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La historia de dos habitantes de calle que encontraron casa por eBay

"No hicimos esto para convertirnos en celebridades. Solo queríamos encontrar un lugar para vivir".
18.12.17
Dirk. Todas las fotos por Rebecca Baden | VICE Alemania

Este artículo apareció originalmente en VICE Alemania. En noviembre de 2017, Dirk y Stephan, dos amigos habitantes de la calle en Berlín, pusieron un clasificado en eBay en busca de un "arrendador con corazón" que los ayudara a salir de las calles. "Somos dos habitantes de calle sensibles, agradables, buscando enderezar nuestras vidas", dice su anuncio. "Ambos tenemos alrededor de cincuenta años, no consumimos drogas y no somos alcohólicos".

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Pagar arriendo no era problema para ellos. Ambos tienen varios trabajos: entregan barriles de cerveza, ayudan a la gente con sus compras, llevan a las mascotas al veterinario. "Todos los meses ganamos entre 2.100 y 2.300 dólares", dice Dirk. "Eso es suficiente para pagar un apartamento".

Pero, de todas formas, los propietarios de Berlín no les arrendaban porque no tenían historia crediticia, no podían entregar varios comprobantes de pago, ni podían probar que no tuvieran deudas. Adicionalmente, la pareja no podía dar el depósito que la mayoría de arrendatarios en la ciudad piden a sus inquilinos.

Después de que su búsqueda por un hogar si hiciera pública, Dirk pasó horas recibiendo llamadas de canales de televisión ofreciéndoles la oportunidad de aparecer en televisión alemana, pero Dirk y Stephan rechazaron todas las propuestas. No querían ese tipo de atención, solo querían un apartamento.

Finalmente, un mes después de que su anuncio se publicara, les ofrecieron un apartamento. Hablé con Dirk sobre su búsqueda, su nuevo hogar, y por qué rechazaron la oportunidad de ser famosos.

El aviso de Dirk, que dice: "Habitante de calle, alemán, no me beneficio del subsidio del desempleo /Matrimonios, adopción, donación—¡decida ahora!"Homeless, German, Not on unemployment benefits / Marriage, adoption, donation—decide now!

VICE: Hola Dirk, cuéntame cómo terminaron consiguiendo el apartamento.
Dirk: Un empresario italiano nos contactó. Vio nuestro anuncio y tenía un apartamento disponible para arriendo. No lo creí hasta que firmamos contrato la semana pasada. Asombrosamente, es un arriendo a término indefinido, además.

El apartamento está ubicado en un viejo edificio y tiene dos habitaciones, cocina y baño; pago 740 dólares por todo. Es en Moabit en el centro de Berlín, una gran locación.

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¿Y sabes por qué decidió arrendárselo a ustedes?
Nos dijo que cuando puso el anuncio de su apartamento recibió cientos de solicitudes. Pero es un hombre sumamente religioso y dijo que su voz interior —o Dios— lo ordenó a esperar un poco más antes de decidir a quién arrendar.

Vio nuestro clasificado unos días después y me contactó de inmediato. Le expliqué que no teníamos crédito ni pruebas ni ingresos, pero él dijo que estaba bien y que nos daría la oportunidad. Después de un tiempo nos enteramos de que hacía veinte años una exnovia lo echó de su casa y quedó sin hogar por una semana. Simpatizó con nuestra situación.


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Después de que su anuncio fuera tan compartido y reportado, ¿se les acercaron muchas personas?
Hubo muchas consultas de periodistas, y un montón de gente en Facebook nos ofreció cosas, como muebles. Más allá de eso, obtuvimos casi 2.300 dólares a través de una campaña de crowd-funding para un depósito.

Seguimos sin tener una lavadora, sin embargo. ¿Puedes poner eso en tu artículo? De las que uno echa la ropa encima, no por el frente.

También les ofrecieron trabajo, ¿cierto?
Solo lidiar con todas las solicitudes tomó más o menos dos semanas, pero continuamos trabajando en nuestros trabajos. En el futuro, quiero empezar mi propio negocio por Internet.

¿Te reconocía la gente?
Mis amigos supieron que nuestra historia salió en los medios pero, afortunadamente, los desconocidos no me han hablado de eso; nadie nos ha reconocido de las fotos tampoco. No me gustaría ser famoso, que fue una de las razones por las que no salimos en televisión. Incluso cuando nos ofrecieron pagarnos —hasta 590 dólares por programa— dijimos que no porque no queríamos volvernos celebridades. Solo queríamos encontrar un lugar para vivir. No podía salir en televisión un sábado en la mañana y llegar a dormir a la calle al día siguiente. Todos me verían y se reirían de mí.