FYI.

This story is over 5 years old.

sportsflicks

Un vistazo a "Los Pequeños Gigantes", la película infantil que llegó a la mayoría de edad

Para una película infantil que es también un comercial explícito del Complejo Industrial del Futbol, "Little Giants" sigue siendo divertida de ver después de 21 años.

Las películas para niños no envejecen, pero sí tienen fecha de caducidad; 21 años es tiempo suficiente para desactualizar casi cualquier película infantil. Esto es particularmente verdadero cuando, durante esos 21 años, todos nos dimos cuenta de cómo algo tan inocente como una tacleada puede echar a perder la vida de las personas. Es difícil creer que a tan poco tiempo, apenas en 1994, una audiencia familiar podía reírse de lesiones de mermelada y mantequilla de maní en la cabeza y ser transportados a segundo de primaria por un golpe brutal. La cinta Little Giants hizo que nos riéramos de estas cosas, al mismo tiempo que se burlaba de lo absurdo de los deportes juveniles y del propio futbol americano. Todos estos años después, sigue funcionando como una cinta lo suficientemente divertida, pero también problemática.

Publicidad

En verdad, Little Giants es un comercial de 106 minutos para el Complejo Industrial de Futbol Americano, pero es lo suficientemente encantadora para dejar atrás su propósito propagandístico y convertirse en una película decente para niños. Los orígenes de Little Giants provienen de un comercial del Super Bowl de McDonald's de 1992, el cual impresionó a Steven Spielberg lo suficiente como para apoyar una superficial adaptación al cine escrita por los creadores del comercial (James Ferguson y Robert Shallcross), y dirigida por Duwayne Dunham; algunos retoques del comercial son claramente reproducidos en la cinta, como la escena donde dos papás forman un poste humano. No es la primera vez que un comercial de Super Bowl se convierte en una película; sé que no soy el único que espera con ansia la película de Papa John's que se estrenará esta Navidad.

El incomparable Rick Moranis es Danny O'Shea, dueño de la estación de gasolina local y padre soltero de la niña más ruda de la ciudad. Danny es el hermano menor y cerebrito del héroe local del futbol americano Kevin O'Shea, interpretado por Ed O'Neill, cuyo heroísmo es reducido a vagos cuentos gloriosos en el campo, un obsequio que Heisman le dio en lugar de a alguien como Gary Beban y a su agencia Chevy un poco del anuncio Hyundai de Brad Benson. De seguro para estas instancias a alguien ya se le ocurrió la idea de rehacer Little Giants con Eli y Peyton Manning; los O'Sheas son los personajes para los que fueron concebidos los Manning. (Una serie de secuencias presentarán primero a los Hasselbecks, después a los McCown, después a Michael y Marcus Vick, y finalmente a Stephen y Daniel Baldwin).

Publicidad

Little Giants comienza de una forma conmovedora justo en el momento en que un grupo de niños se separa, se convierten en enemigos y un conjunto de niños de once años se aparecen vestidos con sus uniformes de los Cowboys de Dallas y, como por arte de magia, se transforman en unos ojetes. Es una versión chiquita del Stanford Prison Experiment. Ese momento de la cinta tal vez haya marcado mi verdadero rompimiento con las inversiones ventajistas como niño, cuando dejé de apoyar a los Cowboys y me convertí en un fan de las Eagles de Filadelfia. Ahora que lo pienso, creo que es hasta más triste.

Obviamente, Becky O'Shea es la mejor jugadora que hay, lo que hace ver al Tío Kevin aún más como una mala persona por negarle un lugar en su equipo Little Cowboys. Kevin la humilla de la mejor forma posible —el tipo de misoginia que vemos en Ed O'Neill es sutil, en lugar del trato a la Gamergate de Al Bundy—. Como padre de Becky, Moranis trata de lidiar con todo eso, lo cual es lo único que nos preocupa de nuestros padres durante la adolescencia. Becky decide formar su propio equipo con sus amigos que no fueron seleccionados, pero sin mencionar inicialmente a su padre que estará a cargo de guiar a todo el montón de desadaptados.

Algunas humillaciones caen sobre el héroe local Kevin O'Shea en Little Giants, pero en su mayoría son hechas a propósito. Taclea a un muñeco hecho de cojines, se enreda y se sale por la ventana, pegándose en la entrepierna con una rama de árbol, y terminando en la alberca de la familia. Después, Danny cacha a su hermano mayor espiándolo, y entrega un reporte a la policía por mirón. Si esto fuera real, Kevin O'Shea habría sido despedido inmediatamente de su puesto de entrenador. Ya que se trata de una película, los dioses lo recompensan con dejarlo apropiarse del nombre Spike Hammersmith de los Lil' Gints. En cuanto escuchas a Spike referirse a Spike en tercera persona, te das cuenta que éste no va a cuajar con el equipo original.

Publicidad

Por otra parte, Danny intenta cortejar a Patty (Susanna Thompson), el amor de su juventud, mientras Becky trata de persuadir a su hijo Junior (Devon Sawa) para que se una como el quarterback de Little Big Blues. Después de entender mal el ataque conocido como pubertad, Icebox asume que el camino hacia el corazón de Junior es convertirse en porrista. Todo esto no termina bien, y nuestra mujer Lawrence Taylor decide volverse a unir al equipo, y todos, desde Little Mark Ingram padre a Little Bart Oates, encuentras la fuerza interna para vencer a los desproporcionados Cowboys.

Si la pura fuerza interior no puede vencer a un equipo de mocosos, deus ex Madden funciona como sustituto. En un revés que parece más como propaganda local, el camión Madden Cruiser se pierde en Urbania, Ohio (se supone que es California), y John Madden, y los miembros del Salón de la Fama, Emmitt Smith y Tim Brown (y Steve Emtman) le enseñan a los niños sobre el trabajo duro, la intimidación, y a no reventarte las rodillas sobre Astroturf. Previo al arranque del partido, Moranis O'Shea y O'Neill O'Shea se ponen bien locos a la Rollerball, y ponen sus propios negocios en juego para alzar las apuestas un poco más.

Metas de toda escuadra. Aunque, no en un sentido de futbol americano. A excepción de eso, es un equipo muy bueno.

"¿Quién dijo que tenías ser bueno para jugar futbol americano?" es un chillido de los Little Giants y la mitad de los equipos de la NFL. Van abajo por 21 puntos temprano en el partido, pero un apasionante discurso al medio tiempo, el regreso de Iceboox, unas cuantas jugadas de engaño, y varios gritos demasiado entusiasmados de anotación después, los G-Kids están de regreso. Hay tiempo suficiente en el reloj para marcar una jugada soñada por el nerd y John Madden. "El anexo de Puerto Rico" es la clásica jugada de engaño, con algunos reveses de personal específico. Es muy a la Belichick por su ingenuidad y falta de legalidad en la NFL actual, y como se espera funciona para asegurar el juego para los Little Giants.

Lo que hizo a Rick Moranis tan especial en los 80 y 90 fue su éxito por su humor sutil y exagerado —su actuación como "Merv Griffith" en SCTV nos viene a la mente—. De hecho, Moranis apareció en una película canadiense con una temática similar —la dramática, por mucho, cinta Hockey Night de 1984, que sustituye a la portera por Icebox—. Ed O'Neill, en una actuación mucho mejor de lo que necesitaba ser, lleva sutileza y matiz a lo que suele ser un papel de una sola dimensión; para el final casi casi estás echándole porras también. Joe Bays es el asistente de los Cowboys, lo que significa que querrás golpearlo al final. Harry Shearer es bueno como el vocero del juego, pero su atuendo cloqué a cuadros nos distrae de su actuación. Una mejor opción habría sido vestir ropa de calidad con el logo de la NFL.

Aunque, Little Giants no funcionaría tan bien como lo hace sin su ensamblaje juvenil, presentando a no menos de dos Quentin Kellys del programa "Grace Under Fire". Shawna Waldron, quien interpretó a la legendaria Icebox O'Shea, es también conocida por interpretar a la hija de Michael Douglas en The American President, lo que significa que podría echarse las obras de Aaron Sorkin, al igual que podría acabar con los mejores jugadores del futbol americano para mocosos. Todd Bosley, como el diminuto Jake Berman, posee los mejores momentos de entre todos los niños, desde el momento en que es envuelto con espuma para prevenir las lesiones, hasta su uso de Alka-Seltzer como sustancia prohibida. Mike Zwiener, cuya actuación como el flatulento Rudy Zolteck es un estándar del milenial, parece estar muy bien hoy en día como supervisor de mercancía de FedEx en Illinois.

Little Giants no ha madurado bien en muchos aspectos, desde su impetuosa promoción hasta su afirmación de que los Dallas Cowboys siempre serán el equipo más odiado de la NFL. Sin embargo, su corazón se encuentra en el lugar indicado, y sus argumentos principales —de que las niñas pueden hacer todo lo que se propongan y que es mejor tener como padre a Rick Moranis que a Ed O'Neill— son difíciles de discutir. Little Giants es el mejor resultado posible de una cinta sobre un pequeño equipo de la NFC Este, menos manchada que "Little Cowboys", menos odiada que "Little Eagles", y mucho menos problemática, en todo caso, que "Little Washington Football Team".