Cultură

La moda es política: hablamos con Ricardo Pava, el diseñador de Iván Duque

Le preguntamos al diseñador de moda masculina colombiana cómo fue trabajar para el presidente de Colombia, qué se necesita para un vestido así, y si estaría dispuesto a vestir a Gustavo Petro, el principal opositor del gobierno.
23.8.18
Fo

Artículo publicado por VICE Colombia.


Un suéter es político.

En enero de 2006, Evo Morales, recién electo presidente de Bolivia, buscó en el armario su suéter favorito. Uno beige, con adornos artesanales en las mangas, que había comprado en Copacabana. En la puerta de su casa en Cochabamba, lo esperaba una comitiva completa que viajaría con él por varios países del mundo. El suéter no aparecía, Evo se demoraba y afuera se impacientaban. Tomó, entonces, uno de rayas rojas, grises, blancas y azules. Con el visitó al presidente de Sudáfrica, al de China y se apareció en el Palacio de la Zarzuela de Madrid para cenar con los reyes de España. Ese fue su primer statement.

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Un vestido es político.

“La retórica racista, sexista y xenófoba utilizada por la campaña presidencial de su marido es incompatible con los valores que respeto”, dijo la diseñadora Sophie Theallet cuando se negó a hacer el vestido que Melania Trump, la primera dama de Estados Unidos, usaría durante la posesión presidencial. Lo mismo dijeron Marc Jacobs, Derek Lam, Phillip Lim y Cristian Siriano. Y hay más. Ivanka Trump cerró su marca de ropa luego de que Shannon Coulter, experta en marketing y opositora de su padre, promoviera la campaña #GrabYourWallet en contra de las tiendas que vendían sus productos.

Foto: Sebastián Comba | VICE Colombia.

Una chaqueta es política.

El año pasado, Francois Fillon encabezaba las encuestas en las elecciones presidenciales de Francia. Era el candidato del partido conservador y el favorito de la gente. El más católico, el más tradicional, el defensor de los valores. Luego, vino el Penelopegate. Y luego, vinieron las chaquetas. Un amigo misterioso le regaló 48.000 euros en trajes hechos a la medida por la firma Arnys, la misma que vistió a Sarkozy durante su gobierno. Fillon insistió en que era un regalo generoso, pero desinteresado. Nadie le creyó y Emmanuel Macron ganó las elecciones.

Un cinturón es político.

Hace casi veinte años, al expresidente Juan Manuel Santos, que para entonces era ministro de defensa, le robaron la maleta en uno de sus viajes. Varios de sus vestidos traídos de Londres, un par de camisas y su cinturón favorito. Como el cinturón era lo más urgente, se detuvo en un almacén Arturo Calle para reemplazarlo y mientras esperaba que el empleado encontrara su talla, se probó un traje completo que le quedó perfecto. Diez años más tarde, juraba ante Dios y los colombianos respetar la Constitución mientras se posesionaba como presidente en un Arturo Calle azul oscuro.

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La moda es política.

Las camisas de Rafael Correa, el presidente de Ecuador, están bordadas a mano con motivos precolombinos que simbolizan la madre tierra, los cuatro puntos cardinales, la riqueza y el poder. Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, llegó siempre en sandalias a la jura de sus ministros y a sus actos más protocolarios. En Venezuela, la sudadera tricolor que se han puesto Nicolás Maduro, Henrique Capriles y Hugo Chávez se convirtió en un símbolo anticapitalista. Y en Colombia, después de una de las guerras electorales más sucias de los últimos años, Tutina Santos votó en el Capitolio Nacional con un pantalón que decía “fake news”.

La moda, insisto, es política. Hablé con Ricardo Pava, el diseñador colombiano que vistió a Iván Duque para su posesión presidencial el pasado 7 de agosto.

Ricardo Pava. Foto: Sebastián Comba | VICE Colombia.

VICE: ¿Es verdad que había 60 personas haciendo el vestido?
Ricardo Pava: Es cierto que detrás había toda una industria. Ningún diseñador trabaja solo. Es decir, ninguno hace vestidos, zapatos, telas, corbatas y hasta botones. Para eso buscamos aliados en diferentes fábricas. La marca Pava hace lo que yo llamo el ‘laboratorio de conceptos’, que es convertirse en el cerebro creativo. Luego, busca el respaldo tecnológico para materializar sus ideas y reparte funciones en otras empresas especializadas. Hablar de 60 personas detrás del vestido de Duque es en realidad hablar de varias fábricas a las que les delegamos la elaboración de ciertas cosas que nosotros no hacemos. Y claro, si uno va sumando pueden dar hasta mil personas para hacer un outfit completo.

¿Y cuáles eran esas empresas?
Empresas pequeñas o medianas, todas en Bogotá. Una de las cosas que dijo nuestro presidentes fue: “Vamos a pensar colombiano y a consumir colombiano”. Eso es algo que tiene planeado desde la economía naranja. En mi equipo estaban los creativos, los de soporte técnico, patronaje, estrategia financiera y marketing. Para el resto buscamos aliados estratégicos.

Foto: Sebastián Comba | VICE Colombia

¿Todos los insumos eran nacionales?
No todos. El vestido tenía cosas colombianas, pero también algunas materias primas importadas. Si vamos a ensamblar un Rolls-Royce tal vez es absurdo pensar que todos los elementos serán hechos aquí. Ese es el ejemplo que yo doy.

Usted también vistió a Andrés Pastrana y a Álvaro Uribe cuando fueron presidentes. ¿Existe algún patrón ahí?
Yo trabajo para personas que se conectan con la marca Pava, para esos a los que les gusta su estilo y se sienten identificados con ella. Hace más de 20 años visto políticos de diferentes épocas y diferentes posiciones: Uribe, Pastrana, Gaviria y un buen número de senadores y congresistas. Antanas Mockus también es un gran cliente mío. Todo ese asunto de las corbatas verdes por el tema de su partido tiene nuestra firma detrás.

Antanas Mockus también es un gran cliente mío. Todo ese asunto de las corbatas verdes por el tema de su partido tiene nuestra firma detrás.

¿A quién más?
A los jugadores de la Selección Colombia. Los trajes con los que llegaron este año a Rusia son de mi marca. A Pablo Ardila, a Julio Sánchez, a Juan Pablo Montoya. A Manolo Cardona, Ricardo Obregón, Gabriel Ortiz. Son muchos y no sólo son políticos. También he vestido actores, deportistas, médicos, periodistas, músicos, empresarios.

¿Y cómo pasó todo eso?

Es una historia larguísima. Mi mamá siempre fue muy sensible a las artes. De joven bailó ballet, tocó violín y cantó en la ópera. Yo, desde muy pequeño, iba a sus montajes y poco a poco fui enamorándome del glamour del escenario. Después estudié Historia del Arte en la Firenze de Italia y Diseño de Modas en la Arturo Tejada. De ahí en adelante hice otras especializaciones en moda y usos tecnológicos por Japón, China, Rusia y España.

Estamos hablando de hace más de 25 años…
Claro, yo nací en 1963 y abrí mi tienda en 1991. Al principio, los clientes llegaban y decían: “Estoy donde el sastre Ricardo Pava”. Uno no sabía si llorar o reírse. Era muy prematuro hablar de un hombre diseñador y más aún de la moda como arte. Eso ha ido cambiando. Esta nueva generación ha desarrollado una cultura estética. Existe un romanticismo por el color, por la naturaleza y la tradición indígena. Hay muchos valores a los que los jóvenes son sensibles y de los cuales uno puede agarrarse para crear.

Foto: Sebastián Comba | VICE Colombia.

¿Por ejemplo?
Depende del momento. Ahorita, me cojo de la fluidez mental, de lo ágil, de lo urbano. Que nunca se tranque la rueda. Materiales con licra, basados en el stretch y el confort. Un look elegante, pero cómodo. Que no ponga trabas y permita ser dinámico: moverse en bicicleta, caminar rápido. Fluir, sobre todo eso.

Petro también es un promotor de la bicicleta. Cuando fue alcalde, se inventó los bicicorredores. ¿Lo habría vestido si hubiera quedado presidente?
No sé. No podría decir nada porque no he tenido la oportunidad de tenerlo cerca para hablar del tema. No lo conozco. Podría ser, pero siempre uno tiene algunas cosas. Si llega a darse el caso, me desprendo de Petro como político y me voy más con Petro como persona.