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Europa

El petróleo barato está arruinando la industria del sexo en la capital europea del crudo

Aberdeen, en Escocia, era la ciudad con la mayor renta per cápita del Reino Unido, pero la recesión petrolera ha dejado en la calle a muchos trabajadores de la industria del crudo, principales consumidores de sexo de pago en la ciudad.
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Un grupo de prostitutas en una imagen de archivo. (Jim Lo Scalzo/EPA)

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Este artículo fue publicado originalmente en VICE.

Corren tiempos extraños para trabajar en la ciudad escocesa de Aberdeen. Los precios del crudo han caído de los 120 euros por barril de finales de 2014, a los poco menos de 55 euros de hoy.

La situación ha desatado un clima de incertidumbre en la proverbial capital europea del petróleo. Aberdeen era la ciudad del Reino Unido con la mayor renta per cápita del país. Hoy, sin embargo, la prosperidad ha disminuido y muchos de los que trabajaban en la industria del crudo está hoy haciendo colas en los comedores sociales. Sus trabajos se han esfumado.

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Antes de la caída del 50 por ciento en los precios del petróleo, los trabajadores de las plataformas petrolíferas ubicadas lejos de la costa — muchos de los cuales cobraban sueldos relativamente elevados y se veían obligados a pasar largas temporadas de celibato — constituían el grueso de la clientela de mayor poder adquisitivo para los trabajadores sexuales de Aberdeen.

De hecho, la popularidad de Aberdeen había crecido hasta tal punto, que se convirtió en uno de los puntos de paso obligados de delegaciones de hombres y de mujeres de compañía del Reino Unido y de otros muchos destinos internacionales.

'Muchas chicas que acostumbraban a ir hasta allí dicen que ya no vale la pena'.

Sin embargo, ahora que la ciudad ha quedado desprovista de su proverbial seguridad laboral, los trabajadores sexuales de Aberdeen se han visto obligados a recortar sus periodos de trabajo en la ciudad; o, en el peor de los casos, a elegir como destino profesional otras ciudades de Escocia, tales como Edimburgo o Glasgow.

Para Emma, una joven que trabaja como chica de compañía a tiempo parcial y como voluntaria de la asociación benéfica de Glasgow Umbrella Lane, que lucha por los derechos de los trabajadores sexuales de Aberdeen, existe un antes y un después de la caída del petróleo para el negocio del sexo de la ciudad. Y la diferencia es abismal. Ella, sin ir más lejos, ha dejado de trabajar en la pequeña ciudad del norte de Escocia.

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"Yo trabajaba para una agencia de mujeres de compañía de Aberdeen hace varios años. En aquella época había mucho trabajo y me iba muy bien", explica. "Luego me fui, pasaron unos años y decidí regresar para intentarlo de nuevo — siempre me habían contado que se trabajaba muy bien —, pero al volver me encontré con que estaba todo muy detenido. Había ido a pasar una semana y al final solo me quedé dos días".

El caso de Emma no es un caso aislado. Otras muchas chicas de compañía que se habían organizado para vivir del negocio que les procuraban los trabajadores petrolíferos de Aberdeen comparten la misma opinión. En la web saafe.info, un foro de consejos y de apoyo a los trabajadores sexuales, existen varios comentarios que discuten sobre hasta qué punto trabajar en Aberdeen sigue saliendo a cuenta o si ya no merece la pena.

El pasado 22 de mayo, alguien escribió: "muchas chicas que acostumbraban a ir hasta allí dicen que ya no vale la pena. Que ya no se hace tanto dinero como antes". Otra escribió que "yo he escuchado que las cosas ya no están tan bien como estaban antes, especialmente desde la caída de los precios del petróleo".

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La industria del sexo no es la única de Aberdeeen que ha padecido los estragos de la devaluación del crudo. Un informe de 2015 elaborado por la revista The Economist revelaba que la ocupación hotelera había caído un 18 por ciento respecto a las cifras de 2014. En marzo de 2016 la asistencia hotelera había caído en un 43 por ciento por habitación respecto a las cifras de 2014.

Alexander Kemp es profesor de economía petrolífera en la universidad de Aberdeen y director del centro de Aberdeen para la Investigación Energética, Económica y Financiera. Kemp está convencido de que la caída de los precios del crudo está empezando a afectar al negocio de los trabajadores sexuales, hasta ahora muy bien acostumbrados.

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"No cabe duda de que la industria local está padeciendo los estragos de manera sustancial", asegura Kemp. "El índice de ocupación hotelera y el precio de las habitaciones de hotel ha caído bruscamente. Incluso muchos edificios de alquiler de oficinas se han quedado vacíos y no hay manera de volverlos a alquilar. La venta de casas también se está viendo afectada". A pesar de que los precios del petróleo están regresando lentamente a los precios anteriores al Brexit, Kemp reconoce que es improbable que la economía de la pequeña ciudad escocesa vaya a recuperarse a corto plazo.

Embarcaciones petroleras en Aberdeen (Imagen por Bill Harrison vía geograph.org)

"Yo creo que el periodo de austeridad se prolongará hasta final de año. Cada semana que pasa nos encontramos con nuevos despidos y cada vez se hace más difícil pensar que nada vaya a mejorar este año". Respecto a los riesgos que entraña abrir negocio alguno en Aberdeen a día de hoy, considera que "de acuerdo con nuestro modelo económico si el barril de petróleo continúa vendiéndose a 52 euros se hará muy difícil proyectar ninguna iniciativa empresarial del todo fiable".

La caída de los precios de las habitaciones de hotel podría ser un incentivo para los trabajadores sexuales de la ciudad, habida cuenta de que ello disminuiría los costes de su trabajo. La cofundadora de Umbrella Lane, Staci Ryan, no está convencida de que tal sea un argumento muy válido. "Por mucho que ahora puedas conseguir habitaciones de hotel o incluso apartamentos más baratos, eso no significa que tu clientela vaya a aumentar", explica.

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"Si el negocio ha bajado en la zona, si en Aberdeen hay ahora menos personas trabajando y la gente tiene menos dinero por culpa de la recesión, entonces no creo que el hecho de que los hoteles se hayan abaratado influya en absoluto de manera positiva en la situación de los trabajadores sexuales. Y por lo que yo sé, tampoco ha provocado que los trabajadores sexuales hayan decidido considerar de nuevo Aberdeen como destino".

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Claro que la historia no se termina aquí. Hace unas semanas fue asesinada Jessica McGraa, una madre que trabajaba como chica de compañía y que acudía a menudo a Aberdeen. El crimen también ha provocado que se haya despertado la inquietud entre el resto de los trabajadores del sector.

"Yo creo que el negocio sexual de Aberdeen ha disminuido después del asesinato de Jessica", opina Ryan. "Sé que hay varios trabajadores sexuales que han preferido aparcar Aberdeen durante una temporada". El asesinato de McGraa también ha afectado a Emma, quien desde entonces no ha vuelto a planear ningún desplazamiento hasta la ciudad del norte de Escocia. Según advierte, a pesar de lo muy improbable que sería que algo parecido volviera a repetirse, la naturaleza de su trabajo provoca que esté desprovista de asistencia legal de ningún tipo.

"Una mujer con la que hablé me dijo que tenía mucho miedo de trabajar por lo que ha pasado", relata Emma. "El asesinato de Jessica ha provocado que mucha gente tenga miedo de trabajar; y eso aparte del hecho de que la mayoría de trabajadores sexuales viven de manera muy aislada".

'Todo apunta a que el horizonte profesional de los trabajadores sexuales de Aberdeen pinta mal'.

El homicidio de McGraa y la disminución de la clientela no significa necesariamente que todos los trabajadores sexuales hayan decidido evitar la ciudad. Sarah lleva trabajando como escolta en Aberdeen desde hace casi cuatro años y también ha advertido que el negocio no es el que era. Pero, sin embargo, continua siendo posible encontrar maneras de ganar dinero.

"Últimamente encontrar clientes es cada vez más complicado", explica. "Me di cuenta de que algo no marchaba bien a finales del año pasado, cuando de pronto solo tenía reservada una hora y media de trabajo. Nunca me había pasado nada parecido en los cuatro años que llevo trabajando en Aberdeen". Claro que también menciona que para aquellos trabajadores sexuales cuyos clientes son pluriempleados, siguen existiendo posibilidades de ganar buenas sumas de dinero.

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"En mi caso, el hecho de haber ido de manera regular a Aberdeen me ha procurado un pequeño 'colchón' para aguantar el golpe. Claro que si no tienes a clientes habituales, como es mi caso, entonces la subsistencia es mucho más complicada".

Lo que todavía ignoramos es si la debacle ha sido lo suficientemente devastadora como para haber provocado un daño permanente a la industria del sexo de Aberdeen.

Habida cuenta de la ambigua situación a la que ha quedado relegada Escocia en el mapa europeo, y la situación en que ha quedado el Reino Unido, todo apunta a que el horizonte profesional de los trabajadores sexuales de Aberdeen pinta mal.

Según la activista y dama de compañía Laura Lee no hay motivo para alarmarse. Lee considera que existen tres actividades que siempre sobreviven a la recesión. Y estas son las apuestas, el consumo de alcohol y la industria del sexo. "Puede que la situación esté ligeramente deshinchada, pero pase lo que pase, siempre va a existir demanda", sentencia.

Algunos de los nombres han sido cambiados.

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