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Por qué la oportunidad de Mosley para disputar un título es un retroceso para el boxeo

Shane Mosley se enfrentará a David Avanesyan por el título interino de la AMB el 28 de mayo, ¿pero en realidad se lo ha ganado?
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Photo by Paul Miller/EPA

Cuando se dio a conocer que la leyenda del boxeo Roberto Durán entrenaría a "Sugar" Shane Mosley para su próxima pelea, corrieron rumores de que sería para una pelea de campeonato. Resulta que dichos rumores eran ciertos.

El 28 de mayo, Mosley se enfrentará al campeón interino wélter de la AMB, David Avanesyan, en la cartelera televisada por CBS Sports promovida por la compañía de Mosley, GoBox Promotions. Avanesyan, peleador ruso con récord de 21-1, ganó el título interino en contra de Charlie Navarro en noviembre pasado, y peleará por primera vez en territorio estadounidense. Ha enfrentado a oponentes decentes (no de clase mundial) a lo largo de su carrera, y cumplirá 27 años para cuando suba al ring. Mosley tendrá 44.

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"Me alegra que la gente sepa que se trata de una verdadera pelea competitiva", dijo Mosley en una entrevista. "Será un desafío, pero cuando gane, el mundo me conocerá."

Después en redes sociales, el futuro miembro del salón de la fama se vio más confiado por sus posibilidades.

"Voy a dar un espectáculo", escribió Mosley en redes sociales. "No solo voy a ganar, lo voy a aniquilar. En 2009 dijeron que estaba acabado. #SeEquivocan."

Aunque en teoría la pelea parece competitiva, el hecho de que se haya realizado para disputar cualquier tipo de campeonato es síntoma del número de problemas que actualmente plagan al boxeo. Primero es evidente que ya existe un campeón activo de la AMB en peso wélter llamado Keith Thurman. Aunque es verdad que su ansiado enfrentamiento contra Shawn Porter fue aplazado por lesiones sufridas en un accidente automovilístico, la pelea fue recalendarizada para junio de este año y aprobada por el órgano rector. Por lo tanto, no es como si Thurman haya dejado la división o decidido pelear con un oponente no clasificado (como suele pasar con el campeón interino), si no que una de las mejores peleas en peso wélter ha sido pospuesta.

Esto es un ejemplo de lo que se ha convertido en un lamentable hábito para la AMB. De las 17 divisiones de peso en el boxeo profesional, la AMB nombra a dos o tres campeones en 10 de dichas divisiones, y en ocasiones hay hasta tres campeones listados para una sola división (interino, regular, y súper mundial). Además, añádanle que existen otros tres organismos reguladores reconocidos, y el título de "campeón" se vuelve más confuso e insignificante. En esta era del boxeo, se necesitan menos campeones, no más.

El segundo problema es cómo pudo Shane Mosley ganarse una oportunidad para disputar un título a estas alturas de su carrera. No ha tenido una pelea en peso wélter desde 2013 y su última pelea significativa en la división fue una derrota por decisión en contra de Manny Pacquiao en 2011. Cómo es que una par de victorias ante el desconocido Patrick Lopez, y una versión más en 2015 ante Ricardo Mayorga en peso medio le garantizan de alguna forma una pelea de campeonato en peso wélter, está más allá de mi comprensión. La única explicación plausible es que Mosley se ganó la oportunidad con base en la fama de su nombre y por las influencias de sus contactos en la industria. La pelea deja ver cómo uno puede maniobrar los engranes internos de este deporte para su ventaja, en lugar de buscar al mejor peleador en dicha división.

No puedo más que sentir sumo respeto por Shane Mosley y por lo que ha logrado en el boxeo. Podríamos decir que es uno de los boxeadores de peso ligero más grandes de todos los tiempos, y siempre estaré agradecido por la forma en que lidió con el comportamiento deshonesto de Antonio Margarito. No hay duda que Mosley se ha ganado el derecho de despedirse de este deporte elegantemente y orgulloso de lo que ha logrado. Pero los campeonatos en el boxeo están diseñados para informar al público quiénes son los mejores en este deporte; se logran por medio del mérito, y no el sentimentalismo. La habilidad de Mosley para ganarse una oportunidad para disputar un título es un retroceso para el boxeo, y no un avance.