la historia de

La teoría de cuerdas: cómo se inventó el tampón

Desde envolverse la pelvis en pieles de animales a los enormes cinturones menstruales, pasando por los productos no binarios para la regla, las compresas y los tampones tienen una larga historia a sus espaldas.

por Elizabeth King
21 Marzo 2016, 1:00pm

Image via Flickr user Classic Film

La gente que menstrúa lleva creando o comprando productos para la regla casi desde el principio de los tiempos y todos estos productos existen para ayudar a evitar que se produzca una situación vaginal al más puro estilo Carrie en los momentos más inoportunos. A lo largo de la historia se han introducido o simplemente colocado fuera de nuestras vaginas muchos objetos para retener la regla, entre otros pieles de animales, esponjas marinas y copas menstruales.

(Debería tenerse en cuenta que las personas trans y no binarias siempre han sido miembros de nuestra familia humana, pero hasta hace poco las mujeres cisgénero eran los únicos individuos a quienes se dirigía la información sobre la menstruación). Se asumía y se asume de forma generalizada que todas las mujeres cis tienen un ciclo menstrual regular que dura varias décadas, pero no siempre es el caso. Sin embargo, el lenguaje empleado en este artículo utilizará a veces pronombres femeninos como reflejo de la forma en que se hablaba sobre la regla en el pasado, y también habrá un comentario sobre productos para la regla explícitamente inclusivos para los trans.

Todo menos el fregadero de la cocina

No, el tema de las pieles de animales no es una broma. Antes de que se fabricaran compresas y tampones en masa, casi cualquier cosa que se pudiera encontrar por ahí servía para absorber la sangre menstrual. En la Grecia del siglo V se crearon tampones con madera ligera envuelta en pelusa y en el Antiguo Egipto se empleaban papiros enrollados.


Aunque resulta difícil encontrar mucha información sobre productos antiguos para la menstruación, hay gran cantidad de pruebas que demuestran que las mujeres usaban casi cualquier cosa disponible para empapar su flujo. Finalmente surgieron productos específicamente creados para absorber la sangre menstrual, empezando por el producto para la regla que o bien amas, o bien detestas profundamente: la compresa.

Paños menstruales y matemáticas procaces

Las compresas han estado presentes desde siempre. Una de las primeras referencias a una compresa data del siglo X y, de hecho, es una narración épica: se dice que Hipatia, una de las primeras mujeres matemáticas de Grecia, utilizó su compresa para poner en su sitio a uno de sus alumnos después de que se propasara con ella. Cuando el estudiante expresó su interés romántico y sexual por Hipatia pasando por alto su inteligencia y sus dotes como docente, esta se sacó su sangriento paño menstrual y lo exhibió frente a su alumno. También se dice que Hipatia acusó al estudiante de "lascivia primitiva" durante el incidente.

Cuando el estudiante expresó su interés romántico y sexual por Hipatia, esta se sacó su sangriento paño menstrual

"Servilletas sanitarias para las damas"

En la década de 1890 salieron al mercado en EE. UU. las primeras compresas menstruales desechables, creadas y comercializadas por el bueno de Johnson and Johnson, que inicialmente incluyó sus compresas en los kits de maternidad que vendían a tocólogos y comadronas. Perdiendo la gran oportunidad de sorprender y dejar boquiabierta a la mitad de la población con un producto único destinado a hacer que la regla fuera un poco más fácil de manejar, Johnson and Johnson bautizó a sus compresas con el posiblemente peor nombre de la historia: Toallas de Lister y Servilletas Sanitarias para las Damas.

Si estos nombres de productos parecen cómicos eufemismos es porque la compañía deseaba intencionadamente evitar mencionar directamente la regla o la sangre menstrual, negándose básicamente a citar la auténtica necesidad para cuya satisfacción se habían ideado las compresas.

Abróchense los cinturones

Hubo muchas versiones de aquella primera compresa durante el siglo XX, pero merece la pena mencionar un desarrollo especialmente importante en el campo del diseño de este producto: el cinturón. En la década de 1920, las compresas se mantenían en su sitio con un cinturón que casi recuerda a un arnés de BDSM.

En aquella época, llevar una compresa de tela implicaba ponerse un cinturón elástico alrededor de la cintura y unir a él los extremos de la compresa con cintas elásticas enganchadas con imperdibles (imagínate unos tirantes que rodean tu cintura en lugar de tus hombros y sostienen una compresa de tela en lugar de los pantalones). Por supuesto, esta compresa era bastante enorme: las compresas de tela con cinturón se extendían desde encima de la abertura vaginal hasta cubrir casi completamente la raja del culo.

Los primeros tampones no eran tampones


Los tampones son en general un producto más simple que las compresas y no han cambiado gran cosa desde los días de los papiros. A finales de la década de 1800, los tampones no se utilizaban para absorber la sangre menstrual sino que sobre todo los empleaban los médicos para administrar medicamentos en la vagina de sus pacientes.

A finales de la década de 1800, los tampones eran sobre todo empleados por los médicos para administrar medicamentos en la vagina de sus pacientes

Condones rellenos y el tampón que podría haber sido y no fue

Al inicio de la década de 1920, más o menos al mismo tiempo que se comercializaban las compresas con cinturón, un empleado de Kimberly-Clark tuvo una idea para absorber la sangre menstrual mediante un objeto insertable y desechable. Era... bastante raro. El empleado, John Williamson, rellenó un condón con el contenido de una compresa, practicó unos pequeños orificios en el condón y mostró su "invento" a su padre, que también trabajaba en Kimberly-Clark. El padre de Williamson se rio de su idea, que murió en aquel preciso instante.

Por fin, el auténtico tampón


En 1931, Tampax recibió la patente del primer tampón desechable con aplicador, que era más o menos igual que el tampón con aplicador que se vende actualmente. Su inventor fue el Dr. Earle Cleveland Haas, un médico de cabecera de Denver que, según Tampax, deseaba encontrar una solución para la sangre menstrual que fuera más cómoda que las enormes y engorrosas compresas con cinturón.

Dice la leyenda del tampón que, tras oír a una amiga suya que se introducía en la vagina una esponja marina durante esos días del mes, Haas pensó que el algodón comprimido podría cumplir la misma función. Más tarde, en su sótano, Haas cosió el primer tampón moderno y diseñó unos tubos de papel que servirían para mantener el tampón limpio antes de su inserción y también para facilitar la inserción misma.

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Actualmente existe un pequeño pero leal grupo que adora absolutamente su copa menstrual

Alcemos las copas

La copa menstrual —una copa insertable y reutilizable que recoge la sangre de la menstruación— también existe desde principios del siglo XX. Aunque no está del todo claro cuándo se inventó la copa menstrual, la primera que se patentó en EE. UU. estaba hecha de goma y fue diseñada por Leona Chalmers. La patente de Chalmers apareció en 1937, pero la copa en sí nunca se comercializó, en parte porque había escasez de goma por culpa de la Segunda Guerra Mundial.

Tassette trató de rescatar la copa a finales de la década de 1950, pero no acabó de tener éxito. Llegados a ese punto quedaba claro que la batalla se libraba en torno al tabú que rodeaba a la regla y la sangre menstrual: las mujeres no querían tocar sus vulvas ni sus vaginas, por lo que la copa les resultaba una opción poco atractiva.


Actualmente existe un pequeño pero ferozmente leal grupo que adora absolutamente su copa menstrual. Las marcas más populares son Naturcup, Meluna, Lunette, Iriscup y The Keeper. The Keeper salió al mercado en 1987, por lo que es la más antigua de las principales marcas actuales.

La gente que tiene la regla

Poco a poco, la información acerca de la menstruación empieza a reconocer a los hombres trans, que en muchos casos también tienen la regla. A la vez que la educación incluyente para los trans sobre salud ginecológica han aparecido productos para la regla a la medida de los hombres transexuales, que hasta la fecha se habían dejado completamente fuera de la información pública sobre la regla y del mercado de los productos menstruales.

En 2015, la compañía de ropa interior para la regla THINX lanzó una línea de ropa interior para "gente que tiene la regla," reconociendo de este modo que hay más de un género (las mujeres cis) que puede tener la regla. La ropa interior para la regla de THINX lleva una compresa incorporada que puede lavarse y reutilizarse durante la menstruación. Para empezar a incluir a los hombres trans y a las personas no binarias en el mundo de los productos para la regla, THINX creó un modelo de ropa interior similar a un calzoncillo que posee un aspecto más andrógino

A lo largo de los tiempos ha habido básicamente dos formas de gestionar la sangre menstrual: dejar que fluyera sobre una compresa o mantenerla dentro durante un breve periodo de tiempo. Puede que los tampones ya no estén hechos de madera y que no tengamos que ponernos un cinturón para llevar una compresa, pero parece que ha habido muchos menos avances en el mundo de los productos para la regla de lo que cabría esperar. Aunque, con el surgimiento de la inclusividad de los trans en el mundo de la higiene menstrual, es posible que los avances que necesitamos no estén tan relacionados con qué es lo que recoge la sangre sino más bien con cómo hablamos de quien sangra.

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