Cómo la pizza y los tacos pueden ayudar a evitar el suicidio

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Cómo la pizza y los tacos pueden ayudar a evitar el suicidio

Comer no sólo es el simple acto de ingerir algo, es compartir momentos, sabores, risas, celebraciones, charlas... es todo aquello que sucede alrededor de una probada. Pero ¿puede evitar un suicidio?

Cuando era niño e iba a visitar a mi abuela en Montreal siempre había mousse de fresa recién hecho para mi hermano y para mí. Todo lo relacionado con ese postre —el aspecto de la crema rosa pálido rizada ligeramente hacia arriba servida en copas alargadas; su textura etérea y los sabores no tan dulces de la crema y la fresa— siempre marcará ese momento de mi vida, y mi abuela estará ahí. Mi abuela murió hace ya varios años, pero cuando como ese postre, de vez en cuando, es un carrusel de rostros, aromas y emociones familiares. Es, más que nada, una evocación al bienestar.

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No es una idea extraña que nuestras relaciones personales con ciertos alimentos pueden ser increíblemente complicadas. Desde la forma más básica de necesidad biológica, hasta las interacciones neuroquímicas, sociales e incluso existenciales, comer raramente es un acto tan simple como parece. Pero, ¿el vínculo emocional o social con la comida es suficiente para salvar vidas?

Así pareció este mes, cuando dos policías en México aparentemente fueron capaces de persuadir a un hombre suicida ofreciéndole tacos. La historia se hizo viral.

Y con razón: no hay muchas otras cosas que al internet le gusten más que las historias agradables y la comida. (Está bien, definitivamente hay otras cosas, pero no hablaremos de eso aquí). El incidente recuerda otra situación que ocurrió hace casi un año, en donde el Departamento de Policía de San José usó un robot como repartidor de pizza para hablar con un hombre que iba arrojarse a un paso a desnivel en la autopista.

Las extrañas similitudes entre los dos eventos —un sujeto suicida que es retirado de una orilla literal y figurativa gracias a un ofrecimiento de comida— aclara la importancia psicológica de la comida, particularmente en situaciones de emergencia como estas, y con suerte ayuda a explicar qué tan arraigados están nuestros lazos con nuestros alimentos.

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MUNCHIES contactó a David Klonsky, un profesor de psicología de la University of British Columbia quien se especializa en suicidio y autolesiones, para contextualizar exactamente lo que ocurre durante estos momentos de tensión. Klonsky explica que, "el dolor abrumador combinado con la desesperación de que nada se puede hacer para combatirlo, son los principales motivos para suicidarse". Sin embargo, existe una "barrera enorme" entre las personas que tienen deseos suicidas y quienes de hecho lo intentan, esta desconexión causa estos enfrentamientos con la policía.

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En esos momentos, la recomendación de Klonsky es: la regla número uno es hacer lo que sea para que la persona sobreviva —los tacos y la pizza resultaron convenientes en esos casos—. Pero, definitivamente, hay algo más significativo con lo que trabajar aquí: lo social de la comida. Él afirma: "Entre las personas que lidian con altos niveles de dolor y desesperanza, aún existe un factor de protección que evitaría que trataran de suicidarse y eso es la conexión". Es decir, la conexión con otras personas, incluso trabajos o funciones en el mundo es un factor esencial para elegir vivir y la comida podría brindar justo eso.

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Jordan Troisi, un profesor de psicología en Sewanee ha invertido bastante tiempo en investigar la noción de "comida de confort" como un vínculo social humano profundamente arraigado. En conversación con MUNCHIES, Troisi explica por qué la comida parece tener una reacción tan poderosa en estas circunstancias de urgencia.

Según la definición de Troisi, la comida de confort nunca es un plato en particular —no es necesario que sea dulce o grasoso–, de hecho, es sumamente subjetiva. Las variantes regionales y personales juegan un papel importante para determinarla, y más importante aún, dice es: "Estos son alimentos asociados con la cercanía hacia los otros. Usualmente los sirven otros de forma recurrente, y es normal que sean familiares o tengan vínculo con eventos sociales favorables: fiestas, vacaciones, picnics, cosas así".

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"Cuando nos reunimos con viejos amigos después de mucho tiempo de separación, usualmente comemos o cenamos juntos. Incluso cuando comemos solos, a las personas les gusta comer enfrente del televisor, eso nos hace sentir que estamos conectados con otras personas", añade.

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Troisi insiste en que la comida es fundamentalmente social, esta aseveración ayuda a dar un contexto mucho mejor a las noticias recientes acerca de los poderes de persuasión de los tacos y la pizza. Es una realidad que esos alimentos son, para muchas personas, la definición de comida de confort (yo incluido).

El intercambio emocional de ese tipo de comida no es algo que pueda tomarse a la ligera, sugiere Stephanie Cassin, quien ha publicado varias veces sobre la psicología de los trastornos alimenticios: "Mucha gente utiliza la comida para sobrellevar emociones difíciles, el consuelo sería una buena palabra para describirlo. Si la comida ya ha sido asociada con estar relajado y cómodo, estos eventos lo ejemplifican al extremo".

En apariencia, los efectos mediadores de la comida pueden, por un lado, impactar negativamente nuestras vidas por ejemplo, manifestándose como trastornos alimenticios. Aunque tal vez en situaciones como estas (suicidios), esos efectos sean suficientes para detener a alguien. Cassin continúa: "Una de las cosas que refuerza la comida es que es muy predecible. Sirve siempre. Si alguien está deprimido o ansioso o quiere adormecerse y olvidarse de todo lo demás, la comida siempre está ahí, es confiable y funciona muy rápido".

Por supuesto, nada de esto sugiere que al confrontar a personas suicidas, sólo necesitas ofrecerles comida. El asunto es más complicado que eso. Pero tal vez no deberíamos estar tan sorprendidos cuando la comida permite conexiones interpersonales significativas con personas en lapsos de dolor o angustia.

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El mismo Klonsky es escéptico respecto a que la comida pueda tener un papel más importante en la prevención del suicidio. Sin embargo, está dispuesto a teorizar que "quizá de alguna manera cuando te ofrezcan comida, incluso extraños… te recuerde esa conexión con otros seres humanos".

En Estados Unidos y muchos otro lugares del mundo, las fuerzas policiacas y los sistemas de salud continúan luchando contra los trastornos mentales, entre más recursos podamos tener a nuestra disposición será mejor, incluso si dichos recursos resultan ser una pizza o un taco.