El primer personaje que aparece en este particular vodevil es Iker Casillas Fernández. El jugador llegó al Madrid en la temporada 1990-91, cuando apenas era un prebenjamín, y se dedicó a quemar etapas a velocidad de vértigo. En 1997 se le presentó la primera gran oportunidad: el Madrid debía enfrentarse al Rosenborg Trondheim en Noruega y los porteros suplentes del equipo, Bodo Illgner y Pedro Contreras, se habían lesionado. El entrenador Jupp Heynckes no tuvo más remedio que convocar a un juvenil para cubrirse las espaldas, y Casillas fue el elegido. La leyenda cuenta, de hecho, que el director del instituto de Iker le sacó literalmente de clase para mandarlo a la expedición blanca a Noruega.El titular habitual, Santiago Cañizares, jugó los 90 minutos en esa fría noche de noviembre. El equipo madridista perdió por 2-0 en un partido bastante mediocre, pero el primer paso ya estaba dado: el gran público ya había visto por primera vez el nombre de ese guardameta tan joven como prometedor de quien se decía que tenía unos reflejos nunca vistos.1999 fue un año clave para Casillas. El jugador fue convocado con la selección sub-20 para el recordado Mundial de Nigeria —para muchos, la fragua de los campeones del mundo del 2010— y debutó con el primer equipo del Real Madrid nada menos que en San Mamés frente al Athletic de Bilbao. El legendario Julen Guerrero se encargó de meterle el primer gol de su carrera en la portería blanca.
Iker Casillas para un penalti a Juninho Pernambucano en un partido entre el Real Madrid y el Olympique de Lyon en 2005. Imagen vía Reuters.
Casillas caza un balón ante Robin van Persie y Carles Puyol en el Mundial de Sudáfrica 2010. En ese momento, el madridista era unánimemente conocido como 'el Santo'. Foto de Dylan Martinez, Reuters.
Florentino Pérez y José Mourinho en el día de la presentación del luso. El entrenador portugués emprendió una serie de reformas que cambiaron la cara al Real Madrid —y al propio Casillas. Imagen vía POOL, Reuters.
Diego López chuta un balón en un partido entre el Real Madrid y el Borussia Dortmund. El portero gallego rindió a un alto nivel, pero el peso específico de Casillas en el club blanco le obligó a marcharse a Milán. Foto de Kai Pfaffenbach, Reuters.