para reunir el aval: siguió siendo del 15% del presupuesto —cada cada año aumenta de forma proporcional—, pero se tenía que reunir o bien con patrimonio exclusivamente personal o bien mediante un préstamo de una entidad registrada en el Banco de España. Eso quiere decir que ni terceras personas ni entidades sin sucursal en España podían ayudar a los presidenciables. La Caixa, como ya hemos visto, sí que podía hacerlo.

La deriva ultrapresidencialista del Real Madrid ha levantado ampollas entre su afición, hasta el punto que un grupo de socios decidieron llevar a Florentino a los juzgados por los cambios en los estatutos. De momento, el caso sigue pendiente de juicio.

La temida ceja de Ancelotti guió al Real Madrid a su tan ansiada décima Champions League. Foto de Susana Vera, Reuters.

Volvamos, sin embargo, a la parcela deportiva. Tras el ultracompetitivo Mourinho, que exigió en todo momento el control total sobre la parcela deportiva del club, la llegada del conciliador Ancelotti tuvo un efecto balsámico sobre el Real Madrid. El italiano firmó por tres años.

Florentino fue el primero en notar la relajación, dado que pudo volver a influir directamente sobre la política de fichajes de la entidad. En el primer verano post-Mourinho, el club blanco incorporó de nuevo a un 'galáctico', el galés Gareth Bale, por la nada despreciable cifra de 91 millones de euros.

Gracias al legado competitivo de Mourinho y a la destreza en la gestión de Ancelotti, el Madrid logró un doblete que incluía, por fin, la deseada décima Champions League. Ello liberó a Florentino, que se vio con mucho más margen de maniobra, y le permitió seguir acumulando 'casualidades' que solían darle pingües beneficios más allá de los terrenos de juego.

"Yo soy poderoso en la medida en que soy presidente del Real Madrid", dijo el propio empresario en el programa Salvados de laSexta. Sin duda, hasta la fecha el cargo le había permitido mejorar su imagen personal, convertirse en un personaje famoso... y muy especialmente, relacionarse con las personalidades más influyentes del país.

Florentino saludando a un... er, viejo conocido en la final de Lisboa de 2014. Imagen vía Youtube.

Tras la crisis económica, sin embargo, la estrategia empresarial de Florentino cambió. El principal mercado de sus compañías constructoras dejó de ser España y su mirada se dirigió al extranjero. ACS atravesaba una delicada situación financiera, pero el Real Madrid seguía siendo una herramienta potentísima a nivel global. Florentino, que presidía ambas instituciones, decidió aprovecharlo. Lo veremos más adelante.

El segundo año de Ancelotti al frente de la nave blanca no terminó con tanto éxito como el primero. El equipo alcanzó picos de forma excelentes, pero llegó al final de la temporada fundido y las lesiones se cebaron con la plantilla. Para más inri, su rival histórico, el FC Barcelona, se llevó los tres grandes títulos. Conociendo la facilidad de Florentino para cortar la cabeza del técnico —hasta la fecha, ha contratado a nueve en apenas trece temporadas—, no es raro que decidiera cargar las culpas del mal año en Ancelotti, a quien despidió al final de la temporada 2014-15.

El 3 de junio de 2015, Florentino presentó a Rafa Benítez como sustituto de Carletto. El entrenador madrileño no duró ni media temporada: la vorágine del resultado inmediato le devoró antes de que pudiera construir nada. Zinedine Zidane fue su sucesor.

Cemento y césped y viceversa

La temporada 2014/15, posterior al Mundial de Brasil, fue el gran ejemplo del cambio de enfoque de Florentino Pérez en lo referente a política de fichajes. Con un margen de actuación casi infinito gracias a la victoria en la Champions League, como decíamos un poco más arriba, Florentino se dedicó a comprar y vender jugadores con libertad... y se dieron una serie de casualidades de esas que parecen perseguir al mandatario madridista.

Así, si se comparan los movimientos de ACS y los fichajes del Real Madrid, el nivel de coincidencia es bastante asombroso. Por supuesto, todo puede ser mera casualidad; ACS es una empresa global con tentáculos por todo el mundo. Aún así, no deja de ser sorprendente que prácticamente cada fichaje del equipo blanco guardase una relación temporal con un gran contrato para la empresa de Florentino Pérez.

El colombiano James Rodríguez fue el fichaje estrella del verano de 2014. Imagen vía Reuters.

El primer gran movimiento de esta lista —es probable que anteriormente hubiese más— llegó en junio de 2014, cuando ACS consiguió una licitación de autopistas en Colombia por un valor cercano a los 700 millones de euros. Un mes después, en julio, el Real Madrid fichó a James Rodríguez, estrella del seleccionado colombiano en el Mundial de Brasil.

Un par de meses más tarde, en septiembre de 2014, la empresa Cobra (filial de ACS) fue elegida para construir una planta diésel en México con un contrato por valor de unos 390 millones de euros. En el mismo mes —en el último día de mercado, de hecho—, el Real Madrid consiguió la cesión de Javier 'Chicharito' Hernández, delantero mexicano del Manchester United. 'Chicharito' solo duró una temporada en Chamartín.

En noviembre de 2014 salió a la luz que Leighton, la filial australiana de ACS, pasaba por dificultades. El Real Madrid se fue de gira de pretemporada en verano de 2015 a Australia; la gira se anunció meses antes. A principios de 2015, ACS había logrado la licitación para construir un tramo de la autopista conocida como Westconnex que se construye en Australia por valor de 1.900 millones de euros; en noviembre del mismo año, Leighton consiguió el segundo tramo por valor de 2.825 millones de euros.

El noruego Martin Ødegaard se convirtió en el jugador más joven en debutar con la camiseta del Real Madrid. Foto de Juan Medina, Reuters.

ACS pujó en abril de 2014 por un contrato ferroviario de 3.100 millones de euros en Noruega; en enero de 2015, el Real Madrid fichó en una operación relámpago al jovencísimo centrocampista noruego Martin Ødegaard, uno de los jugadores más prometedores del panorama europeo. En este caso no parece haber tanta suerte: en marzo de 2015 se anunció que será Acciona la empresa elegida para llevar a cabo el proyecto.

En noviembre de 2014, las filiales de ACS Cobra y Litan se adjudicaron varios proyectos de desarrollo energético en Brasil. Poco después, en enero de 2015, el Real Madrid fichó a Lucas Silva, un joven mediocentro brasileño. A día de hoy, Lucas Silva está cedido en el Olympique de Marsella.

Uno de los últimos megacontratos de ACS o de alguna de sus filiales fue la adjudicación de nuevas líneas eléctricas en Brasil por un valor de 750 millones de euros. Con este nuevo proyecto, ACS, a través de varias filiales, ha conseguido en los últimos años más de 1.700 millones de euros en el país de la 'canarinha'.

Evidentemente, como decíamos, todo esto podría ser fruto de la más absoluta de las casualidades: ACS es enorme y sus negocios se expanden por el mundo entero. También hemos dicho, además, que la casualidad aparentemente persigue a Florentino... y es por ello que no sería demasiado de extrañar que este verano llegase al club blanco un jugador brasileño —si al club se le permite fichar finalmente—. O quizás el rol de 'casualidad temporal' le corresponda a Danilo, que llegó a principios de la pasada temporada.

Sea como fuere, con Florentino siempre es mejor creer que todo es puro azar. Sí, mucho mejor así.

En la vida del autor hay bastante menos casualidades que en la de Florentino. Puedes seguirle en Twitter aquí: @kj_mestre