El Museo del Prado de Madrid ha presentado una nueva exposición que no se limita a dejar que los visitantes únicamente observen las clásicas obras de arte, sino que por primera vez se les permite alargar el brazo y sentir los cuadros. Esta iniciativa lleva el título Hoy toca el Prado, y nace de la idea de crear una experiencia accesible a personas con discapacidad visual. “Este proyecto permite percibir la realidad de la pintura representada para recrearla mentalmente en su conjunto y lograr la percepción emocional de la obra", explica el museo en su página web.
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Para crear las obras tangibles, el Museo del Prado trabajó con el estudio creativo Estudios Durero, que utilizó una técnica especial de invención propia llamada “Didú”, un tipo de impresiones en relieve que traduce imágenes digitales en obras textural que pueden tocarse. Para esta exposición, recrearon seis obras, incluyendo La Gioconda (más conocida como La Mona Lisa), La fragua de Vulcano de Velázquez, El caballero de la mano en el pecho de El Greco y El quitasol de Goya.“En este viaje hemos aprendido la importancia que tienen los detalles, volúmenes, texturas y formas en la composición de un rostro, una montaña, una flor o una silla”, explica en el pequeño documental de aquí abajo Rubén, un invidente que trabajó como asesor en el proyecto.
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