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música

'El enemigo es el dinero': hablamos con Maka

En diciembre saca disco, 'Bendiciones'.

por Ana Iris Simón
08 Julio 2019, 3:00am

Imagen vía Maka 

Antes de entrar en prisión, donde estuvo durante cuatro años, Maka ya hacía música. Su primer disco lo presentó en un permiso. "Entonces me gustaba mucho la parte más dura del rap, estaba tan metido en la música negra que repudiaba lo que escuchaba en el barrio, el flamenco", cuenta. "Yo no lo sabía entonces, me lo contó después, pero durante esos años Dellafuente subía mis temas a un canal de YouTube porque yo ni siquiera lo hacía. Los grababa en mi casa y sonaban fatal. No nos conocíamos en persona, lo hicimos cuando quedé en libertad, en el estudio de Vicente el Vicio. Hubo muy buen conexión, él me tenía mucho aprecio por la música que hacía antes y yo lo estaba descubriendo a él a la par que se iba creando", cuenta.

Uno de los primeros conciertos que dieron juntos fue como teloneros de Nicky Jam, en las fiestas del Pilar de Zaragoza. "Fue como dos piezas que se juntan y forman el puzzle perfecto. Desde el principio las salas estaban llenas". Y la cosa empezó a ir para arriba. Las salas siguen llenas, sus vídeos acumulan millones de visitas en YouTube y en Navidad sacará un disco recopilatorio de los singles que viene lanzando durante los últimos meses. Se llamará Bendiciones, "porque no puedo hacer otra cosa que dar las gracias", dice.

VICE: ¿Qué hay, Maka? Llevas tiempo currando en esa línea pero "Vida", tu último single, tiene un sonido latino muy marcado. ¿Qué crees que habría dicho el Maka de hace cinco años si le hubieran puesto este tema?
Maka: Mi sonido ha ido mutando. Inicialmente era más rapero, estaba muy metido en el sonido más duro del rap, pero a lo largo de estos años he ido nutriéndome de los ritmos latinos, de la bachata, del reguetón, incluso del mambo. Me gusta todo, y "Vida" es como un gazpacho: ha sido meter todo lo que me gusta en un mismo recipiente y mezclarlo.

Pero supongo que si me lo hubieran puesto hace cinco años me habría parecido raro, porque entonces renegaba de mí mismo en cierto modo, de mi raíz flamenca. Estaba tan metido en la música negra que repudiaba lo típico que escuchaba en el barrio. Por eso me tomaban en mi barrio, Almanjáyar, me tomaban por loco. Allí era todo flamenco, cuando empecé a mezclarlo con rap me decían que qué pollas hacía. Cuando empecé a hacer lo mismo con reguetón, que si me creía latino. Se reían de mí.


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¿Cómo pasas de renegar de tus raíces a valorarlas y reivindicarlas?
Uno no se puede engañar a sí mismo y lleva dentro algo que tiene que sacar. Ahora mismo rapeo y parezco tonto, me siento ridículo, no sé por qué. Supongo que porque he madurado y mi madurez me ha traído a mi raíz, a lo que soy yo de verdad, que es el flamenco. Pero claro, al venir con estas dosis de trap, reguetón y rap, he tenido que mezclarlo por cojones. Igual que antes se mezclaba con el rock o el pop, hoy lo tenemos mezclado con reguetón, que es nuestro pop.

Sueles cantarle al barrio, pero a su vida cotidiana, incluso a la parte bonita de pertenecer a la clase obrera: la solidaridad, la alegría a pesar de las dificultades, el valorar ciertas cosas... "La vida es hermosa", otro de tus últimos singles, va un poco por ahí. Me recuerda, de hecho, a "La vida", el tema que hicisteis hace tres años tú y Dellafuente, que es ya casi un himno.
Claro. Es que creo que el que refleja solo lo malo del barrio, la droga, el robar y todo eso es que no ha vivido en un barrio. Yo he vivido muchas cosas muy malas en el mío, pero porque muchas veces me he arrimado a lo negativo, pero me he tirado hasta que era grande sin saber lo que había de verdad, sin conocer esa cara B. Yo he vivido en la gloria desde niño en mi barrio, no he visto ningún problema, todo se hacía juntos, estabas todo el día en la calle, éramos todos una comunidad... No veía nada malo, hasta que al final creces y sí que ves la cruda realidad, pero también que no todo es negativo.

Y lo negativo el público ya lo sabe, la gente ya lo sabe, así que ¿por qué no mostramos lo otro? Que hay gente que lucha a diario, que vienen de un estrato en el que no es nada fácil y que la gente lo único que quiere es ser feliz en cierto modo y hay muchos que no tienen una visión buena de incluso el mundo porque están metidos en el barrio y no salen de ahí y no saben qué hay fuera.

Tanto en ese tema como en "Para mí se queda", que sacaste hace un mes, hablas del dinero, a diferencia de la mayoría de artistas contemporáneos de música urbana, no como algo que perseguir o de lo que jactarse, sino como una fuente de problemas.
Es que la mayoría de veces en un círculo pobre, en un barrio como del que yo vengo, el problema es el dinero. Es eso lo que te acarrea acabar en ciertos sitios, sentirte arrinconado, verte desesperado y hacer cosas que no harías en la vida... El enemigo es el dinero, yo achaco la mayoría de los problemas de los barrios al capitalismo. aunque no soy de política, la odio. Pero lo que hago con mis canciones no es política, es ser humano.

Ese tema habla de tu estancia en la cárcel, de lo que viviste y de lo que vino después.
Sí. Estar en prisión fue un punto de inflexión en mi vida. Salí, mi mujer salió a la vez y no tenía ni para comer, empezamos los dos desde cero y yo iba incluso a pedir comida a Cáritas. No había apoyo ninguno, y ahí dije: no valgo para otra cosa. Solo sé escribir y cantar, decidí dedicarme al cien por cien a la música porque si no me moría de hambre. Y pasé de estar solo a ver tanta gente que se identifica conmigo, de hacer daño a gente por mierdas que hay en mi cabeza a que me digan que les ayudo con mis canciones. Es una cura para mí mismo.

No solo ya es dinero, es levantarte por la mañana y sentirte útil, que la gente valore lo que haces, porque durante muchos años yo he sido un cero a la izquierda para todo el mundo y eso ha cambiado. Este tema lo escribí porque quería que la gente viera que hay salida, que se puede cambiar de vida. Quería que vieran lo que soy, lo que era y lo que acarrea haber pasado por ahí, sentir esos remordimientos y pensar que, aunque cambies de vida, eso se te queda dentro y está bien que así sea porque eso significa que tienes conciencia.

Al flamenco mezclado con otros ritmos, en tu caso urbanos, le ha ocurrido un poco lo que al reguetón: que de estar estigmatizado ha pasado a ser socialmente aceptado por el público mayoritario. ¿Crees que tus temas, hace 5 o 10 años, habrían tenido esta acogida o habría sido relegados a "canciones de feria", del lumpen?
En esa época imagino que no, porque no estábamos preparados para eso. Fíjate que en su momento incluso Camarón hizo algo que se salía un poco de lo habitual, que empezó a meter instrumentos, órganos, con La leyenda del tiempo, y le liaron una que no veas. Por eso la famosa frase de "la pureza la llevo yo dentro". Yo creo hace cinco o diez años no estabámos preparados porque de hecho hace menos ya lo hacía y la gente no lo entendía. Fue a raíz de que me junto con Dellafuente cuando empieza a crecer a unos niveles en los que todo el año es primavera.

Sigue a Ana Iris en @anairissimon.

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