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¿Deberíamos alegrarnos por el regreso de los sintetizadores clásicos?

Las 808s, Korg MS-20s, y Moog System 55s están de vuelta en las tiendas, pero; ¿en verdad los necesitamos?
31.1.15

Los sintetizadores clásicos de finales de los 70s y 80s llevan mucho tiempo siendo artículos suntuosos. Vendidos por miles de dólares en subastas en línea, los productores y entusiastas se han peleado para poseer algunas de las cajas que le dieron forma a los primeros años de la música dance. Durante dos décadas, una multitud de imitaciones (tanto en software como en hardware) hicieron lo que pudieron para satisfacer la demanda. Ahora, los clásicos están de regreso y listos para llenar los estudios con sus sonidos alienígenas de nuevo. Bueno, más o menos.

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El año pasado, el fabricante japonés Roland lanzó una línea completa de productos basada en sus modelos más legendarios: la 303, la 808 y la 909. Apenas la semana pasada, Korg anunció el lanzamiento de una versión renovada del ARP Odyssey – el original fue utilizado por todo el mundo desde Vangelis hasta Kraftwek – seguida por reediciones del Korg MS-20 y el Volca. Incluso Moog, la primera compañía fabricante de sintetizadores, están siguiendo la tendencia al producir una reedición limitada de tres sintetizadores modulares que crearon en 1974.

Las noticias serán un poco decepcionantes para los análogos obsesivos que han esperado durante años por este momento. La mayoría de los productos antes mencionados reproducen digitalmente los sonidos de los originales. En otras palabras, son máquinas distintas por dentro, y a menudo, por fuera. Con sus componentes reemplazados por chips, muchos puristas dirán que a los modelos nuevos les faltan las variables que les dieron su propio y único toque.

Mientras que estos podrían no ser los originales, existe un muy buen motivo para estar contentos por el regreso de los sintetizadores descontinuados. Toda una nueva generación de productores ahora tienen la oportunidad de poner sus manos sobre los instrumentos que durante mucho tiempo fueron inaccesibles para todos, excepto unos cuantos privilegiados. Tan fascinante como observar a los maestros como Jeff Mills trabajar con una 909, qué lograría con la tecnología un grupo de productores jóvenes, sin el peso de la historia de la música dance detrás de ellos. Tal vez estas máquinas podrían convertirse en la fuerza motriz en la música dance de nuevo sin necesidad de un pastiche.

Mills haciendo su magia en una 909.

Algunos podrían cuestionar si los recursos de Roland y Korg podrían haber sido mejor gastados en la creación de nuevos instrumentos. Como Jason Amm, productor del documental I Dream of Wires, me dice, el rastro de los fabricantes durante las últimas dos décadas ha sido mezclado: "Durante mucho tiempo, las compañías grandes lanzaron los instrumentos más aburridos y poco inspiradores". Contribuyendo a este estancamiento está el surgimiento del software de producción que le han dado a los productores docenas de sintetizadores virtuales para jugar en un solo paquete. El enfoque también se ha desviado a diferente hardware como los MPCs (Controles de Producción Musical) que se han convertido en equipo crucial en el estudio. Sigue por verse si un poco de pintura fresca sobre un nombre familiar puede compensar la falta de innovación real en los sintetizadores.

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Para recapturar la magia del pasado, podríamos observar más hacia el pasado que de 909s y mas MS-20s, hasta el principio de los sintetizadores. La semana pasada, Moog anunció que lanzaría una edición limitada de tres de sus más famosas unidades de sintetizadores modulares: el System 55, System 35 y el Model 15. Al contrario de las reediciones de Roland y Korg, existen réplicas reales y no son baratas. Al principio de los 70s, Giorgio Moroder, Brian Eno y Tangerine Dream utilizaron estos enormes sintetizadores para componer sus obras maestras. Para mediados de los 80s, Moog ya había dejado de fabricar sintetizadores modulares ya que el más pequeño y económico Minimoog ya los había superado en popularidad. Pero en los 90s habían hecho todo menos desparecer.

Moroder in his studio with a Moog.

Desde el punto de vista de más laico, estas excéntricas cajas  parecen artefactos del futuro pasado – tan anacrónicas como modernas. Imponentes carcasas de madera con entradas y perillas inexplicablemente complicadas, junto con una maraña de cables: estas máquinas se veían capaces de cualquier cosa. Elevaron la música electrónica al nivel de una ciencia, hicieron que sus operadores parecieran técnicos además de música. Romantizaron el papel del productor a científico loco dándole vide a una creación como la de Frankenstein que incluso ellos mismo no entendían ni controlaban por completo

¿Qué ofrecen los sintetizadores modulares en la era en la que el software ha convertido a la creación musical en un proceso completamente digital? "Creo que los productores están muy aburridos de trabajar en computadoras. Han pasado demasiado tiempo aprendiendo a hacer música en una computadora y encontraron lo que les hacía falta", dice Amm, quien también produce música como Solvent. En vez de simplemente ser una reacción compensatoria hacia el tedio o una moda nostálgica pasajera, los sintetizadores modulares podrían ser el futuro del hardware. Al contrario de los sintetizadores de software, es posible crear sonidos completamente desde ceros con un modular y manipularlos de cualquier forma imaginable. En otras palabras, su potencial es potencialmente ilimitado.

El fanático de los sintetizadores y prodigio del techno, Legowelt.

Hasta hace poco fue que los productores comenzaron a redescubrir los sintetizadores modulares. "Nunca vas a comprar otro sintetizador que suene así porque es interminable lo que puedes hacer con él", el afiliado a R&S Blawan le dijo a  Resident Advisor. Como la mitad de Karenn, junto con el productor de Hessle Audio, Pariah, el par toca sets completamente improvisados con hardware llenos de techno violento con una plataforma que incluye modulares y una 909. No son los únicos, Legowelt, Patricia, el jefe de Hemlock, Untold, Simian Mobile Disco y Like Abbott han experimentado con modulares últimamente.

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Parte del problema, es que se pueden convertir en obsesiones por el encanto de personalizar y mejorar los módulos individuales que puede llegar a ser más importante que la música. "Puede ser adictivo … como consumir crack", advirtió el fundador de Border Community, James Holden en

Attack Magazine

. ¿Entonces, son únicamente la persecución de varios coleccionistas? "Creo que todos los interesados en los modulares, tienen un tipo bastante obsesivo" admite Amm, "Pero no son un montón de ñoños los que están detrás de esto, definitivamente hay un lugar en la música popular para los modulares en este momento, y el cual no existía en los 80s".

Setup para el Live de Karenn.

Luego de la de democratización de la producción musical en los 90s, el regreso del hardware clásico parece como un retroceso más que una evolución. La costosa producción de los sintetizadores como el Moog y el ARP Odyssey están fuera del alcance para cualquiera que no sea un productor con muchos ingresos. De igual forma, los restos de máquinas inmortales como la 909 no hacen nada por satisfacer a los fetichistas y parecen decepcionantemente anticuadas con respecto a todas sus actualizaciones. Para todos aquellos que no tienen la posibilidad de gastar miles en nuevo equipo viejo, los modulares podrían ser un compromiso entre el pasado y el futuro. Con una escena DIY próspera y con costos de ingreso más asequibles, existe esperanza de que se conviertan en lo que Raspberry Pi fue para la codificación. En vez de montarse a la ola de la nostalgia por los sonidos antiguos, los modulares están abriendo extraños mundos nuevos para la exploración sónica. Tal vez sea posible enseñarle trucos nuevos a una máquina vieja.