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La razón científica por la que no puedes dejar de beber

Tu cerebro en verdad quiere que ordenes otro trago. Y luego otro, y otro. Esto es lo que sucede en tu cabeza cuando consumes alcohol.

Tu cerebro te manipula para que ordenes una bebida tras otra en el bar. No nos dejes continuar si ya has escuchado esto antes.

Es lunes, estás cansado y mantienes el bajo perfil durante las horas laborales, pero un colega te convence de ir a "la hora feliz" del bar más cercano a tu oficina. "Sólo será un trago", te dice. Y piensas que una copa acompañada de chismes oficinistas te caería bien. De pronto, te das cuenta de que ya vas en tu carta cuba, que le estás contando al contador tus secretos más oscuros, y que ya invitaste dos rondas de tequila a todos. Pero, ¿qué pasó?, te preguntas mientras te comes un burrito del Oxxo en la noche, en la penumbra de tu cocina. Realmente pensabas en tomarte un trago y pasar la noche viendo Netflix en tu casa, ¿no?

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Bueno, culpa a tu cerebro. Porque tu incapacidad para resistirte a esa segunda copa tiene mucho que ver con la forma en la que estamos hechos, según un nuevo estudio de la Texas A&M University.

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La investigación, publicada en la edición del 19 (agosto, 2015) de la Journal of Neuroscience, ofrece una nueva visión de cómo funciona la adicción, particularmente al alcohol, y el papel de la actividad cerebral en la búsqueda de licor.

El estudio encontró que el consumo de alcohol en realidad puede alterar la estructura y la función de las neuronas que se encuentran en el estriado dorsomedial, el área del cerebro que controla los sistemas de motivación y recompensa. Cuando sorbes de tu copa de Chardonnay o de tu vaso de whisky con soda, la forma de estas neuronas que te motivan cambia, instándote a pedir otra ronda y a mantener la borrachera. El consumo excesivo de alcohol continúa activando estas neuronas D1 (dopamina), lo que hace que las personas susceptibles al abuso del alcohol continúen bebiendo más allá del punto de la seguridad o de la simpatía. Es un círculo vicioso en el que el mecanismo de aceptación de tu cerebro se activa con mayor facilidad, y entre más bebes, más susceptible eres a sus poderes de motivación.

"Si se excitan estas neuronas querrás beber alcohol", dijo, en un comunicado, Jun Wang, uno de los autores del estudio y profesor asistente en neurociencia terapéutica experimental en el Texas A&M College of Medicine. "Se te va a antojar"

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A pesar de la enorme prevalencia del alcoholismo –más del 13 por ciento de la población mexicana sufre dependencia al alcohol– los profesionales médicos aún no descubren una solución para el abuso de alcohol con tasas de éxito consistentes.

La nueva investigación de la Texas A & M puede esclarecer el porqué esto es así. "Hemos descubierto que el consumo de alcohol mejora la actividad de los canales que controlan las adicciones. Esto es que el consumo de alcohol genera alteraciones persistentes de la morfología neuronal en una parte del cerebro (DMS), la que controla los comportamientos de beber alcohol, es un círculo vicioso: mientras más bebes, más querrás beber", escriben los autores del estudio. "Además, mostramos que estas alteraciones se producen solo en una subpoblación de neuronas que controlan positivamente la recompensa y el refuerzo de las drogas".

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Y bien, ¿cuál es la aportación? Bueno, esta revelación podría ser el primer paso hacia un nuevo tipo de medicamento que bloquee los receptores D1 y rompa el ciclo neuronal antes mencionado que se alimenta del abuso del alcohol. "Mi objetivo final es comprender cómo funciona el cerebro adicto", dice Wang. "Y una vez que lo logremos, algún día, podremos suprimir el deseo de otra ronda de bebidas y, finalmente, detener el ciclo del alcoholismo".

Así que si eres un bebedor moderado que de vez en cuando abusa, puedes creer que esta información no es para ti. Pero sí lo es, ya que el abuso del alcohol es culpable del 70 por ciento de los accidentes en México. Este estudio podría ser un paso hacia un mundo más seguro.