Cómo fue que la piratería se transformó en una celebre causa académica

El surgimiento de Sci-Hub ha sido sindicado como el momento Napster de las publicaciones académicas.

|
27 Mayo 2016, 5:03pm

En octubre del 2008, dos de los grandes nombres en las publicaciones académicas, Elsevier y Thieme, celebraron la victoria contra "un sistema de piratería internacional que copiaba revistas científicas, luego las vendía y distribuía ilegalmente".

Un emprendedor vietnamita usaba cuentas de email para hacerse pasar por un vendedor. Contactaba a los académicos, ofreciendo acceso más barato a las revistas de suscripción. Los clientes no sospechaban nada y hacían pagos a través de sitios web falsos que imitaban el de los editores, luego recibían copias impresas de las revistas en el correo.

Ahora otra red de piratería internacional captó la atención de Elsevier, pero esta se parece más a una startup de Silicon Valley que a un mercado negro.

El logo de Sci-Hub del 2015. Imagen: Wikimedia Commons

Los nuevos piratas son conocidos como Sci-Hub y se describen a si mismos como "el primer sitio pirata del mundo en proveer acceso publico y masivo a millones de revistas de investigación". Tiene más de 47 millones de investigaciones disponibles gratuitamente, de acuerdo a sus propias estimaciones, y sus servidores están alojados fuera de Estados Unidos.

En junio del 2015 llegó una querella contra los fundadores del sitio. Elsevier logró asustar a Sci-Hub y los sacó de la internet abierta cuando un tribunal del distrito en Nueva York decidió que violaban leyes de derechos de autor. Pero el sitio sigue disponible si es que sabes donde mirar.

La portada del sitio de piratería académica

Sci-Hub fue fundado por una estudiante universitaria de Kazakhstan llamada Alexandra Elbakyan. Mientras hacía su investigación en interfaces cerebrales y mecánicas, Elbakyan descubrió lo difícil que es tener acceso a la literatura científica. Las mejores investigaciones están detrás de muros de pago que tienen suscripciones muy caras. Los académicos y estudiantes de países ricos tienen acceso a estas revistas científicas a través de sus universidades, pero los investigadores independientes y los académicos de países más pobres por lo general tienen que recurrir a la piratería.

Como muchos estudiantes, Elbakyan visitó comunidades informales para poder acceder los artículos que ella necesitaba. Pero como nadie había hecho antes, ella automatizó el proceso y alteró permanentemente la forma de acceder a estos estudios en todo el mundo.

Los conceptos básicos de Sci-Hub (el poder acceder a las revistas científicas y pedir artículos a aquellos que tienen acceso a través de universidades e instituciones) no es nada nuevo. Este tipo de intercambio informal de información ha estado ocurriendo en Reddit durante años.

El usuario Laverabe de Reddit es un arquetípico redditor de estos días (está interesado en Linux, la marihuana, el ateísmo y su gato). Él comenzó/r/Scholar en junio del 2009.

Los primeros meses fueron muy lentos. Los contribuyentes no parecían tener mucha idea sobre cuál era el propósito del subreddit. No fue hasta el 8 de abril del 2010, cuando Laverabe escribió en /r/NewsReddits alentando a que las personas usen su subreddit para pedir artículos de revistas de investigación, que la comunidad tuvo una razón para existir. En los siguientes 12 meses hubo pedidos de ciertos de artículos, los que fueron realizados por un gran número de usuarios. Hoy la comunidad tiene sobre 26.000 suscriptores.

La llegada de Sci-Hub ha sido descrito como el momento Napster de las publicaciones académicas.

"Si quieres acceso al conocimiento y yo puedo ayudarte a obtenerlo, lo haré", dijo Paper_Fairy, un moderador de /r/Scholar, un prolífico cumplidor de solicitudes de artículos y un asistente de investigación graduado en una "gran universidad" de Norteamérica.

Este tipo de intercambio puede suceder en todos los lugares donde haya una comunidad en línea con suficientes usuarios. Desde el 2011, los estudiantes, académicos, bloggers y periodistas han estado utilizado el hashtag #ICanHazPDF ('puedo obtener un PDF' en español) para pedir a los usuarios de twitter algunos artículos que estén detrás de un muro de pago.

Sci-Hub llevó este concepto un poco más allá. Cuando un usuario pide un documento a través de la barra de búsqueda, la consulta también ocurre en otro archivo pirata, la base de datos Library Genesis (LibGen). Si el artículo no está en la base de datos, Sci-Hub ingresará el pedido a través de varios proxies y pedirá el artículo utilizando cuentas universitarias que han sido donadas o robadas, depende de a quien le preguntes.

En este punto el usuario recibe un pdf y el artículo se agrega a LibGen. Un estudio del 2016 encontró que la base de datos de LibGen está creciendo en casi 2700 investigaciones al día. Esto quiere decir que los investigadores de los países en desarrollo están accediendo a un número importante de artículos que alguna vez costaron 30 dólares cada uno.

¿Qué hay en un nombre?

En un momento donde hay más información disponible en línea que nunca antes, ¿Por qué es tan caro acceder al conocimiento científico?

A medida que el valor de lo académico es calculado a través de medidas contundentes, como el número de citas, los académicos que necesitan fondos deben publicar frecuentemente. Tradicionalmente su trabajo sería más visible y citado si apareciera en una revista científica prestigiosa de alto impacto. Cuando los mejores y más brillantes académicos luchan por ser publicado en esta revistas, los editores pueden cobrar más por acceder a sus estudios.

Alexander Elbakyan. Foto: Apneet Jolly/Wikimedia Commons

El costo en espiral de las revistas académicas es conocido como "la crisis de los seriales". Ha llevado a que incluso algunas de las bibliotecas de las universidades más millonarias critiquen a los editores y hablen públicamente sobre la dificultad de pagar por los recursos que necesitan los estudiantes.

Pero los editores descartan la crítica señalando la complejidad de su rol y los costos implicados. Gemma Hersh, directora de políticas en Elsevier, explicó que "el precio está relacionado al factor de impacto". Cuando se enfrentó a la pregunta sobre por qué el costo es tan elevado, Hersh dijo que "los editores no operan un sistema basado en el costo […] nosotros operamos un sistema basado en el valor lo que se refleja en el costo de lo que proveemos".

Derriba el muro

Entre los editores que controlan con mucho cuidado sus colecciones y los piratas académicos que están dinamitando los muros de pago, existe una vasta franja de terreno fértil donde nuevos acercamientos a la hora de publicar están intentando alcanzar las posibilidades ofrecidas por internet.

La publicación con acceso abierto borra las restricciones a la hora de leer y tiene muchas formas, desde el "acceso abierto dorado" donde el autor cubre los gastos de publicación con una cuota de procesamiento, al "acceso abierto verde" que incluye el autoarchivo en repositorios institucionales y otros lugares no comerciales.

La adopción del acceso abierto ha sido documentada desde comienzos del 2005 por una organización llamada ROARMAP, quienes han revisado las políticas de las instituciones de investigación y financiamiento. Había 132 políticas el 2005 y el registro ahora posee 762. En un periodo de tiempo similar, el directorio de revistas científicas abiertas (o DOAJ por sus siglas en inglés) ha crecido desde 300 revistas científicas el 2003 a 11.590 en la actualidad.

El valor de estos datos de acceso abierto al parecer es importante para los editores, esto se demostró cuando Elsevier recientemente compró la base de datos de acceso abierto llamada Social science research network ('Red de investigación de ciencias sociales' en español).

"Si quieres acceder al conocimiento y puedo ayudarte a obtenerlo, lo haré"

Uno de estos académicos es Jo Guldi, un historiador de la universidad Brown y un defensor de "una forma de beca que piensa críticamente sobre los organismos de publicación y diseminación en este tiempo de cambio tecnológico". Guldi co-escribió El manifiesto de la historia, publicado abiertamente por la Universidad de Cambridge el 2014.

Guldi explicó en un post que ella y su co-autor David Armitage buscan "el acceso abierto porque queremos que haya un camino para que los estudiantes comprometidos puedan llegar a audiencias más grandes y aprender de ellas, y que al mismo tiempo posean las credenciales ofrecidas por las publicaciones universitarias". Empresas de publicación como estas pueden proveer una forma de legitimar el acceso abierto llevando a las autoridades institucionales a publicar trabajos y a operar esperando menores ganancias que un editor comercial.

¿Dónde vamos ahora?

El 2008, la pirata vietnamita fue identificada por las autoridades. Su cuenta bancaria fue congelada y confesó sus crímenes, aceptando detener la piratería y pagando una multa. En contraste, aventuras como la de Sci-Hub están demostrando ser difíciles de vencer.

La llegada de Sci-Hub ha sido categorizada como el momento Napster de las publicaciones académicas. Pese a los esfuerzos de los editores, las formas en que los académicos acceden a la literatura académica y las cualidades que buscan en una casa editorial están cambiando.

Asumiendo sus frustraciones, un investigador italiano con el que conversé, llamado Matteo De Felice, dijo: "Espero que haya un ecosistema de publicaciones más diverso, eso es". Parece ser algo fácil, pero con casos en cortes de Nueva York, con adversarios impenitentes y con ganancias de billones de dólares por proteger, los próximos años parecen ser muy difíciles para esta industria de cientos de años.

Ilustración: Meg O'Shea