Por qué nunca debes cortar con alguien en un bar

Si has sido bartender por mucho tiempo es muy probable que hayas visto los peores y más escandalosos rompimientos y peleas.
Hilary Pollack
Los Angeles, US
ER
traducido por Elvira Rosales
19.5.17
Photo via Flickr user instantvantage

Bienvenidos una vez más a Confesiones de Restaurante, donde hablamos con las voces no escuchadas de la industria restaurantera, tanto del servicio como de la cocina, sobre lo que sucede tras bambalinas en tus establecimientos favoritos.

Entiendo muy bien que quieras terminar una relación en un bar, es territorio neutral. Pero en la práctica, sometes a la gente a mucha presión. Diría que es un tanto grosero.

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Usualmente es fácil saber cuando alguien está pasando una mala noche, pero también es fácil decir si alguien es un buen cliente, si sabe comportarse en un bar. Si alguien entra y tiene buena vibra, incluso si se sienten muy mal, no me rehuso a mandarles una bebida; lo he hecho antes. Si algún cliente regular entra y se ve muy triste, seguro lo hago.

La mujer preguntó cuál era el escocés más caro que había en el menú, era un Johnnie Walker etiqueta azul: $150 dólares uno doble. Lo pidió solo para arrojárselo al tipo en la cara y se fue.

Según mi experiencia, ocurre más seguido que la gente no quiera hablar con detalle al respecto. No me ha pasado mucho que la gente llegue luego de un ruptura y quieran hablar de ello. Siempre han sido cosas más dramáticas, cosas extrañas.

Mi amigo Ian, quien también es bartender, me acaba de contar hoy que estaba trabajando en un lugar lujoso del centro y entró una pareja. La mujer preguntó cuál era el escocés más caro que había en el menú, era un Johnnie Walker etiqueta azul: $150 dólares uno doble. Lo pidió solo para arrojárselo al tipo en la cara y se fue. Creo que fue muy impresionante. Esperemos que de verdad lo haya merecido, porque fue una reacción bastante hostil.

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Ha habido dos ocasiones que realmente sobresalen de las veces que he visto gente rompiendo en mis bares. Pero la peor fue cuando una pareja entró a un bar filipino donde trabajaba y su rompimiento fue terrible. Ella hablaba con tonos chillones y se puso pesada; él estaba gritando y trataban de calmarse el uno al otro, pero él terminó por explotar.

Ella solo se sentó a llorar durante una hora, así que me acercaba regularmente y le preguntaba "Oye, ¿está todo bien?". Y ella contestaba, "Sí, sólo necesito un minuto". En algún punto tuve que ir hasta allá y decir "Mira, sé lo que está pasando, pero tienen una cuenta de $70 dólares". Empezó a sollozar incontrolablemente, así que terminamos liquidando su cuenta gratis y ella decía, "Oh, gracias, es muy lindo, me siento fatal bla bla bla".

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En ese momento, el DJ estaba preparándose y el ambiente nocturno estaba comenzando a dominar el lugar. Esperábamos que se fuera, pero no solo se quedó sino que fue a la barra. Como que se arregló un poco, pero todavía parecía que había estado llorando. Era evidente que estaba teniendo una mala noche.

Entonces, algunos hombres empezaron a comprarle tragos. Habló con varios hombres, iba con ellos a la esquina, los abrazaba y, básicamente, fajó con cinco personas diferentes. Había empezado como un desastre emocional, pero luego empezó a bailar. Hacía movimientos descendentes y constantemente caía, sin poder levantarse de nuevo. Rodaba por el piso con una multitud de hombres sucios alrededor de ella todo el tiempo. En algún momento perdió los zapatos. Realmente no podíamos hacer que la sacaran, porque otras personas le compraban tragos.

Llegó el punto en que el hermano de uno de nuestros guardias entró, un samoano de 130 kilos, y ella puso sus ojos en él. Se le lanzó inmediatamente y fueron a casa. Al día siguiente, él llegó a la hora feliz cubierto de moretones y chupetones. Todos le preguntamos: "Bueno, ¿pues qué pasó?". Aparentemente estaban teniendo sexo maravilloso hasta que ella vomitó toda su cama.

La mejor parte es que una semana después, el mismo día de la semana, ella llegó de nuevo al bar y desde entonces es una cliente regular. Caza a muchos chicos, pero esa fue por mucho la ruptura más dramática que he visto en el bar.

Durante la pelea, una mujer gritaba todo el tiempo sobre Facebook. Se podía escuchar "perra" y "puta", pero cada cinco palabras era "Facebook".

Bueno, además de ésta. Al principio todo iba bien, solo era una noche movida. Pero al final, cuando prendimos las luces y sacamos a todos del establecimiento, escuchamos gritos y quejas afuera. La mujer decía, "¡Te he visto entrar al Facebook de mi esposo! ¡He visto que comentas sus fotos, les das 'like', lo molestas!".

Todos nos reíamos mientras observábamos desde adentro, pero mandamos a seguridad para decirles que bajaran la voz para que los vecinos no se quejaran. Todos estábamos amontonados detrás de las persianas para ver. Entonces la pelea se desató, había diez chicas grandes, chicas rudas. Durante la pelea, una mujer gritaba todo el tiempo sobre Facebook. Se podía escuchar "perra" y "puta", pero cada cinco palabras era "Facebook", lo cual era muy gracioso. Inicialmente, nuestro equipo de seguridad trató de evitar el conflicto, pero todas las chicas enojadas empezaron a joderlos, entonces se retiraron.

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Todos los hombres estaban alrededor. El tipo con la cuenta de Facebook en cuestión estaba escapando, fuera de la zona del bar. La chica se acercó a él y terminaron ahí mismo. La nueva exnovia lo siguió exclamando: "¡Como sea, ni siquiera te quiero!", pero continuaba detrás de él. Pensé que estarían así por siempre. Muy dramático.

Al día siguiente, me presenté para abrir el lugar y había restos de tela por todas partes. Era una locura. Mi jefe me dijo, "Sal y limpia toda la tela". Durante semanas luego del incidente seguían apareciendo trozos. Si había brisa entraba al restaurante desde afuera. Era como diamantina, nunca se iba por completo. La llamábamos la "Tela necia".

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No creo que técnicamente haya roto con alguien en un bar, personalmente. Pero cuando tenía 21 años, salí con un tipo que era DJ en fiestas populares y antros. Después de la primera vez que tuvimos sexo, alguien me dijo que tenía novia, así que decidí terminar todo. Cuando le pregunté, me dijo que ya habían cortado, que era una chica loca y le creí. Dos meses después descubrí que sí tenía novia mientras estábamos juntos y que simplemente había mentido al respecto. Así que no supe, sino hasta después, que ella estaba reaccionando adecuadamente a una situación en la que tu novio, con el que vives, está acostándose con otra chica.

Una noche, estaba con mi amiga Lily y asistimos a una de sus fiestas DJ; una estúpida fiesta hipster. Inmediatamente fuimos al baño a inhalar aire comprimido, entonces la novia llegó con cuatro de sus amigas y sacó a las demás. Cuando salí del cubículo, una de ellas inmovilizó a mi amiga y las otras me sostuvieron mientras la chica me golpeaba en la cara. Acaba de aspirar aire, así que me estaba riendo histéricamente, como en la película Thirteen, porque era gracioso. O sea, siento haberme cogido a tu novio accidentalmente, pero no necesitas golpearme con otras cuatro mujeres en el baño de un bar. Me parece que murmuré: "Me cogí a tu novio" mientras reía, lo cual fue pésima idea.

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Finalmente se detuvo, salí a empujones y corrí por el bar. El chico estaba afuera y empecé a gritar: "Jódete, pendejo. Tu novia loca acaba de golpearme en el baño por una mierda como tú". Gritaba que su pene era pequeño, que no valía la pena. Y él solo decía: "¡Oye, nena, lo siento, no es para tanto!". Me largué hacia la calle y él me estaba siguiendo. Todo esto pasó frente a todo el mundo, debía haber como 50 personas alrededor del bar; creo que eso cuenta como una ruptura bastante pública.

Es difícil para mí pensar en algún momento específico en que estuviera bebiendo durante una ruptura, porque básicamente bebía todo el tiempo hasta que cumplí 25, con o sin rupturas.

Recuerdo ir al bar yo sola un par de veces y los chicos trataban de hablar conmigo. Lo típico, "¿Por qué tan sola?".

Tal y como fue contado a Hilary Pollack.


Este artículo apareció originalmente en febrero de 2015.