FYI.

This story is over 5 years old.

Identidad

'Él me violó’: cuando Donald Trump fue acusado de agresión sexual

Durante el proceso de divorcio de la pareja a principios de los noventa, Ivana Trump acusó al actual líder del Partido Republicano de agredirla y violarla en un ataque de ira por una dolorosa cirugía para reducir su cuero cabelludo (Donald niega tanto...
30.3.16
Photo by Sonia Moskowitz via Getty Images

En julio de 2015, el Daily Beast publicó un artículo que volvía a sacar a la luz las alarmantes acusaciones que se vertían en una biografía de 1993 sobre Donald Trump, el empresario y antiguo presentador de realities a quien se consideraba, incluso el pasado verano, líder del Partido Republicano Norteamericano.

En Lost Tycoon: The Many Lives of Donald J. Trump ("El magnate perdido: las muchas vidas de Donald J. Trump"), el autor Harry Hurt III reconstruye el testimonio ofrecido por Ivana Trump durante su divorcio de Donald Trump a principios de la década de 1990. Según el modo en que Hurt lo explica, Ivana narró un incidente terriblemente violento que, durante su testimonio, ella tachó de "violación".

Publicidad

Poco después de la publicación del artículo en el Daily Beast, Gawker publicó fotos de las páginas del libro —hoy descatalogado— que describían el incidente. El texto de Hurt narra la supuesta agresión como reacción a una operación de reducción del cuero cabelludo que salió mal. "¡Tu médico me ha arruinado la vida, joder!", gritó supuestamente Donald antes de arrancar el pelo de Ivana "a puñados, como si tratara de hacer que ella sintiera el mismo dolor que él estaba sufriendo".

El pasaje continúa:

Le arranca la ropa y se baja la cremallera del pantalón, y entonces le introduce el pene por primera vez en más de dieciséis meses.

Le arranca la ropa y se baja la cremallera del pantalón, y entonces le introduce el pene por primera vez en más de dieciséis meses. Ivana está aterrorizada. Aquello no es hacer el amor, no es sexo romántico, es una agresión violenta. Más tarde, Ivana describe lo que 'The Donald' le hace en términos que no dejan lugar a dudas. Según las versiones, ella repite a algunos de sus confidentes más cercanos: 'Él me violó'.

Una posterior declaración de Ivana Trump, publicada en la primera página de Lost Tycoon y como nota al pie de este pasaje, expresaba que ella no había pretendido usar la palabra violación con "connotaciones literales o criminales". Sin embargo, no contradijo los demás hechos de la historia. "Durante una declaración que ofrecí en relación con mi proceso de divorcio, afirmé que mi marido me había violado", comienza la afirmación. Y continúa:

En una ocasión, durante 1989, el Sr. Trump y yo mantuvimos relaciones maritales en las que él se comportó de forma muy diferente conmigo a como se había comportado durante nuestro matrimonio. Como mujer, me sentí ultrajada, ya que en aquella ocasión desaparecieron el amor y la ternura que normalmente mostraba hacia mí. Me referí a este hecho como 'violación', pero no quiero que mis palabras se interpreten en un sentido literal o criminal.

Según el artículo del Daily Beast, Donald Trump negó las acusaciones y también haberse sometido a una operación de reducción del cuero cabelludo. El abogado de Trump, Michael Cohen, respondió a la solicitud del Daily Beast de que hiciera declaraciones al respecto atacando furiosamente al reportero, Tim Mak, amenazándole con "arruinar su vida". Aún resulta más preocupante que Cohen también afirmara (falsamente) que es imposible violar a la propia esposa. Después de la publicación del artículo —con los incendiarios comentarios de Cohen incluidos—, Ivana Trump ofreció otra declaración en la que afirmaba que Donald y ella eran "los mejores amigos del mundo" y que su propia historia "carecía totalmente de fundamento".

En aquel momento, gran parte de la clase política se negaba a creer que Trump fuera a ser un candidato serio, pero otros medios de comunicación se hicieron eco de la historia. Sin embargo, cuando el programa de la MSNBC Morning Joe invitó a Tim Mak para que hablara sobre el artículo, los presentadores Joe Scarborough y Mika Brzezinski ofrecieron una larga lista de razones para ignorar la historia, aunque ninguna de ellas estaba vinculada al hecho de que nadie se tomaba en serio a Trump.

Publicidad

"Durante los divorcios, la gente siente mucha ira y dice muchas cosas, sobre todo en los divorcios de gran repercusión mediática", razonó Scarborough. Brzezinski se mostró incluso menos dispuesta a tomar en serio la historia: "No es interesante y ni siquiera forma parte de la conversación. Es estúpido", afirmó.

Mak estuvo en pantalla solo unos breves momentos, pero le dio tiempo suficiente para señalar el perturbador hecho de que el abogado de Trump había afirmado que la violación dentro del matrimonio era algo imposible. Inmediatamente le pidieron que abandonara el plató. "Es mejor para nosotros agradecerte que hayas venido y apartarnos lentamente de este segmento", dijo Scarborough.

Resulta difícil imaginar a ningún otro candidato recibiendo una acusación como esta y consiguiendo salir airoso, prácticamente ileso. Incluso en los "medios liberales" la historia se desvaneció bastante rápido, aunque desde entonces se menciona de vez en cuando en muchas historias sobre Trump (ProPublica mencionó recientemente el artículo de Mak como uno de los mejores publicados durante la campaña de Trump). Aun así, teniendo en cuenta la atmósfera actual que rodea el tema de las agresiones sexuales, resulta extraño que esta historia haya acaparado tan poca atención de los medios.

"Trump ha presentado un panorama político actual tan indignante que, en general, la prensa no se ha mostrado muy imaginativa a la hora de mirar atrás en su biografía", afirma Bruce Shapiro, profesor de ética periodística en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Columbia y director del Dart Center for Journalism and Trauma (Centro Dart para el Periodismo y el Trauma).

Publicidad

Ana Kasparian, comentarista política del programa de noticias onlineThe Young Turks está de acuerdo con esta explicación. "La campaña de Trump ha sido tan controvertida que esta historia copó los titulares durante un breve período de tiempo, pero después el candidato hizo algo escandaloso y la atención se centró en el nuevo escándalo", me dijo.

El abuso físico (y podría afirmarse que también sexista) también ha sido un problema en la campaña de Trump, desde el ataque a unos manifestantes hasta sus agresiones a la reportera del Breitbart, Michelle Fields, que supuestamente fue agarrada bruscamente por el director de campaña de Trump. Los medios de comunicación, otros candidatos e incluso el actual presidente de Estados Unidos han condenado sin tapujos este tipo de comportamiento, de modo que, dentro de este contexto, resulta difícil entender por qué los periodistas no quieren ahondar en los precedentes de la vida pasada de Trump.

Foto vía el usuario de Flickr gageskidmore

Pero existen diversas razones por las que los medios se resisten a tratar el tema de la agresión sexual, especialmente en una situación tan cuestionada como esta. "Se trata de una acusación que apareció en unas declaraciones, pero nunca se ha fallado una sentencia objetiva al respecto", afirmó Shapiro. "Las agencias de noticias suelen ser bastante cautelosas con las acusaciones de agresión sexual que no han recibido una sentencia y es posible que aún lo sean más después de la historia sobre la violación en la Universidad de Virginia publicada por Rolling Stone. Ahora se va con más cuidado".

El hecho de que Ivana se retractara es otro factor preocupante. "Básicamente ha dicho que fue un evento terrible, pero que no cree que fuera una violación penal", afirmó Shapiro, "por eso creo que la historia debe tratarse con grandes dosis de sensibilidad y cuidado".

Publicidad

Shapiro también opina que la campaña de Hillary Clinton tiene sus propios motivos para no querer utilizar acusaciones como esta a modo de arma arrojadiza para criticar a Trump. "Es una campaña sobre la que todavía planea la sombra de Bill Clinton", indicó. Bill Clinton ha sido acusado de agresión sexual en múltiples ocasiones, pero incluso ignorando esas acusaciones, su relación con Monica Lewinsky "contaría como acoso sexual por parte de un empleado del gobierno de EE. UU.", según Shapiro.

Sin embargo, aunque eliminemos la acusación de agresión sexual, el testimonio de Ivana durante su divorcio —tomado bajo juramento— sigue describiendo una situación terriblemente abusiva. "Jamás se ha negado la existencia de este comportamiento tan abusivo, solo se ha eliminado la descripción del mismo como 'violación' en sentido criminal", explicó Shapiro.

"Se trata de un horrible e importante incidente en la biografía de Trump, y no se trata de un incidente aislado", añadió. "Hablamos de alguien que hace tan solo un par de años culpaba de las agresiones sexuales en el ejército a la incorporación de las mujeres. Es perfectamente legítimo cuestionar su comportamiento".

Un reciente episodio del podcast Radiolab explicaba la historia de la campaña presidencial de 1988 del Demócrata Gary Hart y daba a entender que el seguimiento de la prensa de su aventura extramatrimonial durante la campaña fue un punto de inflexión para los medios en Estados Unidos. Anteriormente a eso, se consideraba que la vida sexual de los políticos estaba fuera de los límites del periodismo, por escandalosa que fuera, pero la aventura de Hart abrió una puerta que jamás pudo volver a cerrarse: desde aquel momento, escribir sobre el sexo en la política dejó de ser tabú. De hecho, incluso puede que empezara a ser importante.

De manera similar, los medios se han abierto a las acusaciones de agresión sexual en las últimas décadas. "En general, los medios de comunicación tienden ahora a empatizar más con las acusaciones de agresión sexual que en el pasado, porque ahora la gente está más dispuesta a hablar sobre ello y a otorgar a las supuestas víctimas el beneficio de la duda", explicó Cindy Carter, profesora especializada en estudios feministas de los medios en la Universidad de Cardiff. Las redes sociales también han proporcionado a las víctimas una plataforma donde hacer públicas sus acusaciones. Como resultado, figuras públicas como Bill Cosby, que en tiempos parecía intocable, han visto destruida su reputación por la acción conjunta de las víctimas y los periodistas.

Es posible que nada pueda empañar la reputación de Trump: anunció su campaña llamando "violadores" a los inmigrantes mexicanos y su retórica no ha hecho más que agravarse desde entonces. Ninguno de los muchos escándalos en los que se ha visto involucrado Trump parece haber dañado su conexión con los votantes; más bien al contrario: Trump continúa dominando las primarias y en el momento de esta publicación había ganado ya 20 estados.

Pero aunque es posible que a quienes apoyan a Trump les dé igual, merece la pena investigar el historial y la personalidad de cualquier candidato a la presidencia. Cuando hablé con Lloyd Grove, otro periodista del Daily Beast que lleva escribiendo sobre Donald Trump desde principios de la década de 2000, predijo que estas alegaciones todavía podrían afectar a la campaña de Trump, a pesar de la relativa reticencia de la prensa a ocuparse del caso. "En medio de lo que obviamente es una campaña extremadamente sorprendente", afirmó, "no me sorprendería que este incidente volviera a saltar a la palestra".